En este verano profundiza en la humanización

Los religiosos Camilos fundamentan su carisma en una doble misión: cuidar a los enfermos y enseñar a cuidar, promoviendo una cultura humanizada del cuidado que responda a las necesidades concretas de cada tiempo.

San Camilo de Lelis impulsó una auténtica revolución en la atención a las personas enfermas, transformando el modo de entender el cuidado en los hospitales de su época y sentando las bases de lo que hoy conocemos como la asistencia hospitalaria moderna. Más de cuatro siglos después, los Religiosos Camilos continúan desarrollando esta misión a través de múltiples iniciativas de formación, acompañamiento, investigación y divulgación.

Una de las herramientas más valiosas para hacer llegar esta cultura del cuidado es la publicación de libros. Desde el Centro de Humanización de la Salud San Camilo se impulsa una intensa labor editorial que pone al alcance de profesionales sanitarios, agentes de pastoral, voluntarios, cuidadores, familiares y cualquier persona interesada recursos para profundizar en la humanización de la salud y de las relaciones de ayuda.

Te invitamos a visitar nuestros temas que buscan hacer crecer en humanización, los temas centrales que trabajamos son, relación de ayuda, pastoral de la salud, espiritualidad, cuidados paliativos, duelo, trabajo personal, bioética y liderazgo. Con un lenguaje accesible y cuadernos eminentemente práctico, te invitamos a visitar la página y animarte a profundizar en algún tema humanizador para este verano

El Centro San Camilo se une a la VI Jornada Mundial de los Abuelos y de las Personas Mayores

Con motivo de la fiesta de Santa Ana y San Joaquín, padres de la Virgen María y patronos de los abuelos, los Religiosos Camilos celebrarán el próximo domingo 26 de julio, a las 11:00 horas, una Eucaristía en el Centro San Camilo de Tres Cantos para dar gracias por la vida de las personas mayores y renovar el compromiso de acompañarlas con dignidad, cercanía y esperanza.

La celebración se enmarca en la VI Jornada Mundial de los Abuelos y de las Personas Mayores, convocada por el papa León XIV bajo el lema «Yo no te olvidaré» (Is 49,15), una invitación a reconocer el valor insustituible de quienes han construido nuestras familias, comunidades y sociedad, y a combatir la soledad que afecta a tantos mayores.

Una jornada para agradecer la vida de nuestros mayores

Ese mismo día, a las 12:00 horas, la Catedral de Santa María la Real de la Almudena acogerá la celebración diocesana de esta Jornada Mundial, organizada por la Delegación Episcopal de Pastoral de la Salud, junto con la Delegación de Familia y Vida, Cáritas Madrid, Vida Ascendente y CONFER Madrid.

La iniciativa invita a parroquias, comunidades religiosas, asociaciones y movimientos eclesiales a celebrar este día como una oportunidad para acercarse a los mayores, escuchar sus historias, valorar su experiencia y fortalecer los lazos entre generaciones.

«Yo no te olvidaré»: un mensaje que interpela a toda la Iglesia

En su mensaje para esta Jornada Mundial, el papa León XIV recuerda que la promesa de Dios —«Yo no te olvidaré» (Is 49,15)— es también una llamada dirigida a toda la comunidad cristiana. Frente a la cultura del descarte, el anonimato y el aislamiento, el Santo Padre invita a descubrir en las personas mayores una riqueza humana y espiritual imprescindible para la Iglesia y para la sociedad.

El Papa presenta la vejez no como un tiempo de resignación, sino como una etapa fecunda, capaz de transmitir memoria, reconciliación, esperanza y paz. Asimismo, anima especialmente a los jóvenes a salir al encuentro de sus abuelos y de las personas mayores, cultivando relaciones de cercanía y afecto que hagan visible el amor de Dios.

El compromiso del Centro San Camilo con las personas mayores

Esta Jornada Mundial tiene una especial resonancia para los Religiosos Camilos y para el Centro San Camilo, donde cada día se hace realidad el carisma de San Camilo de Lelis a través del cuidado integral de las personas mayores.

En la residencia, en la Unidad de Cuidados Paliativos, en el Centro de Día, en la atención espiritual, en el acompañamiento al duelo y en los programas de formación en humanización de la salud, el Centro trabaja para que cada persona sea acogida con respeto, profesionalidad y cercanía, reconociendo su dignidad hasta el final de la vida.

Prepara el curso que viene, formación del Centro San Camilo

Ya está abierta la inscripción de los cursos de posgrados del Centro San Camilo, no dejes pasar la oportunidad de cursar una formación de calidad centrada en la humanización del cuidado.

Más de 400 años de tradición camiliana avalan la búsqueda del mejor cuidado para las personas enfermas y más frágiles desde la mirada del humanismo cristiano, que reconoce la dignidad presente en toda fragilidad. Como enseñaba san Camilo de Lelis, fundador de los Ministros de los Enfermos y gran innovador en el ámbito del cuidado, para cuidar bien es necesario adquirir las mejores estrategias y habilidades que hagan posible una atención verdaderamente integral.

Hoy continuamos impulsando ese legado desde el Centro San Camilo, promoviendo una formación universitaria que permite profundizar en los conocimientos y capacitarse con las herramientas y competencias necesarias para ofrecer un cuidado humanizador:

Máster en Counselling

Forma a profesionales y agentes de ayuda en la relación de acompañamiento, desarrollando competencias de escucha, empatía y comunicación para atender a personas en situaciones de sufrimiento, crisis o vulnerabilidad.

Máster en Intervención en Duelo

Capacita para acompañar de manera profesional los procesos de duelo, combinando el rigor académico con la experiencia práctica del Centro de Escucha San Camilo.

Experto universitario en atención paliativa y final de vida.

Ofrece una formación integral para cuidar a las personas al final de la vida desde la excelencia clínica y la humanización, atendiendo sus dimensiones física, emocional, social y espiritual.

Postgrado en Pastoral de la Salud

Profundiza en el acompañamiento pastoral y espiritual de las personas enfermas y sus familias, proporcionando herramientas para una atención cercana, esperanzadora y humanizadora.

DEU en Gestión de Centros y Servicios.

Prepara a profesionales para dirigir y gestionar centros y servicios sociosanitarios con criterios de calidad, liderazgo y humanización, poniendo siempre a la persona en el centro de la atención.

No dejes pasar la oportunidad de cursar esta formación en un centro referente con un equipo humano que potencia la formación y promueve una experiencia relacional de acompañamiento a lo largo del curso.

Celebramos la Fiesta de San Camilo

Hoy, 14 de julio, la Iglesia celebra la memoria litúrgica de San Camilo de Lelis, fundador de la Orden de los Ministros de los Enfermos (Religiosos Camilos), patrono de los enfermos, de los hospitales y de los profesionales de la salud.

Conocido como el «gigante de la caridad», San Camilo revolucionó la atención a los enfermos al situar en el centro la dignidad de la persona, promoviendo un cuidado integral que uniera la competencia profesional con la ternura, la compasión y el amor evangélico. Su célebre invitación a «poner más corazón en las manos» continúa inspirando, más de cuatro siglos después, la misión de los Religiosos Camilos y de tantas personas comprometidas con el cuidado de quienes sufren.

En esta jornada de fiesta, damos gracias a Dios por el legado de San Camilo y renovamos nuestro compromiso de seguir haciendo presente su carisma allí donde hay enfermedad, fragilidad y sufrimiento, llevando esperanza, consuelo y humanidad a quienes más lo necesitan.

La muerte de Camilo tuvo lugar en Roma, a los 64 años, en la casa de La Magdalena, que aún hoy se conserva como casa generalicia de la Orden.

El proceso final de Camilo no fue de unos días… Camilo se sintió particularmente débil unos meses antes, no pudiendo ir al hospital como los demás (como cuidador) y sintiendo envidia: “Dichosos vosotros, que habéis estado en aquella santa viña, sirviendo a los pobres enfermos”, les decía a sus compañeros que iban al hospital, al que él llamaba viña.

Un día de su última primavera en que el médico le dejó salir de la casa de la Magdalena, donde él tenía certeza de morir, pidió al carrocero que se dirigiera hacia el hospital del Espíritu Santo, que para él era el jardín donde se respira el aire que solo hay en el paraíso. Allí entró con ayuda de dos religiosos y conversó con los enfermos a los que les dio su bendición y expresó su deseo de estar siempre con ellos. Sentía una particular “atracción” hacia el hospital. Decía que tenía imán para él.

Durante los últimos meses, Camilo mendigaba apoyo espiritual al estilo de la época, solicitando que celebrase por él la Eucaristía e hicieran oraciones. Le visitaban y buscaban su bendición y su intercesión, así como el deseo de conservar algo suyo simbólicamente.

Camilo tuvo la posibilidad, en las últimas semanas de su vida, de despedirse por escrito con una Carta Testamento con algunas recomendaciones. En esta Carta Testamento, son claras las preocupaciones de Camilo al final de su vida y los deseos de morir cerrando el círculo biográfico. Con conciencia de continuidad para sí mismo en manos de Dios y de continuidad para la Orden, pide comunión espiritual, transmite su deseo de fidelidad en la pobreza y en la misión de la Orden de servir a los enfermos, así como expresa su deseo de que no se malogre la identidad hecha de religiosos sacerdotes y laicos, con su particular originalidad. Una herencia hermosa de un hombre apasionadamente entregado a la humanización del mundo del sufrimiento y conocedor de las vulnerabilidades de los religiosos y de la misma condición humana.

En los últimos días, ordenó que pintaran un cuadro, concretamente que se pintase un Cristo muerto en la cruz, y en la parte superior el Padre eterno, y el Espíritu Santo en forma de paloma en los lados, llenos de la sangre derramada por Jesús; y al pie de la cruz, María orando por Camilo.

El 6 de julio hizo que todos los padres y hermanos se sentaran, y habiendo pedido licencia al Padre General para decir algunas palabras, les exhortó a todos a la observancia del Instituto, en particular a la fervorosa caridad con los enfermos, a la unión y caridad entre sí mismos, a la pureza del corazón y del cuerpo, a la pobreza, obediencia y humildad, que no perdiesen el ánimo por las grandes borrascas y persecuciones que había vivido la Orden, porque todos los principios eran dificultosos. Al fin, derramando muchas lágrimas, según su biógrafo Sancio Cicatelli, dijo:

“Padres y hermanos míos, yo pido misericordia a Dios, y después demando perdón al Padre General y a todos los demás, de cualquier mal ejemplo que les haya dado en el pasado, asegurándoles que más ha procedido de mi poco saber, que de mala voluntad”. Y a todos, presentes y ausentes, les dio la bendición.

A continuación, el Padre General y los presentes le pidieron perdón y se despidieron entre lágrimas, besándole las manos.

Le trajeron el cuadro que había encargado, pero el confesor había hecho pintar al mismo padre Camilo arrodillado ante la cruz, junto a la Virgen. Camilo exclamó: “Señor, vos sabéis que no ha sido esta mi intención; pero como habéis querido que me pongan debajo de vuestros pies, y de la protección de vuestra Santísima Madre, sea para que yo espere más misericordia, y que me caiga alguna gota de vuestra sangre, que con abundancia me purifique” . Quiso acomodar el cuadro en lugar donde le pudiese ver para meditar el misterio que representaba, como hiciera San Agustín con los Salmos Penitenciales.

Le pidió al enfermero que cuando se muriese, que le repitiese palabras de esperanza hasta cuarto de hora después de muerto.

Según sus escritos, el 10 de julio Camilo confirma su Testamento espiritual que pediría que se lo pusieran al cuello después de muerto. Al demonio tentador le deja Camilo “todos los pecados y todas las ofensas que he cometido contra Dios”; al mundo, “todas las vanidades”; a Jesús, “mi alma”; a San Miguel Arcángel, “todo el intelecto”; a María Virgen y Madre, “mi voluntad”; y de nuevo a Jesús crucificado, in extremis, “todo mi ser, en alma y cuerpo”.

La mañana del domingo 13 de julio le dijo a un padre que le velaba: “No sé si estos padres han pensado ya en las cosas necesarias para mi entierro”. Respondió el padre que ya se había hablado de eso. Añadió Camilo: “Advertid que no hay más tiempo que mañana”.

La mañana del 14 de julio, último día de su vida, le visitó de nuevo el Cardenal Ginnasio Protector. Después preguntó qué hora era, al escuchar dar el reloj. Eran las ocho. El dijo “cómo tan tarde, que esta será la última Misa que oiré”. Estaba realmente preocupado por su salvación. Acabada la misa rogó al confesor que no se apartase de su cama por si le viniera a la mente alguna cosa que pudiese confesar.

Al médico, después de agradecerle, le dijo: “Otro médico me espera”. Así pasó algunas horas rodeado de los suyos hasta que, a las 21.30, falleció a los 64 años de edad, 40 años después de su conversión y 28 después de que aprobó su Congregación Sixto V y 20 después de elevada a Orden por el papa Gregorio XIV. Fue enterrado por la noche, por indicación del papa, a la vista del revuelo que se generó en Roma.

 

A la muerte del Fundador , la Orden Ministros de los Enfermos contaba con 299 religiosos, 154 sacerdotes y 145 hermanos, en 17 casas repartidas por casi toda Italia y divididas en 5 provincias .

Hoy, al celebrar el recuerdo de aquel 14 de julio de 1614, podemos quedarnos con algunas de sus bendiciones, como la del 10 de julio de 1614: «Con esto acabo, enviando a todos (en cuanto me es concedido por Dios nuestro Señor, y de su parte) mil bendiciones; no solo a los presentes, sino también a los futuros que sean operarios de esta santa Orden hasta el fin del mundo».

Descargar carta y testamento Espiritual de San Camilo

Fiesta de San Camilo: la belleza de humanizar el cuidado

El Centro San Camilo de Tres Cantos celebró el pasado 10 de julio la fiesta de San Camilo de Lelis, una jornada marcada por la alegría, la fraternidad y la reflexión en torno al lema «Belleza y Humanización del Cuidado». La celebración coincidió con la clausura de las actividades académicas del Centro de Humanización de la Salud y de la Escuela de Verano de Pastoral, reuniendo a religiosos, profesionales, voluntarios, alumnos y amigos del Centro para dar gracias por un curso vivido al servicio de las personas más vulnerables.

Los Diálogos en San Camilo: descubrir la belleza del cuidado

La jornada comenzó con una nueva edición de los tradicionales Diálogos en San Camilo, un espacio de reflexión que este año invitó a profundizar en la belleza como dimensión esencial del cuidado.

En la primera intervención, el Hno. José Carlos Bermejo, superior provincial de los Religiosos Camilos y director general del Centro San Camilo, presentó la conferencia «La belleza que humaniza», una profunda reflexión en la que propuso diez claves para comprender que la belleza no es un elemento decorativo, sino una auténtica fuerza transformadora en el ámbito sanitario.

A lo largo de su exposición, Bermejo recorrió la filosofía, la tradición cristiana y la espiritualidad camiliana para mostrar que humanizar la salud es hacer visible la belleza del cuidado, una belleza que nace de la compasión, del encuentro y de la dignidad de cada persona. Entre las ideas centrales destacó:

  • la belleza como expresión del amor que cuida y dignifica;
  • la necesidad de unir competencia profesional y humanidad;
  • la fragilidad como lugar donde también puede resplandecer la esperanza;
  • el cuidado entendido como un arte que transforma el sufrimiento en oportunidad de encuentro;
  • el valor de la escucha, la hospitalidad, la espiritualidad y la compasión como ejes de la humanización;
  • y la permanente inspiración de San Camilo de Lelis, que enseñó a poner «más corazón en las manos» al servicio de los enfermos.

En un segundo momento intervino Cristina Muñoz, responsable de Formación y Calidad del Centro San Camilo, con la ponencia «Belleza y cuidado», en la que invitó a contemplar el cuidado como un verdadero arte capaz de revelar la dignidad de la persona incluso en la enfermedad y la despedida. A través de diversas escenas de la película japonesa Despedidas (Okuribito), mostró cómo los pequeños gestos de delicadeza, respeto y ternura poseen una extraordinaria capacidad para sanar heridas, reconciliar relaciones y devolver sentido a la vida.

Una Eucaristía para dar gracias por el carisma de San Camilo

Tras los Diálogos tuvo lugar la celebración de la Eucaristía, presidida por el P. Arnaldo Pangrazzi, MI, acompañado por sacerdotes de distintas comunidades.

Durante la homilía, el religioso camilo recordó la figura de San Camilo de Lelis como pionero de la humanización de la asistencia sanitaria, subrayando que el cuidado cristiano nace siempre del encuentro con Cristo presente en la persona enferma. Invitó a todos los presentes a seguir haciendo del servicio, la cercanía y la misericordia el verdadero rostro de la misión camiliana.

La celebración reunió a trabajadores, residentes, voluntarios, alumnos, colaboradores y amigos del Centro, en un clima de profunda acción de gracias.

Reconocimiento al compromiso de toda una comunidad

Finalizada la Eucaristía se celebró un acto institucional que puso de manifiesto el compromiso compartido con la misión del Centro San Camilo.

El nuevo gerente, Francisco Javier Rodríguez, dirigió sus primeras palabras públicas agradeciendo la extraordinaria labor desarrollada durante tantos años por José Manuel Martínez, reconociendo su dedicación y liderazgo. Al mismo tiempo expresó la ilusión con la que asume esta nueva responsabilidad, convencido de que el mayor patrimonio del Centro son las personas que cada día hacen posible su misión.

Posteriormente intervinieron Óscar Álvarez López, director general de Atención al Mayor y a la Dependencia de la Comunidad de Madrid, y Jesús Moreno, alcalde de Tres Cantos, quienes destacaron la aportación del Centro San Camilo como referente en la atención integral, la humanización de la salud y el cuidado de las personas mayores y en situación de vulnerabilidad.

El acto concluyó con unas palabras del Hno. José Carlos Bermejo, quien agradeció el compromiso cotidiano de trabajadores, voluntarios, religiosos y colaboradores. Recordó que el Centro San Camilo es fruto de un proyecto compartido que sigue creciendo gracias a la implicación de muchas personas que creen en una forma distinta de cuidar: una atención donde la excelencia profesional camina inseparablemente de la cercanía, la compasión y la hospitalidad, inspiradas en el Evangelio y en el legado de San Camilo.

La belleza de cuidar con el corazón

La jornada concluyó con un encuentro fraterno entre todos los asistentes, poniendo el broche final a una celebración que volvió a recordar que el auténtico legado de San Camilo de Lelis permanece plenamente vigente.

En una sociedad que a menudo mide el éxito por la eficiencia, la espiritualidad camiliana continúa recordando que la verdadera belleza del cuidado nace cuando la competencia profesional se une a un corazón capaz de acoger, escuchar y servir. Esa es la belleza que humaniza, la que transforma las heridas en esperanza y hace visible el rostro misericordioso de Dios en cada persona enferma y vulnerable.

La Provincia Española despide al Hno. Hardy Cruz

Con un profundo sentimiento de gratitud y fraternidad, la comunidad religiosa de Tres Cantos y la Provincia Española de los Religiosos Camilos despidieron el pasado 7 de julio, en el anfiteatro del Centro San Camilo, al Hno. Hardy Steward Cruz Huamán, quien, tras cuatro años de formación, servicio y vida compartida entre nosotros, regresará el próximo 11 de julio a Perú para incorporarse de nuevo al ministerio de la Viceprovincia peruana y continuar su camino vocacional hacia la profesión solemne, prevista para el próximo mes de agosto.

La celebración reunió a trabajadores, voluntarios, religiosos, colaboradores y amigos que quisieron agradecer la huella que Hardy deja en la comunidad y en el Centro. Fue un acto sencillo, pero profundamente emotivo, conducido por Francisco Rodríguez, gerente del Centro San Camilo, en el que las palabras de reconocimiento se entrelazaron con el afecto y la esperanza.

Cuatro años de formación, servicio y crecimiento

Desde su llegada a España, Hardy ha vivido una intensa etapa de crecimiento humano, espiritual y académico. Durante este tiempo ha completado los estudios de Filosofía y Teología en la Universidad Pontificia Comillas, además de ampliar su preparación con el Máster en Intervención en Duelo, el Diploma en Gestión de Centros para Personas Mayores, el Diploma de Especialización Universitaria en Cuidados Paliativos y numerosas actividades formativas relacionadas con la humanización de la salud, la bioética, el duelo y la pastoral sanitaria.

Sin embargo, su paso por España no ha estado marcado únicamente por el estudio. Siguiendo el espíritu de San Camilo de Lelis, Hardy ha sabido integrar la formación con el servicio cotidiano, convencido de que el conocimiento adquiere su verdadero sentido cuando se pone al servicio de las personas más vulnerables.

En el Centro San Camilo desempeñó su labor como auxiliar de enfermería, distinguiéndose por su cercanía, disponibilidad y entrega a las personas mayores y enfermas. Su presencia discreta, constante y generosa ha sido un testimonio vivo del carisma camiliano, que invita a cuidar con competencia profesional, pero, sobre todo, con un corazón lleno de misericordia.

Especialmente significativa fue también su colaboración en el Centro de Escucha San Camilo, donde acompañó a personas en duelo. El propio Hardy reconoció durante su despedida que esta experiencia ha sido una de las más valiosas de su formación, porque le permitió descubrir la fuerza sanadora de la escucha, la acogida y el acompañamiento en los momentos de mayor fragilidad.

Durante el acto, numerosos trabajadores del Centro quisieron expresar públicamente su agradecimiento por la cercanía, sencillez y disponibilidad que Hardy ha mostrado a lo largo de estos cuatro años.

En nombre de la comunidad y de la Provincia Española, el Hno. José Carlos Bermejo, realizó una intervención cargada de gratitud y profundidad. Recordó que la presencia de Hardy en España respondía a un doble objetivo: completar su formación teológica y colaborar activamente en la misión camiliana. Destacó cómo supo aprovechar plenamente esta oportunidad, enriqueciendo su preparación con estudios especializados y poniendo todos esos aprendizajes al servicio de la comunidad y de las personas atendidas.

José Carlos subrayó especialmente su capacidad de servir «más con las obras que con las palabras», su disponibilidad para cuidar, escuchar, colaborar y construir fraternidad. Agradeció su trabajo como enfermero, su servicio en el Centro de Escucha, su implicación con el voluntariado, la vida litúrgica y la comunidad, así como la riqueza del intercambio cultural vivido durante estos años. Finalmente, le animó a regresar a Perú llevando consigo todo lo aprendido para hacerlo fructificar en favor de los enfermos, especialmente en el ámbito de los cuidados paliativos, uno de los sueños pastorales que Hardy desea impulsar en su país. Como recordó citando a San Camilo, «Nada nos une más a Dios que la caridad», invitándole a seguir haciendo de ese principio el centro de su vida y de su ministerio.

También intervino el Hno. Long, superior de la comunidad de Tres Cantos, quien quiso recordar uno de los consejos fundamentales que recibió de su propio formador y que hoy transmite a las nuevas generaciones de religiosos camilos: cuidar siempre la relación con Dios, la relación con los hermanos de comunidad y la relación con los enfermos. Tres pilares inseparables que sostienen la vocación camiliana y que Hardy está llamado a seguir cultivando en la nueva etapa que ahora comienza.

El Hno. Hardy tomó finalmente la palabra para expresar un sencillo pero sentido «Gracias Muchas» a toda la comunidad. Agradeció el cariño recibido durante estos cuatro años por parte de los trabajadores del Centro Asistencial, del Centro de Humanización de la Salud, de los voluntarios y de la comunidad religiosa, destacando cuánto le han ayudado a crecer como persona, como religioso y como futuro ministro de los enfermos.

Su despedida no supone un adiós, sino el envío de un hermano que regresa a su tierra enriquecido por la experiencia vivida y preparado para continuar sirviendo allí donde la Orden le necesite.

Desde la Provincia Española de los Religiosos Camilos damos gracias a Dios por la vida y la vocación del Hno. Hardy, por su testimonio silencioso de servicio, por su entrega generosa y por todo lo compartido durante estos cuatro años. Le acompañamos con la oración en esta nueva etapa y le deseamos que su próxima profesión solemne sea el comienzo de un fecundo ministerio al servicio de los enfermos, haciendo vida el carisma de San Camilo de Lelis allí donde la Iglesia y los más frágiles le reclamen. Que el Señor bendiga su camino y haga de él un auténtico signo de esperanza y de misericordia.

Celebramos la Escuela de Verano de Pastoral de la Salud del Centro San Camilo

Damos comienzo a la escuela de Verano de Pastoral de la Salud, una de las actividades que los religiosos Camilos llevamos con mucha ilusión. Es una experiencia formativa que se realiza en comunidad, profundidad, diálogo y fraternidad y desplegar después una mejor atención pastoral a los enfermos.

José Carlos Bermejo, Provincial de los religiosos camilos inauguró la nueva edición con unas palabras de aliento y ánimo recordando al referente del cuidado San Camilo del que seguimos transmitiendo su misión y carisma especialmente en este curso. «Os invito a que disfrutéis esta semana», animó  a la veintena de participantes llegados desde distintas provincias de España,y tamibén de Portugal, Argentina y Vietnam.

La programación comenzó con la intervención de Ianire Angulo, doctora en Sagrada Escritura, quien ofreció una reflexión sobre la vulnerabilidad, la enfermedad y el cuidado a la luz de la Biblia. Por la tarde, Pedro Jesús Arenas, enfermero de cuidados paliativos, introdujo a los participantes en los fundamentos de la Pastoral de la Salud desde su experiencia asistencial. También acompañó a los participantes a una visita en clave formativa del Centro San Camilo para transmitir la importancia de acompañar desde la dimensión espiritual también desde la arquitectura y el arte.

La jornada del martes estará dedicada al acompañamiento desde la relación de ayuda y el counselling. José Carlos Bermejo abordará durante la mañana las actitudes y habilidades necesarias para una atención humanizada, mientras que por la tarde los participantes trabajarán distintos casos prácticos.

El miércoles será el turno del religioso camilo Arnaldo Pangrazzi, que profundizará en el acompañamiento al final de la vida y el duelo. Las sesiones abordarán los cuidados paliativos, el acompañamiento espiritual y las claves para afrontar las pérdidas, completándose con un taller práctico por la tarde. La jornada concluirá con el inicio del triduo preparatorio de la festividad de San Camilo.

El jueves estará centrado en la bioética. El médico Francisco Javier Rivas ofrecerá un recorrido por sus fundamentos, el método deliberativo, los comités de ética asistencial y algunos de los principales dilemas actuales, entre ellos la regulación de la eutanasia. La tarde volverá a estar dedicada al análisis de casos para favorecer el discernimiento ético.

Finalmente La Escuela de Verano concluirá el viernes con la celebración de la festividad de San Camilo de Lelis, patrono de los enfermos y referente del cuidado humanizado.

La mañana comenzará con la sesión de Consuelo Santamaría sobre la espiritualidad del agente de pastoral, profundizando en el legado de San Camilo como inspiración para cuidar con competencia, sensibilidad y humanidad.

Por la tarde se celebrará una nueva edición de los Diálogos de San Camilo, en la que José Carlos Bermejo y Cristina Muñoz, responsable de Programas del Centro San Camilo, conversarán sobre la belleza, la humanización y el cuidado.

Esperamos que esta experiencia formativa permita a todos los participantes acoger y acompañar a los enfermos en todos aquellos proyectos de los que forman parte y lleven así la misión de Camilo de Lelis siendo Cristo para los enfermos.

El P. Agustín Bado acompaña la peregrinación valenciana a Lourdes

Durante los días 1 al 5 de julio de 2026, el P. Agustín Bado, superior de la comunidad de Valencia de los Religiosos Camilos, ha participado en la Peregrinación Diocesana de la Hospitalidad Valenciana de Nuestra Señora de Lourdes, ofreciendo acompañamiento espiritual, celebraciones sacramentales y cercanía pastoral a los peregrinos durante su estancia en el santuario mariano.

La Hospitalidad Valenciana de Nuestra Señora de Lourdes, fundada en 1927, organiza cada año esta peregrinación con el objetivo de facilitar la participación de personas enfermas, con discapacidad y sus familias, gracias a la entrega de cientos de voluntarios, profesionales sanitarios, sacerdotes y colaboradores que hacen posible una experiencia de fe, esperanza y servicio.

Durante cinco días, cerca de 1.200 peregrinos participan en las celebraciones litúrgicas, la oración comunitaria y los actos propios del Santuario de Lourdes, viviendo una intensa experiencia de encuentro con Dios y de fraternidad. En este contexto, la presencia del P. Agustín Bado ha permitido acompañar espiritualmente a los enfermos, administrar los sacramentos y compartir el carisma camiliano allí donde el sufrimiento se encuentra con la esperanza.

Para los Religiosos Camilos, Lourdes representa un lugar privilegiado donde hacer visible la espiritualidad de San Camilo de Lelis, que invita a descubrir en cada persona enferma el rostro de Cristo y a servirla con misericordia, ternura y competencia. La atención espiritual, la escucha y la celebración de la fe se convierten así en un verdadero ministerio de consuelo para quienes viven la enfermedad y para quienes dedican su tiempo al cuidado de los más frágiles.

La participación del P. Agustín Bado en esta peregrinación refuerza el compromiso de la Provincia Española de los Religiosos Camilos con la pastoral de la salud, colaborando con iniciativas eclesiales que promueven una Iglesia cercana a quienes más necesitan ser acompañados, haciendo del servicio un auténtico camino de evangelización y esperanza.