P. Dionisio Manso: «Los enfermos han configurado mi identidad camiliana»

El padre Dionisio Manso, religioso camilo y sacerdote con más de seis décadas de ministerio, fue protagonista el pasado 25 de agosto de una entrevista en el programa Tiempo de cuidar, presentado por Gerardo Dueñas en Radio María.

A lo largo de la conversación, el padre Dionisio repasó algunos de los momentos más significativos de su vida como religioso camilo y, especialmente, su extensa trayectoria como capellán hospitalario. Natural de Burgos, comenzó su camino vocacional siendo apenas un adolescente y ha desarrollado buena parte de su ministerio junto a los enfermos, con 38 años de servicio en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, además de su experiencia en el Hospital La Fe de Valencia y en el Hospital de San Pere de Ribes, en Barcelona.

Durante la entrevista, compartió una de las convicciones que han marcado profundamente su trayectoria: «Los enfermos han configurado mi identidad camiliana». Para el p. Dionisio, el enfermo no es únicamente destinatario de la atención pastoral, sino verdadero «maestro» de quien acompaña. Escuchar, observar, respetar los silencios y descubrir las necesidades de cada persona son, a su juicio, elementos esenciales de la pastoral hospitalaria.

También reflexionó sobre la importancia de respetar la dimensión espiritual y religiosa de toda persona enferma, independientemente de sus creencias. Desde su experiencia en distintos países y contextos sanitarios, defendió el acompañamiento respetuoso, sin imponer la fe, y recordó que los sacramentos deben ser comprendidos como parte de un camino previo de escucha y acompañamiento.

Su testimonio estuvo igualmente vinculado al Centro de Humanización de la Salud, cuyas obras comenzaron durante su etapa como superior provincial de los Religiosos Camilos, y al Centro de Escucha de Sevilla, del que fue uno de sus fundadores.

Al dirigirse a las nuevas generaciones de capellanes, el padre Dionisio resumió su propuesta en tres palabras: humanidad, preparación y vocación, unidas a una actitud fundamental: saber escuchar y dejarse transformar por la persona enferma.

Una conversación que recorre más de sesenta años de vida camiliana y que ofrece, desde la experiencia de un veterano capellán, una profunda reflexión sobre el cuidado, la escucha y el acompañamiento al final de la vida.

Te invitamos a escuchar la entrevista completa aquí

José Carlos Bermejo aborda en Panamá la dignidad y la humanización del final de la vida

Del 20 al 22 de agosto, José Carlos Bermejo, Superior Provincial de los religiosos camilos de España, ha participado en Panamá como ponente internacional en el IV Congreso Interdisciplinario de Duelo e Intervención en Crisis y II Jornada Nacional de Cuidados Paliativos, organizado por la Fundación Piero Rafael Martínez de la Hoz, en colaboración con la Asociación Panameña de Psicólogos y la Universidad Católica Santa María La Antigua (USMA).

El encuentro, celebrado en el Auditorio Benjamín Ayechu de la USMA, reunió a profesionales de distintos ámbitos de la relación de ayuda —psicología, medicina, enfermería, trabajo social y otros campos vinculados al acompañamiento— con el objetivo de fortalecer las competencias para afrontar el duelo, las situaciones de crisis y los procesos de atención al final de la vida. El Ministerio de Salud de Panamá destacó durante la inauguración la necesidad de consolidar los cuidados paliativos como un elemento esencial de las políticas sanitarias y de garantizar un acompañamiento digno cuando la curación ya no es posible.

La dignidad como clave del cuidado al final de la vida

Entre las intervenciones de José Carlos Bermejo destacó especialmente su conferencia sobre la dignidad en la terminalidad, en la que abordó la dignidad desde sus dimensiones intrínseca, ética, social y existencial.

Su planteamiento situó la dignificación de la persona como una de las claves fundamentales de la atención al final de la vida. Frente a una mirada que puede reducir la terminalidad a sus aspectos estrictamente clínicos, Bermejo puso el acento en la necesidad de cuidar a la persona en todas sus dimensiones, reconociendo su valor y singularidad hasta el final.

Esta perspectiva conecta directamente con la tradición humanizadora de los Religiosos Camilos y con la apuesta por unos cuidados paliativos capaces no solo de controlar los síntomas, sino también de atender las dimensiones emocionales, sociales, espirituales y relacionales de quien sufre.

La propia actualidad del congreso refleja esta preocupación. El Ministerio de Salud panameño subrayó durante su inauguración que la calidad de un sistema sanitario también se manifiesta en la manera en que acompaña a las personas cuando la curación ya no es posible, reivindicando los cuidados paliativos como una expresión especialmente humana del cuidado.

Duelo, culpa y esperanza

La participación de Bermejo se extendió a diferentes espacios del congreso. Entre ellos, una mesa redonda dedicada a la culpa y el duelo, además de otras intervenciones relacionadas con la ética y el final de la vida. La agenda de su participación en Panamá incluyó también actividades de encuentro y diálogo con la Fundación organizadora.

La presencia de Bermejo en este encuentro adquiere especial significado por la trayectoria de la Fundación Piero Rafael Martínez de la Hoz, una organización sin ánimo de lucro que nació en el año 2000 a partir de la experiencia de una familia que había sufrido la pérdida de un hijo. Desde entonces, la Fundación ha desarrollado programas de acompañamiento emocional y atención psicológica dirigidos a personas, familias y colectivos que afrontan pérdidas significativas, además de iniciativas de formación para profesionales.

La Fundación cuenta ya con una amplia experiencia en este ámbito y ha organizado anteriormente congresos, diplomados y simposios internacionales sobre duelo, intervención en crisis y cuidados paliativos.

«Necesitamos construir una cultura que hable de la muerte»

La visita de José Carlos Bermejo a Panamá estuvo acompañada también por una entrevista publicada por la revista panameña Ellas, en la que el especialista reflexionó sobre el duelo, la muerte y el desafío de humanizar el final de la vida. La entrevista, publicada el 17 de julio, sirvió como anticipo de su participación en el congreso.

En ella, Bermejo señala que una de las dificultades para afrontar la muerte procede precisamente de nuestra resistencia a hablar de ella. A su juicio, la sociedad necesita desarrollar una mayor cultura de la tanatología, que permita comprender la muerte y los procesos asociados a ella sin convertirlos en una realidad de la que simplemente se intenta huir.

Al mismo tiempo, destaca que se están produciendo avances positivos: existe una mayor aceptación de la necesidad de atender específicamente el final de la vida y se está desarrollando progresivamente una cultura que favorece los cuidados paliativos.

La entrevista aborda también el impacto de la era digital en la experiencia del duelo. Bermejo advierte de que las nuevas formas de relación —marcadas por la presencia de identidades digitales y vínculos mediados por la tecnología— están transformando la manera en que las personas viven la pérdida y mantienen simbólicamente la relación con quienes han fallecido.

Para Bermejo, humanizar el final de la vida significa llevar los valores del humanismo al ámbito del cuidado, especialmente cuando la persona se encuentra en una situación de máxima vulnerabilidad. Esto implica controlar adecuadamente los síntomas físicos, acompañar las emociones, atender la dimensión espiritual y trabajar desde equipos multidisciplinares, situando el alivio del sufrimiento y la persona por encima de una atención exclusivamente tecnológica.

También cuestiona algunos de los mitos asociados al duelo, entre ellos la idea de que «el tiempo todo lo cura». El proceso de duelo, explica, requiere comprensión, ternura y, cuando es necesario, acompañamiento profesional. Validar la experiencia emocional y espiritual de cada persona resulta fundamental para ofrecer un acompañamiento verdaderamente humanizador.

La participación de José Carlos Bermejo en Panamá supone así un nuevo espacio para compartir la experiencia de humanización desarrollada desde el Centro de Humanización de la Salud y el Centro Asistencial San Camilo de Tres Cantos, y para establecer vínculos con iniciativas latinoamericanas comprometidas con el acompañamiento del duelo y el cuidado al final de la vida.

 

El Hno. Hardy Cruz Huamán realiza su profesión solemne en Perú

El pasado 15 de agosto, solemnidad de la Asunción de la Virgen María, la Iglesia de Santa María de la Buena Muerte, en Perú, acogió con alegría la profesión solemne del Hno. Hardy Steward Cruz Huamán, MI, religioso camilo que culmina así una importante etapa de su camino vocacional y se consagra definitivamente al servicio de Dios y de los enfermos en la Orden de los Ministros de los Enfermos.

La celebración fue recibida por el P. Alex Ballena, Superior Viceprovincial de los Religiosos Camilos en Perú, y contó con la presencia del P. Arnaldo Pangrazzi, MI, religioso de la comunidad de Tres Cantos y maestro de Hardy durante los últimos años de su proceso formativo en España.

La profesión solemne de Hardy tiene un significado especial para la Provincia Española de los Religiosos Camilos, donde el religioso peruano ha vivido durante los últimos cuatro años una intensa experiencia de formación, vida comunitaria y servicio.

Durante su estancia en España, Hardy completó sus estudios de Filosofía y Teología en la Universidad Pontificia Comillas y amplió su preparación con el Máster en Intervención en Duelo, el Diploma en Gestión de Centros para Personas Mayores y el Diploma de Especialización Universitaria en Cuidados Paliativos, además de participar en numerosas actividades formativas relacionadas con la humanización de la salud, la bioética, el duelo y la pastoral sanitaria.

Con la profesión solemne, Hardy da un paso decisivo en su vocación camiliana, entregando definitivamente su vida al seguimiento de Cristo y al servicio de las personas enfermas y vulnerables.

Su regreso a Perú supone también poner al servicio de la Iglesia y de la Orden la experiencia adquirida durante estos años en España, especialmente en ámbitos como los cuidados paliativos, el duelo, la humanización de la salud y la atención integral a las personas mayores.

Para la Provincia Española, la profesión solemne de Hardy es motivo de acción de gracias y alegría. Agradecemos el camino compartido y todo lo que su presencia aportó a nuestra Provincia, al tiempo que nos alegramos de verle continuar su vocación al servicio de los enfermos.

Que San Camilo de Lelis, padre y fundador de nuestra Orden, acompañe al Hno. Hardy en esta nueva etapa y le ayude a mantener siempre vivo el corazón de su vocación: reconocer a Cristo en la persona enferma y servirla con competencia, ternura, compasión y amor.

Desde la Provincia Española de los Religiosos Camilos, nuestra oración y nuestros mejores deseos para Hardy en este nuevo camino de entrega definitiva. ¡Feliz profesión solemne, Hno. Hardy!

El P. Arnaldo Pangrazzi participa en el encuentro de formadores camilos de América Latina

Del 10 al 15 de agosto, el histórico Convento de la Buena Muerte, en Lima (Perú), acogió el XXIV Encuentro Americano de Promotores y Animadores Vocacionales, una iniciativa que reunió a miembros de la Gran Familia Camiliana de distintos países de América Latina en torno a la formación, el discernimiento vocacional y el acompañamiento.

El encuentro contó con la participación de 23 miembros de la Gran Familia Camiliana, entre animadores vocacionales y promotores camilos de Perú, Brasil y Colombia, así como representantes de la presencia de las Hijas de San Camilo en Perú, Brasil, Argentina y Chile, y de las Ministras de los Enfermos de Brasil y Perú.

Entre los participantes se encontraba el P. Arnaldo Pangrazzi, religioso camilo de la comunidad de Tres Cantos (Madrid), cuya presencia contribuyó al intercambio de experiencias y a la reflexión compartida sobre los procesos de discernimiento y acompañamiento vocacional en la vida consagrada.

Formación para el discernimiento vocacional

El programa formativo se desarrolló a lo largo de cuatro jornadas de conferencias y trabajos, abordando diferentes dimensiones del acompañamiento vocacional. Entre los contenidos se trabajó especialmente la importancia de las entrevistas en profundidad para el discernimiento vocacional, considerando aspectos como la realidad familiar, personal, motivacional y carismática.

El programa contó también con las aportaciones del P. Raúl Perianes, sobre el discernimiento vocacional; de la profesora Lila Castro, que abordó la «Salud mental y acompañamiento saludable»; y del profesor Juan García, quien presentó una reflexión sobre el uso de la inteligencia artificial en el proceso formativo. La experiencia incluyó asimismo un ejercicio de retrospectiva y prospectiva sobre el camino recorrido y los desafíos futuros.

Además de los espacios de formación, el encuentro permitió a los participantes conocer distintas realidades de la familia camiliana presentes en Lima. Se realizaron visitas a los centros de las Hermanas de los Enfermos, al Santuario de las Hermanas Terciarias de las Hijas de San Camilo, al Noviciado de los Camilos y al Centro CEFOSA San Camilo.

La experiencia tuvo también una dimensión cultural y espiritual con un recorrido tras las huellas de algunos santos peruanos, favoreciendo el conocimiento de la historia y la tradición religiosa del país que acogió el encuentro.

El XXIV Encuentro Americano de Promotores y Animadores Vocacionales ha sido, así, una oportunidad para fortalecer la comunión entre las distintas presencias camilianas de América Latina, compartir experiencias y herramientas para el acompañamiento vocacional y renovar el compromiso con la formación de quienes están llamados a continuar el carisma de San Camilo.

Un pensamiento que dio vida: la inspiración de San Camilo sigue latiendo»

Este 15 de agosto, la Iglesia celebra la Solemnidad de la Asunción de la Virgen María al cielo. Para los Religiosos Camilos, esta fecha está precedida por un acontecimiento profundamente significativo: la víspera de esta solemnidad, un 14 de agosto de 1582, San Camilo de Lelis tuvo la inspiración fundacional de reunir a un grupo de hombres piadosos y generosos, decididos a cuidar a los enfermos sin esperar salario ni recompensa, guiados únicamente por el amor a Dios y a los pobres. Así nació el germen de lo que hoy conocemos como la Orden de los Ministros de los Enfermos, marcada por un estilo de cuidado “con más corazón en las manos” y con la ternura “de una madre que cuida a su único hijo enfermo

Para recordar esta inspiración, que tanto bien trajo al mundo de la salud, a la Iglesia y a la humanización del cuidado, compartimos el relato de su compañero y biógrafo Sancio Cicatelli

El primer pensamiento que tuvo Camilo de instituir la Compañía

Mientras Camilo ejercía el cargo de mayordomo, día a día crecía en él la caridad hacia los enfermos de su hospital y reflexionaba sobre cómo podría alcanzar la altura de esta santa virtud, mucho más preclara que todas las demás virtudes. Le apenaba, en gran manera, ver cómo sufrían por el trato de los empleados mercenarios, especialmente cuando los llamaban por la noche y no respondían ni acudían a ayudarles, pensando que nadie los veía. Pero Camilo, en más de una ocasión y a propósito, se escondía entre las camas de los enfermos para vigilar o acudía él rápidamente, cuando los oía pedir ayuda desde su habitación, y después reprendía con severidad a los empleados e incluso los dejaba sin comida como castigo.

Aun que tenía muy vigilados a aquellos hombres mercenarios, se daba cuenta de que al no proceder su servicio del verdadero amor, sino solamente del interés por el salario, frecuentemente faltaban a su deber, en detrimento de los pobres.

Estando, pues, una noche ya tarde (podía ser la una de la madrugada) en medio del hospital preocupado por estas consideraciones, se le ocurrió el siguiente pensamiento:

Que tal inconveniente no se podía remediar si no librando a los enfermos de aquellos mercenarios, instituyendo en su lugar una Compañía de hombres piadosos y de bien que, no por salario, sino voluntariamente y por amor a Dios, los sirviesen con la caridad y ternura que suelen emplear las madres con sus propios hijos enfermos.

Se le ocurrió igualmente en esta primera idea que estos piadosos hombres (para que fueran conocidos en la ciudad) podrían llevar algún distintivo en el vestido, por ejemplo una cruz u otra cosa parecida.

Vuelto en sí de sus reflexiones se propuso, con la ayuda del Señor, ser él quien diera comienzo a tal obra, empeñando todas sus fuerzas para llevarla a término.

Esto le sucedió el año 1582, undécimo del pontificado de Gregario XIII, en tomo a la fiesta de la Asunción de la Virgen de Agosto. Este primer pensamiento (simple esbozo del que sacó Dios la Orden) no aspiraba más que a formar una sencilla compañía de seglares, elegidos entre los más generosos de los empleados del propio Hospital de Santiago.

De ninguna manera pensó entonces en fundar una Congregación, ni en salir de dicho hospital. Tampoco en servir a los apestados, recomendar el alma a los agonizantes o en visitar a los encarcelados. A todo esto, poco a poco, le fue encaminando Dios; estimulando aquella primera y sencilla idea, según veía que progresivamente se iba ensanchando la capacidad de entendimiento de Camilo.

Fuente: VIDA DEL P. CAMILO DE LELIS. CICATELLI SANCIO

Barcelona refuerza su compromiso con la escucha y el acompañamiento

La comunidad de los Religiosos Camilos de Barcelona continúa fortaleciendo su compromiso con la humanización de la atención a las personas a través del Centro de Escucha San Camilo, un espacio de acogida, acompañamiento y esperanza coordinado por el P. Mateo Biju, MI.

Ubicado en la comunidad de los Padres Camilos de Barcelona, el Centro de Escucha ofrece un servicio gratuito, confidencial y especializado dirigido a todas aquellas personas que atraviesan momentos de especial dificultad, como el duelo por la pérdida de un ser querido, problemas familiares, enfermedad, soledad o cualquier otra situación de crisis personal.

El proyecto está atendido por profesionales y voluntarios formados en counselling y acompañamiento al duelo, que ponen su tiempo y preparación al servicio de quienes necesitan ser escuchados con respeto, cercanía y esperanza. Entre los recursos que ofrece destacan la escucha activa, la orientación personal, el acompañamiento en procesos de duelo y los grupos de ayuda mutua.

Fiel al carisma de San Camilo de Lelis, esta iniciativa recuerda que el cuidado no se limita a la atención sanitaria, sino que alcanza también las heridas emocionales, familiares y espirituales. En muchas ocasiones, una escucha auténtica se convierte en el primer paso para recuperar la esperanza.

Las personas interesadas pueden contactar con el Centro de Escucha San Camilo de Barcelona a través del teléfono 604 591 288 o del correo electrónico centrodeescuchabarcelona@gmail.com, y acudir a su sede en el Centro Padres Camilos (Carrer de Sant Pere Mitjà, 18, Barcelona).

“Te escuchamos con el corazón, te acompañamos con esperanza” es el lema que resume la esencia de un servicio que, desde la hospitalidad camiliana, sigue transformando el sufrimiento en encuentro, comprensión y esperanza.