El Centro San Camilo se une a la VI Jornada Mundial de los Abuelos y de las Personas Mayores

Con motivo de la fiesta de Santa Ana y San Joaquín, padres de la Virgen María y patronos de los abuelos, los Religiosos Camilos celebrarán el próximo domingo 26 de julio, a las 11:00 horas, una Eucaristía en el Centro San Camilo de Tres Cantos para dar gracias por la vida de las personas mayores y renovar el compromiso de acompañarlas con dignidad, cercanía y esperanza.

La celebración se enmarca en la VI Jornada Mundial de los Abuelos y de las Personas Mayores, convocada por el papa León XIV bajo el lema «Yo no te olvidaré» (Is 49,15), una invitación a reconocer el valor insustituible de quienes han construido nuestras familias, comunidades y sociedad, y a combatir la soledad que afecta a tantos mayores.

Una jornada para agradecer la vida de nuestros mayores

Ese mismo día, a las 12:00 horas, la Catedral de Santa María la Real de la Almudena acogerá la celebración diocesana de esta Jornada Mundial, organizada por la Delegación Episcopal de Pastoral de la Salud, junto con la Delegación de Familia y Vida, Cáritas Madrid, Vida Ascendente y CONFER Madrid.

La iniciativa invita a parroquias, comunidades religiosas, asociaciones y movimientos eclesiales a celebrar este día como una oportunidad para acercarse a los mayores, escuchar sus historias, valorar su experiencia y fortalecer los lazos entre generaciones.

«Yo no te olvidaré»: un mensaje que interpela a toda la Iglesia

En su mensaje para esta Jornada Mundial, el papa León XIV recuerda que la promesa de Dios —«Yo no te olvidaré» (Is 49,15)— es también una llamada dirigida a toda la comunidad cristiana. Frente a la cultura del descarte, el anonimato y el aislamiento, el Santo Padre invita a descubrir en las personas mayores una riqueza humana y espiritual imprescindible para la Iglesia y para la sociedad.

El Papa presenta la vejez no como un tiempo de resignación, sino como una etapa fecunda, capaz de transmitir memoria, reconciliación, esperanza y paz. Asimismo, anima especialmente a los jóvenes a salir al encuentro de sus abuelos y de las personas mayores, cultivando relaciones de cercanía y afecto que hagan visible el amor de Dios.

El compromiso del Centro San Camilo con las personas mayores

Esta Jornada Mundial tiene una especial resonancia para los Religiosos Camilos y para el Centro San Camilo, donde cada día se hace realidad el carisma de San Camilo de Lelis a través del cuidado integral de las personas mayores.

En la residencia, en la Unidad de Cuidados Paliativos, en el Centro de Día, en la atención espiritual, en el acompañamiento al duelo y en los programas de formación en humanización de la salud, el Centro trabaja para que cada persona sea acogida con respeto, profesionalidad y cercanía, reconociendo su dignidad hasta el final de la vida.

Celebramos la Fiesta de San Camilo

Hoy, 14 de julio, la Iglesia celebra la memoria litúrgica de San Camilo de Lelis, fundador de la Orden de los Ministros de los Enfermos (Religiosos Camilos), patrono de los enfermos, de los hospitales y de los profesionales de la salud.

Conocido como el «gigante de la caridad», San Camilo revolucionó la atención a los enfermos al situar en el centro la dignidad de la persona, promoviendo un cuidado integral que uniera la competencia profesional con la ternura, la compasión y el amor evangélico. Su célebre invitación a «poner más corazón en las manos» continúa inspirando, más de cuatro siglos después, la misión de los Religiosos Camilos y de tantas personas comprometidas con el cuidado de quienes sufren.

En esta jornada de fiesta, damos gracias a Dios por el legado de San Camilo y renovamos nuestro compromiso de seguir haciendo presente su carisma allí donde hay enfermedad, fragilidad y sufrimiento, llevando esperanza, consuelo y humanidad a quienes más lo necesitan.

La muerte de Camilo tuvo lugar en Roma, a los 64 años, en la casa de La Magdalena, que aún hoy se conserva como casa generalicia de la Orden.

El proceso final de Camilo no fue de unos días… Camilo se sintió particularmente débil unos meses antes, no pudiendo ir al hospital como los demás (como cuidador) y sintiendo envidia: “Dichosos vosotros, que habéis estado en aquella santa viña, sirviendo a los pobres enfermos”, les decía a sus compañeros que iban al hospital, al que él llamaba viña.

Un día de su última primavera en que el médico le dejó salir de la casa de la Magdalena, donde él tenía certeza de morir, pidió al carrocero que se dirigiera hacia el hospital del Espíritu Santo, que para él era el jardín donde se respira el aire que solo hay en el paraíso. Allí entró con ayuda de dos religiosos y conversó con los enfermos a los que les dio su bendición y expresó su deseo de estar siempre con ellos. Sentía una particular “atracción” hacia el hospital. Decía que tenía imán para él.

Durante los últimos meses, Camilo mendigaba apoyo espiritual al estilo de la época, solicitando que celebrase por él la Eucaristía e hicieran oraciones. Le visitaban y buscaban su bendición y su intercesión, así como el deseo de conservar algo suyo simbólicamente.

Camilo tuvo la posibilidad, en las últimas semanas de su vida, de despedirse por escrito con una Carta Testamento con algunas recomendaciones. En esta Carta Testamento, son claras las preocupaciones de Camilo al final de su vida y los deseos de morir cerrando el círculo biográfico. Con conciencia de continuidad para sí mismo en manos de Dios y de continuidad para la Orden, pide comunión espiritual, transmite su deseo de fidelidad en la pobreza y en la misión de la Orden de servir a los enfermos, así como expresa su deseo de que no se malogre la identidad hecha de religiosos sacerdotes y laicos, con su particular originalidad. Una herencia hermosa de un hombre apasionadamente entregado a la humanización del mundo del sufrimiento y conocedor de las vulnerabilidades de los religiosos y de la misma condición humana.

En los últimos días, ordenó que pintaran un cuadro, concretamente que se pintase un Cristo muerto en la cruz, y en la parte superior el Padre eterno, y el Espíritu Santo en forma de paloma en los lados, llenos de la sangre derramada por Jesús; y al pie de la cruz, María orando por Camilo.

El 6 de julio hizo que todos los padres y hermanos se sentaran, y habiendo pedido licencia al Padre General para decir algunas palabras, les exhortó a todos a la observancia del Instituto, en particular a la fervorosa caridad con los enfermos, a la unión y caridad entre sí mismos, a la pureza del corazón y del cuerpo, a la pobreza, obediencia y humildad, que no perdiesen el ánimo por las grandes borrascas y persecuciones que había vivido la Orden, porque todos los principios eran dificultosos. Al fin, derramando muchas lágrimas, según su biógrafo Sancio Cicatelli, dijo:

“Padres y hermanos míos, yo pido misericordia a Dios, y después demando perdón al Padre General y a todos los demás, de cualquier mal ejemplo que les haya dado en el pasado, asegurándoles que más ha procedido de mi poco saber, que de mala voluntad”. Y a todos, presentes y ausentes, les dio la bendición.

A continuación, el Padre General y los presentes le pidieron perdón y se despidieron entre lágrimas, besándole las manos.

Le trajeron el cuadro que había encargado, pero el confesor había hecho pintar al mismo padre Camilo arrodillado ante la cruz, junto a la Virgen. Camilo exclamó: “Señor, vos sabéis que no ha sido esta mi intención; pero como habéis querido que me pongan debajo de vuestros pies, y de la protección de vuestra Santísima Madre, sea para que yo espere más misericordia, y que me caiga alguna gota de vuestra sangre, que con abundancia me purifique” . Quiso acomodar el cuadro en lugar donde le pudiese ver para meditar el misterio que representaba, como hiciera San Agustín con los Salmos Penitenciales.

Le pidió al enfermero que cuando se muriese, que le repitiese palabras de esperanza hasta cuarto de hora después de muerto.

Según sus escritos, el 10 de julio Camilo confirma su Testamento espiritual que pediría que se lo pusieran al cuello después de muerto. Al demonio tentador le deja Camilo “todos los pecados y todas las ofensas que he cometido contra Dios”; al mundo, “todas las vanidades”; a Jesús, “mi alma”; a San Miguel Arcángel, “todo el intelecto”; a María Virgen y Madre, “mi voluntad”; y de nuevo a Jesús crucificado, in extremis, “todo mi ser, en alma y cuerpo”.

La mañana del domingo 13 de julio le dijo a un padre que le velaba: “No sé si estos padres han pensado ya en las cosas necesarias para mi entierro”. Respondió el padre que ya se había hablado de eso. Añadió Camilo: “Advertid que no hay más tiempo que mañana”.

La mañana del 14 de julio, último día de su vida, le visitó de nuevo el Cardenal Ginnasio Protector. Después preguntó qué hora era, al escuchar dar el reloj. Eran las ocho. El dijo “cómo tan tarde, que esta será la última Misa que oiré”. Estaba realmente preocupado por su salvación. Acabada la misa rogó al confesor que no se apartase de su cama por si le viniera a la mente alguna cosa que pudiese confesar.

Al médico, después de agradecerle, le dijo: “Otro médico me espera”. Así pasó algunas horas rodeado de los suyos hasta que, a las 21.30, falleció a los 64 años de edad, 40 años después de su conversión y 28 después de que aprobó su Congregación Sixto V y 20 después de elevada a Orden por el papa Gregorio XIV. Fue enterrado por la noche, por indicación del papa, a la vista del revuelo que se generó en Roma.

 

A la muerte del Fundador , la Orden Ministros de los Enfermos contaba con 299 religiosos, 154 sacerdotes y 145 hermanos, en 17 casas repartidas por casi toda Italia y divididas en 5 provincias .

Hoy, al celebrar el recuerdo de aquel 14 de julio de 1614, podemos quedarnos con algunas de sus bendiciones, como la del 10 de julio de 1614: «Con esto acabo, enviando a todos (en cuanto me es concedido por Dios nuestro Señor, y de su parte) mil bendiciones; no solo a los presentes, sino también a los futuros que sean operarios de esta santa Orden hasta el fin del mundo».

Descargar carta y testamento Espiritual de San Camilo

El P. Agustín Bado acompaña la peregrinación valenciana a Lourdes

Durante los días 1 al 5 de julio de 2026, el P. Agustín Bado, superior de la comunidad de Valencia de los Religiosos Camilos, ha participado en la Peregrinación Diocesana de la Hospitalidad Valenciana de Nuestra Señora de Lourdes, ofreciendo acompañamiento espiritual, celebraciones sacramentales y cercanía pastoral a los peregrinos durante su estancia en el santuario mariano.

La Hospitalidad Valenciana de Nuestra Señora de Lourdes, fundada en 1927, organiza cada año esta peregrinación con el objetivo de facilitar la participación de personas enfermas, con discapacidad y sus familias, gracias a la entrega de cientos de voluntarios, profesionales sanitarios, sacerdotes y colaboradores que hacen posible una experiencia de fe, esperanza y servicio.

Durante cinco días, cerca de 1.200 peregrinos participan en las celebraciones litúrgicas, la oración comunitaria y los actos propios del Santuario de Lourdes, viviendo una intensa experiencia de encuentro con Dios y de fraternidad. En este contexto, la presencia del P. Agustín Bado ha permitido acompañar espiritualmente a los enfermos, administrar los sacramentos y compartir el carisma camiliano allí donde el sufrimiento se encuentra con la esperanza.

Para los Religiosos Camilos, Lourdes representa un lugar privilegiado donde hacer visible la espiritualidad de San Camilo de Lelis, que invita a descubrir en cada persona enferma el rostro de Cristo y a servirla con misericordia, ternura y competencia. La atención espiritual, la escucha y la celebración de la fe se convierten así en un verdadero ministerio de consuelo para quienes viven la enfermedad y para quienes dedican su tiempo al cuidado de los más frágiles.

La participación del P. Agustín Bado en esta peregrinación refuerza el compromiso de la Provincia Española de los Religiosos Camilos con la pastoral de la salud, colaborando con iniciativas eclesiales que promueven una Iglesia cercana a quienes más necesitan ser acompañados, haciendo del servicio un auténtico camino de evangelización y esperanza.

El P. Arnaldo Pangrazzi aporta la visión cristiana en el Foro Espiritual Interreligioso de Estella

Del 3 al 5 de julio, la ciudad navarra de Estella-Lizarra acogió una nueva edición del Foro Espiritual Interreligioso, un espacio de encuentro y diálogo entre representantes de distintas confesiones religiosas y tradiciones espirituales que, este año, reflexionó bajo el lema «Sanar la herida. Del sufrimiento a la esperanza».

Durante las jornadas participaron representantes de las tradiciones cristiana, budista, hinduista, judía, sufí y de la espiritualidad universal, entre otras, compartiendo la riqueza de sus respectivas visiones sobre una cuestión profundamente humana: cómo afrontar y sanar las heridas de la vida.

En representación de la tradición cristiana intervino el P. Arnaldo Pangrazzi, religioso camilo de la comunidad de Tres Cantos (Madrid), reconocido internacionalmente por su trayectoria en el ámbito del acompañamiento al duelo, la humanización de la salud y la atención espiritual.

En las mesas de diálogo interreligioso, el P. Pangrazzi compartió la aportación del cristianismo para afrontar algunas de las heridas que más afectan a la persona, como el duelo, el abandono, la traición y la ruptura de vínculos, la injusticia, la culpa y la vergüenza, así como la discriminación y el sentimiento de no pertenencia. Desde la fe cristiana, destacó el valor del perdón, la esperanza, la reconciliación y el acompañamiento como caminos de sanación integral.

Además, impartió la conferencia «La herida del suicidio y su impacto en la familia y en la sociedad», en la que abordó las profundas consecuencias humanas, familiares y sociales que deja esta realidad, subrayando la importancia de una escucha compasiva, del acompañamiento en el duelo y de la creación de comunidades capaces de sostener el sufrimiento sin dejar a nadie solo.

La presencia del P. Arnaldo Pangrazzi en este foro refleja el compromiso de los Religiosos Camilos con el diálogo, la cultura del encuentro y el cuidado integral de la persona. Fieles al carisma de San Camilo de Lelis, los Camilos continúan promoviendo una espiritualidad que sitúa a la persona herida en el centro, convencidos de que el cuidado, la compasión y la esperanza son un lenguaje universal capaz de tender puentes entre culturas, religiones y sensibilidades diferentes.

Concluye la visita pastoral del Provincial a la comunidad de Tres Cantos

El Superior Provincial de los Religiosos Camilos de España, Hno. José Carlos Bermejo, ha concluido la visita pastoral a la comunidad de Tres Cantos, desarrollada los días 29 y 30 de junio y 1 de julio. Esta visita forma parte del itinerario de acompañamiento previsto en el Plan Estratégico Provincial 2025-2028, que contempla la visita a todas las comunidades de la Provincia como una oportunidad para fortalecer la vida fraterna, renovar la misión y favorecer el discernimiento compartido.

Aunque la comunidad de Tres Cantos alberga la sede del Gobierno Provincial y mantiene un contacto habitual con el Superior Provincial, la visita pastoral posee un significado propio. Se trata de un tiempo privilegiado de encuentro, escucha y acompañamiento, que permite detenerse para mirar la vida de la comunidad desde una perspectiva espiritual y pastoral, reforzando el sentido de pertenencia y la comunión en torno al carisma de San Camilo.

Durante estos tres días, el Hno. José Carlos Bermejo mantuvo encuentros personales con cada uno de los religiosos de la comunidad, interesándose por su situación personal, su experiencia de vida consagrada, el ejercicio del ministerio y la marcha de la vida comunitaria. Estos diálogos, vividos en un clima de confianza y cercanía, ofrecieron un espacio de escucha mutua y discernimiento, favoreciendo la identificación de fortalezas, retos y oportunidades para seguir creciendo como comunidad al servicio de la misión.

La visita incluyó también diversos momentos de convivencia fraterna, oración y reflexión compartida, en los que la comunidad pudo revisar su caminar a la luz del Evangelio, del carisma camiliano y de las prioridades establecidas para el presente trienio. En este contexto, se reafirmó la importancia de seguir construyendo comunidades fraternas, abiertas al diálogo, capaces de cuidar a cada uno de sus miembros y de responder con creatividad a las necesidades del mundo de la salud y del sufrimiento humano.

Fallece el P. Luis María Landa, religioso camilo

La Provincia Española de los Religiosos Camilos encomienda a la misericordia del Padre la vida del P. Luis María Landa Unanue, religioso y sacerdote camilo, fallecido en la mañana del 1 de julio de 2026 en la comunidad de Sant Pere de Ribes (Barcelona), a la edad de 86 años.

La noticia de su partida llena de tristeza a quienes compartieron con él el camino de la fe y de la misión. Sin embargo, la esperanza cristiana ilumina este momento con la certeza de que quien dedicó su vida a servir a Cristo en los enfermos participa ahora del abrazo definitivo del Señor Resucitado. Como escribe san Pablo: «Si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. De manera que, tanto en la vida como en la muerte, del Señor somos» (Rm 14, 7-9).

Nacido en Zumárraga (Guipúzcoa) el 21 de junio de 1940, el P. Luis María descubrió muy pronto la llamada al sacerdocio. Tras cursar sus estudios en el Seminario Diocesano de Bilbao y licenciarse en Teología por la Universidad de Deusto, fue ordenado sacerdote el 4 de julio de 1973. Sus primeros años de ministerio transcurrieron en la diócesis de San Sebastián, donde ejerció con generosidad el servicio pastoral como párroco y capellán hospitalario, descubriendo que el rostro de Cristo se hace especialmente visible en la fragilidad de quienes sufren.

Aquella experiencia pastoral fue configurando una vocación profundamente marcada por la cercanía al enfermo. Su paso por Ghana como capellán de un hospital, junto a los Hermanos de San Juan de Dios, fortaleció todavía más su deseo de consagrar toda su vida al ministerio de la misericordia. Convencido de que el cuidado requiere también preparación y competencia, completó su formación con estudios de Enfermería, Técnico Auxiliar de Clínica y especialización en geriatría, integrando el conocimiento profesional con una profunda sensibilidad evangélica.

Ese camino encontró su plenitud cuando, movido por el carisma de San Camilo de Lelis, ingresó en la Orden de los Ministros de los Enfermos en 1990. Un año después emitió su profesión temporal y, en 1994, realizó su profesión solemne en Vagues (Argentina), entregando definitivamente su vida al servicio de Cristo presente en los enfermos.

Argentina se convirtió durante muchos años en el principal escenario de su misión. Desde la comunidad de Vagues colaboró en la pastoral sanitaria y en la formación de los prenovicios, mientras que posteriormente, como capellán del Hospital Oncológico «Ángel H. Roffo» de Buenos Aires, acompañó con extraordinaria delicadeza a innumerables pacientes y familias en algunos de los momentos más difíciles de sus vidas. Allí ejerció también como maestro de profesos de votos temporales, promovió la pastoral vocacional, acompañó a la Familia Laica Camiliana y formó parte del equipo de cuidados paliativos, haciendo visible el corazón misericordioso de Cristo allí donde el sufrimiento parecía tener la última palabra.

Entre 2013 y 2017 desempeñó el servicio de Superior de la comunidad de Vagues y consejero de la Delegación Argentina. Quienes compartieron con él aquellos años recuerdan a un religioso cercano, sereno y profundamente fraterno, siempre dispuesto a escuchar, animar y sostener a los hermanos con discreción y sencillez.

En octubre de 2019 regresó a la Provincia Española y fue destinado a la comunidad de Sant Pere de Ribes, donde, debido al progresivo deterioro de su salud, recibió el cuidado y el cariño de la comunidad. También en esta última etapa de su vida continuó evangelizando desde el silencio de la enfermedad, aceptada con paz, confianza y abandono en las manos de Dios. Su manera de vivir la fragilidad fue, para quienes le rodeaban, un testimonio elocuente de fe y esperanza.

Hoy la Provincia Española da gracias al Señor por el don de su vida y por el fecundo ministerio que desarrolló durante décadas al servicio de la Iglesia y de la Orden. En él se hizo realidad el ideal de San Camilo de «poner más corazón en las manos», haciendo del cuidado una expresión concreta del amor de Cristo hacia los enfermos, los ancianos y cuantos experimentan el dolor.

Con la mirada puesta en Cristo Resucitado, hacemos nuestras las palabras del Evangelio: «Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá» (Jn 11,25).

Que el Señor, a quien sirvió fielmente durante toda su vida en el rostro de los enfermos, lo reciba ahora en la plenitud de su Reino y le conceda el descanso eterno. Descanse en la paz del Señor.

Comunión, escucha y misión: continúa en Buquiánico el encuentro de Superiores Mayores Camilos

El Superior Provincial de España, Hno. José Carlos Bermejo, ha compartido la crónica de la tercera jornada del Encuentro Internacional de Superiores Mayores de la Orden de los Ministros de los Enfermos, que se celebra estos días en Bucchianico, ciudad natal de San Camilo de Lelis. La jornada estuvo marcada por la reflexión sobre el estado actual de la Orden, sus desafíos y las perspectivas de futuro para seguir encarnando el carisma camiliano en el mundo contemporáneo.

Los trabajos se desarrollaron en formato de aula, siguiendo una metodología participativa inspirada en los Capítulos Generales, con intervenciones breves que permitieron analizar las principales áreas de gobierno y misión de la Orden.

Por su parte, el P. Gianfranco Lunardon, secretario general, insistió en la importancia de fortalecer los canales de comunicación entre las circunscripciones y la Curia General, así como en la necesidad de cumplir con los procedimientos administrativos establecidos. Por su parte, el P. Baby Ellickal, responsable de la formación, presentó el amplio programa formativo impulsado por la Orden, con una atención especial a las provincias más jóvenes y dinámicas, donde se concentra actualmente una parte significativa del esfuerzo de acompañamiento y crecimiento vocacional.

En el ámbito ministerial, el P. Medard Aboué expuso los avances del Centro de Estudios Camilianos, una iniciativa llamada a convertirse en un referente para la reflexión teológica y pastoral sobre la salud y el cuidado. Asimismo, destacó la consolidación de la revista semestral de Pastoral de la Salud, publicada en lengua italiana y disponible internacionalmente.

La reflexión sobre la misión fue presentada por el Hno. Paoul Kabore, quien invitó a profundizar en el significado actual del servicio camiliano. En un contexto social y eclesial en constante transformación, señaló la necesidad de actualizar continuamente la comprensión de la misión y de promover con mayor claridad la identidad y la aportación específica de los hermanos religiosos dentro de la Orden.

Otro momento relevante fue la intervención del ecónomo general, representado por José Ignacio Santaolalla, quien presentó el borrador del nuevo Reglamento de Administración de la Orden. El documento pretende integrar armónicamente las disposiciones del derecho canónico, civil y propio, ofreciendo un marco actualizado que garantice una gestión transparente y sostenible de los bienes al servicio de la misión.

La jornada concluyó con trabajos en grupos lingüísticos, donde los participantes compartieron experiencias, desafíos y buenas prácticas de las distintas provincias, fortaleciendo los lazos de fraternidad y colaboración internacional.

Reunión de Superiores Mayores: Crónica del segundo día de encuentro

El encuentro de la Consulta General con los Superiores Mayores de la Orden de los Religiosos Camilos continúa su rumbo en la localidad de Buquiánico. El Superior Provincial de los religiosos camilos de España, José Carlos Bermejo, nos comparte la relación y los aspectos clave abordados durante este segundo día de intenso trabajo grupal, una jornada marcada por la mirada profunda hacia los retos globales y la viabilidad del carisma camiliano en el mundo actual.

El pulso de la Orden en el mundo: de África a América y Asia

Continuando con la dinámica de escuchar y conocer de primera mano la realidad de la Orden en las distintas geografías, durante este día se ha profundizado en los desafíos, esperanzas y proyectos de múltiples comunidades. En concreto, la asamblea ha escuchado con atención los testimonios de la presencia camiliana en:

  • África: Burkina Faso, Tanzania y Kenia.

  • Europa: Francia e Irlanda.

  • América: Colombia, Estados Unidos y Haití.

  • Asia y Oceanía: Indonesia, Tailandia y Australia.

Este recorrido global ha permitido constatar la enorme diversidad en la que encarna el carisma del cuidado de los enfermos, así como la fuerte multiculturalidad que define hoy a la Orden.

Economía, formación y sostenibilidad institucional

Además de las realidades provinciales, otro de los ejes centrales de esta segunda jornada ha sido la presentación de la oficina de economía de la Orden. Durante la sesión, se han expuesto con detalle los balances y la situación de las finanzas generales, subrayando la importancia de la transparencia y de la buena gestión para garantizar la sostenibilidad económica de las misiones y de las distintas provincias.

Asimismo, se ha abierto un espacio de debate fundamental sobre la pastoral vocacional y la formación. Los participantes han dialogado ampliamente sobre la necesidad de actualizar los itinerarios formativos de los jóvenes religiosos, buscando ofrecer un acompañamiento sólido que les capacite para responder a los complejos contextos sociales y sanitarios del mundo actual.

El encuentro combina de manera armónica estas sesiones de trabajo institucional con valiosos espacios de oración compartida y fraternidad, celebrados en el marco espiritual de Bucchianico, la tierra natal de san Camilo de Lelis.