Celebramos la Fiesta de San Camilo

Hoy, 14 de julio, la Iglesia celebra la memoria litúrgica de San Camilo de Lelis, fundador de la Orden de los Ministros de los Enfermos (Religiosos Camilos), patrono de los enfermos, de los hospitales y de los profesionales de la salud.

Conocido como el «gigante de la caridad», San Camilo revolucionó la atención a los enfermos al situar en el centro la dignidad de la persona, promoviendo un cuidado integral que uniera la competencia profesional con la ternura, la compasión y el amor evangélico. Su célebre invitación a «poner más corazón en las manos» continúa inspirando, más de cuatro siglos después, la misión de los Religiosos Camilos y de tantas personas comprometidas con el cuidado de quienes sufren.

En esta jornada de fiesta, damos gracias a Dios por el legado de San Camilo y renovamos nuestro compromiso de seguir haciendo presente su carisma allí donde hay enfermedad, fragilidad y sufrimiento, llevando esperanza, consuelo y humanidad a quienes más lo necesitan.

La muerte de Camilo tuvo lugar en Roma, a los 64 años, en la casa de La Magdalena, que aún hoy se conserva como casa generalicia de la Orden.

El proceso final de Camilo no fue de unos días… Camilo se sintió particularmente débil unos meses antes, no pudiendo ir al hospital como los demás (como cuidador) y sintiendo envidia: “Dichosos vosotros, que habéis estado en aquella santa viña, sirviendo a los pobres enfermos”, les decía a sus compañeros que iban al hospital, al que él llamaba viña.

Un día de su última primavera en que el médico le dejó salir de la casa de la Magdalena, donde él tenía certeza de morir, pidió al carrocero que se dirigiera hacia el hospital del Espíritu Santo, que para él era el jardín donde se respira el aire que solo hay en el paraíso. Allí entró con ayuda de dos religiosos y conversó con los enfermos a los que les dio su bendición y expresó su deseo de estar siempre con ellos. Sentía una particular “atracción” hacia el hospital. Decía que tenía imán para él.

Durante los últimos meses, Camilo mendigaba apoyo espiritual al estilo de la época, solicitando que celebrase por él la Eucaristía e hicieran oraciones. Le visitaban y buscaban su bendición y su intercesión, así como el deseo de conservar algo suyo simbólicamente.

Camilo tuvo la posibilidad, en las últimas semanas de su vida, de despedirse por escrito con una Carta Testamento con algunas recomendaciones. En esta Carta Testamento, son claras las preocupaciones de Camilo al final de su vida y los deseos de morir cerrando el círculo biográfico. Con conciencia de continuidad para sí mismo en manos de Dios y de continuidad para la Orden, pide comunión espiritual, transmite su deseo de fidelidad en la pobreza y en la misión de la Orden de servir a los enfermos, así como expresa su deseo de que no se malogre la identidad hecha de religiosos sacerdotes y laicos, con su particular originalidad. Una herencia hermosa de un hombre apasionadamente entregado a la humanización del mundo del sufrimiento y conocedor de las vulnerabilidades de los religiosos y de la misma condición humana.

En los últimos días, ordenó que pintaran un cuadro, concretamente que se pintase un Cristo muerto en la cruz, y en la parte superior el Padre eterno, y el Espíritu Santo en forma de paloma en los lados, llenos de la sangre derramada por Jesús; y al pie de la cruz, María orando por Camilo.

El 6 de julio hizo que todos los padres y hermanos se sentaran, y habiendo pedido licencia al Padre General para decir algunas palabras, les exhortó a todos a la observancia del Instituto, en particular a la fervorosa caridad con los enfermos, a la unión y caridad entre sí mismos, a la pureza del corazón y del cuerpo, a la pobreza, obediencia y humildad, que no perdiesen el ánimo por las grandes borrascas y persecuciones que había vivido la Orden, porque todos los principios eran dificultosos. Al fin, derramando muchas lágrimas, según su biógrafo Sancio Cicatelli, dijo:

“Padres y hermanos míos, yo pido misericordia a Dios, y después demando perdón al Padre General y a todos los demás, de cualquier mal ejemplo que les haya dado en el pasado, asegurándoles que más ha procedido de mi poco saber, que de mala voluntad”. Y a todos, presentes y ausentes, les dio la bendición.

A continuación, el Padre General y los presentes le pidieron perdón y se despidieron entre lágrimas, besándole las manos.

Le trajeron el cuadro que había encargado, pero el confesor había hecho pintar al mismo padre Camilo arrodillado ante la cruz, junto a la Virgen. Camilo exclamó: “Señor, vos sabéis que no ha sido esta mi intención; pero como habéis querido que me pongan debajo de vuestros pies, y de la protección de vuestra Santísima Madre, sea para que yo espere más misericordia, y que me caiga alguna gota de vuestra sangre, que con abundancia me purifique” . Quiso acomodar el cuadro en lugar donde le pudiese ver para meditar el misterio que representaba, como hiciera San Agustín con los Salmos Penitenciales.

Le pidió al enfermero que cuando se muriese, que le repitiese palabras de esperanza hasta cuarto de hora después de muerto.

Según sus escritos, el 10 de julio Camilo confirma su Testamento espiritual que pediría que se lo pusieran al cuello después de muerto. Al demonio tentador le deja Camilo “todos los pecados y todas las ofensas que he cometido contra Dios”; al mundo, “todas las vanidades”; a Jesús, “mi alma”; a San Miguel Arcángel, “todo el intelecto”; a María Virgen y Madre, “mi voluntad”; y de nuevo a Jesús crucificado, in extremis, “todo mi ser, en alma y cuerpo”.

La mañana del domingo 13 de julio le dijo a un padre que le velaba: “No sé si estos padres han pensado ya en las cosas necesarias para mi entierro”. Respondió el padre que ya se había hablado de eso. Añadió Camilo: “Advertid que no hay más tiempo que mañana”.

La mañana del 14 de julio, último día de su vida, le visitó de nuevo el Cardenal Ginnasio Protector. Después preguntó qué hora era, al escuchar dar el reloj. Eran las ocho. El dijo “cómo tan tarde, que esta será la última Misa que oiré”. Estaba realmente preocupado por su salvación. Acabada la misa rogó al confesor que no se apartase de su cama por si le viniera a la mente alguna cosa que pudiese confesar.

Al médico, después de agradecerle, le dijo: “Otro médico me espera”. Así pasó algunas horas rodeado de los suyos hasta que, a las 21.30, falleció a los 64 años de edad, 40 años después de su conversión y 28 después de que aprobó su Congregación Sixto V y 20 después de elevada a Orden por el papa Gregorio XIV. Fue enterrado por la noche, por indicación del papa, a la vista del revuelo que se generó en Roma.

 

A la muerte del Fundador , la Orden Ministros de los Enfermos contaba con 299 religiosos, 154 sacerdotes y 145 hermanos, en 17 casas repartidas por casi toda Italia y divididas en 5 provincias .

Hoy, al celebrar el recuerdo de aquel 14 de julio de 1614, podemos quedarnos con algunas de sus bendiciones, como la del 10 de julio de 1614: «Con esto acabo, enviando a todos (en cuanto me es concedido por Dios nuestro Señor, y de su parte) mil bendiciones; no solo a los presentes, sino también a los futuros que sean operarios de esta santa Orden hasta el fin del mundo».

Descargar carta y testamento Espiritual de San Camilo

Emotiva despedida a José Manuel Martínez tras 19 años de servicio en San Camilo

El pasado 23 de junio, el Centro San Camilo de Tres Cantos —integrado por el Centro de Humanización de la Salud y el Centro Asistencial— rindió un emotivo homenaje a José Manuel Martínez, quien se jubila tras 19 años de servicio como gerente, dejando una profunda huella en la vida de la institución.

El acto, conducido por Francisco Javier Rodríguez, actual director asistencial y de Recursos Humanos, quien asumirá el relevo de la gerencia, estuvo marcado por el agradecimiento, la cercanía y la emoción. La celebración comenzó con un vídeo que recorrió algunos de los momentos más significativos de la trayectoria de José Manuel en San Camilo.

Durante su intervención, el superior provincial y director general del Centro, José Carlos Bermejo, agradeció la entrega generosa de José Manuel y destacó algunas de las virtudes que han marcado su servicio: su identificación con el carisma camiliano, su lealtad institucional, su amor por la misión, su valentía en los momentos difíciles, su esperanza y su libertad interior. Bermejo subrayó especialmente su compromiso con la sostenibilidad de la obra, su cercanía a las personas y su capacidad para mantener siempre en el centro a los más vulnerables.

A continuación, varios compañeros tomaron la palabra para expresar su gratitud, recordando su sencillez, su alegría, su disponibilidad y su especial sensibilidad hacia trabajadores, voluntarios y residentes.

En su intervención final, José Manuel evocó con emoción sus primeros años vinculados a los Camilos como aspirante y novicio, una experiencia que marcó profundamente su manera de entender la vida y el servicio. Recordó también su llegada al Centro San Camilo hace casi dos décadas, agradeciendo la confianza recibida, el trabajo compartido y el apoyo constante de su familia, a la que reconoció como pilar fundamental de su trayectoria.

Con gratitud por estos años de dedicación, la familia camiliana despide a quien ha vivido su responsabilidad profesional como una auténtica vocación de servicio. Como recordaba San Camilo de Lelis, «más corazón en las manos», una expresión que resume bien el legado que José Manuel deja entre nosotros: una gestión al servicio de las personas, inspirada por el cuidado, la cercanía y la fidelidad a la misión.

Los camilos reflexionan sobre autoridad y cultura del cuidado

Los Superiores Mayores de la Orden de los Ministros de los Enfermos (Camilos), reunidos en el Centro de Espiritualidad “Nicola D’Onofrio” de Bucchianico (Italia), dedicaron una nueva jornada de trabajo a profundizar en el ejercicio de la autoridad, el uso responsable del poder y la construcción de una auténtica cultura del cuidado en la vida religiosa y en las instituciones camilianas.

La reflexión estuvo acompañada por el P. Olivier Tienana Soma, misionero de los Padres Blancos y doctor en Psicología, miembro del equipo del P. Hans Zollner, una de las referencias internacionales en el ámbito de la prevención de abusos y la promoción de entornos seguros.

Durante la jornada se abordó la necesidad de promover modelos de ejercicio del poder más humanizados, fruto de una autoridad sana, coherente y orientada al servicio. Las ponencias y dinámicas de trabajo permitieron reflexionar sobre los riesgos asociados al uso inadecuado de la autoridad, así como sobre la importancia de fortalecer liderazgos capaces de generar confianza, corresponsabilidad y cuidado de las personas.

Los participantes trabajaron posteriormente en grupos para analizar la aplicación práctica de estas reflexiones en las distintas provincias y delegaciones de la Orden, compartiendo experiencias y propuestas orientadas a fortalecer una cultura institucional basada en el respeto, la transparencia y la protección de los más vulnerables.

Asimismo, durante los intercambios se identificaron diversos desafíos formativos que marcarán futuras líneas de trabajo para la Orden, entre ellos la relación entre inteligencia artificial y salud, el acompañamiento de las personas mayores y con problemas de salud mental, y la gestión responsable de los recursos institucionales.

La jornada se enmarca en el programa de formación y reflexión que reúne estos días a los Superiores Mayores de los religiosos camilos, llamados a discernir juntos los retos actuales de la misión y del gobierno de la Orden en los distintos países donde está presente.

Comunión, escucha y misión: continúa en Buquiánico el encuentro de Superiores Mayores Camilos

El Superior Provincial de España, Hno. José Carlos Bermejo, ha compartido la crónica de la tercera jornada del Encuentro Internacional de Superiores Mayores de la Orden de los Ministros de los Enfermos, que se celebra estos días en Bucchianico, ciudad natal de San Camilo de Lelis. La jornada estuvo marcada por la reflexión sobre el estado actual de la Orden, sus desafíos y las perspectivas de futuro para seguir encarnando el carisma camiliano en el mundo contemporáneo.

Los trabajos se desarrollaron en formato de aula, siguiendo una metodología participativa inspirada en los Capítulos Generales, con intervenciones breves que permitieron analizar las principales áreas de gobierno y misión de la Orden.

Por su parte, el P. Gianfranco Lunardon, secretario general, insistió en la importancia de fortalecer los canales de comunicación entre las circunscripciones y la Curia General, así como en la necesidad de cumplir con los procedimientos administrativos establecidos. Por su parte, el P. Baby Ellickal, responsable de la formación, presentó el amplio programa formativo impulsado por la Orden, con una atención especial a las provincias más jóvenes y dinámicas, donde se concentra actualmente una parte significativa del esfuerzo de acompañamiento y crecimiento vocacional.

En el ámbito ministerial, el P. Medard Aboué expuso los avances del Centro de Estudios Camilianos, una iniciativa llamada a convertirse en un referente para la reflexión teológica y pastoral sobre la salud y el cuidado. Asimismo, destacó la consolidación de la revista semestral de Pastoral de la Salud, publicada en lengua italiana y disponible internacionalmente.

La reflexión sobre la misión fue presentada por el Hno. Paoul Kabore, quien invitó a profundizar en el significado actual del servicio camiliano. En un contexto social y eclesial en constante transformación, señaló la necesidad de actualizar continuamente la comprensión de la misión y de promover con mayor claridad la identidad y la aportación específica de los hermanos religiosos dentro de la Orden.

Otro momento relevante fue la intervención del ecónomo general, representado por José Ignacio Santaolalla, quien presentó el borrador del nuevo Reglamento de Administración de la Orden. El documento pretende integrar armónicamente las disposiciones del derecho canónico, civil y propio, ofreciendo un marco actualizado que garantice una gestión transparente y sostenible de los bienes al servicio de la misión.

La jornada concluyó con trabajos en grupos lingüísticos, donde los participantes compartieron experiencias, desafíos y buenas prácticas de las distintas provincias, fortaleciendo los lazos de fraternidad y colaboración internacional.

Reunión de Superiores Mayores: Crónica del segundo día de encuentro

El encuentro de la Consulta General con los Superiores Mayores de la Orden de los Religiosos Camilos continúa su rumbo en la localidad de Buquiánico. El Superior Provincial de los religiosos camilos de España, José Carlos Bermejo, nos comparte la relación y los aspectos clave abordados durante este segundo día de intenso trabajo grupal, una jornada marcada por la mirada profunda hacia los retos globales y la viabilidad del carisma camiliano en el mundo actual.

El pulso de la Orden en el mundo: de África a América y Asia

Continuando con la dinámica de escuchar y conocer de primera mano la realidad de la Orden en las distintas geografías, durante este día se ha profundizado en los desafíos, esperanzas y proyectos de múltiples comunidades. En concreto, la asamblea ha escuchado con atención los testimonios de la presencia camiliana en:

  • África: Burkina Faso, Tanzania y Kenia.

  • Europa: Francia e Irlanda.

  • América: Colombia, Estados Unidos y Haití.

  • Asia y Oceanía: Indonesia, Tailandia y Australia.

Este recorrido global ha permitido constatar la enorme diversidad en la que encarna el carisma del cuidado de los enfermos, así como la fuerte multiculturalidad que define hoy a la Orden.

Economía, formación y sostenibilidad institucional

Además de las realidades provinciales, otro de los ejes centrales de esta segunda jornada ha sido la presentación de la oficina de economía de la Orden. Durante la sesión, se han expuesto con detalle los balances y la situación de las finanzas generales, subrayando la importancia de la transparencia y de la buena gestión para garantizar la sostenibilidad económica de las misiones y de las distintas provincias.

Asimismo, se ha abierto un espacio de debate fundamental sobre la pastoral vocacional y la formación. Los participantes han dialogado ampliamente sobre la necesidad de actualizar los itinerarios formativos de los jóvenes religiosos, buscando ofrecer un acompañamiento sólido que les capacite para responder a los complejos contextos sociales y sanitarios del mundo actual.

El encuentro combina de manera armónica estas sesiones de trabajo institucional con valiosos espacios de oración compartida y fraternidad, celebrados en el marco espiritual de Bucchianico, la tierra natal de san Camilo de Lelis.

Capellanes camilos reflexionan sobre la belleza del acompañamiento espiritual

Los religiosos capellanes camilos de España y Argentina participaron este jueves 28 de mayo en un encuentro online de formación y reflexión pastoral centrado en la renovación de la atención espiritual hospitalaria desde la identidad camiliana.

La reunión, celebrada a través de Zoom y liderada por el P. Agustín Bado, consejero provincial y capellán, reunió a participantes de distintas comunidades y centros de misión, entre ellos Tres Cantos, Sevilla, Barcelona, San Pere de Ribes y Vagues, con el objetivo de profundizar en los desafíos actuales de la pastoral de la salud y fortalecer el servicio espiritual en el ámbito hospitalario.

Bajo el lema “Renovar la atención espiritual hospitalaria: identidad camiliana y estrategia pastoral”, la jornada abordó cuestiones fundamentales como la integración entre la atención espiritual y la capellanía sacramental, el papel del carisma de San Camilo en el contexto sanitario contemporáneo y la necesidad de impulsar planes estratégicos para los servicios de acompañamiento espiritual entre 2025 y 2028.

El encuentro fue inaugurado por el Hno. José Carlos Bermejo, provincial de los religiosos camilos, quien saludó a los participantes subrayando la relevancia del ministerio de la escucha, la belleza de la visita y la gracia que se celebra sacramentalmente junto a enfermos y familiares. Asimismo, evocó la ternura propuesta por San Camilo, exhortando a ponerla en el ministerio de la escucha y de las palabras, especialmente en contextos marcados por el sufrimiento, la fragilidad y la soledad.

Durante la sesión intervinieron Rosa Ruiz, con una ponencia dedicada a la atención espiritual en el hospital desde la escucha y el sentido, y el P. Arnaldo Pangrazzi, que profundizó en la identidad sacramental y pastoral de la capellanía hospitalaria desde el carisma camiliano.

La jornada concluyó con un taller práctico y una puesta en común orientados a diseñar líneas estratégicas para profesionalizar y fortalecer los servicios de capellanía y atención espiritual en los hospitales donde sirven los religiosos camilos, favoreciendo el trabajo en red, la sostenibilidad y la calidad pastoral.

León XIV llama a “permanecer humanos” en la era de la inteligencia artificial

El Magisterio de la Iglesia ha sumado una página histórica ante uno de los retos más decisivos de la era contemporánea. Este lunes 25 de mayo, coincidiendo con el 135° aniversario de la célebre encíclica Rerum Novarum de León XIII , ha visto la luz “Magnifica humanitas”, la nueva carta encíclica del Papa León XIV sobre la custodia de la persona humana en los tiempos de la inteligencia artificial.

A través de cinco capítulos, una introducción y una conclusión, el Santo Padre ofrece una lúcida mirada teológica y pastoral sobre la revolución digital. Su planteamiento esquiva los miedos estériles y los optimismos ingenuos : la tecnología no es una fuerza enemiga de las personas ni un mal en sí misma. Sin embargo, el Pontífice nos advierte con firmeza que la IA no es neutral, sino que «asume el rostro de quien la concibe, la financia, la regula y la utiliza».

San Camilo enseñó a sus hermanos a servir «con el mismo afecto que una madre amorosa suele asistir a su único hijo enfermo», combinando la técnica y el amor, la competencia y la compasión. León XIV pide hoy lo mismo a toda la humanidad ante la IA: que la tecnología nunca sustituya al corazón que cuida.

San Camilo ante la IA: poner el corazón en las manos que programan y cuidan

León XIV introduce una hermosa metáfora para nuestro tiempo: el riesgo de sufrir el «síndrome de Babel» —donde la idolatría del beneficio y la eficiencia sacrifican a los más vulnerables en busca de un lenguaje deshumanizado que reduce las vidas a simples datos— frente al «camino de Nehemías», centrado en la corresponsabilidad y en el cuidado recíproco.

En la encíclica resonará con especial fuerza para toda la familia camiliana un principio antropológico fundamental: el deseo contemporáneo de la técnica por superar todo límite borrando la fragilidad, la enfermedad y el sufrimiento como si fueran defectos a corregir. Frente a esta quimera , el Papa nos recuerda que «el ser humano no florece a pesar del límite, sino a menudo a través del límite». La verdadera madurez humana acontece en la vulnerabilidad, que es el espacio sagrado donde la persona se abre al misterio del otro y a la solidaridad real.

Para quienes vivimos el carisma de San Camilo de Lelis, este magisterio se convierte en una urgente llamada a la acción. San Camilo nos enseñó a servir a los enfermos y dolientes «con más corazón en las manos». Hoy, en la era de los algoritmos, el progreso auténtico nos exige asegurar que el corazón guíe a la técnica , impidiendo que la frialdad de los datos y la automatización acaben descartando a los más débiles. Al referirse a quienes alivian discretamente el dolor en el mundo —enfermeros, médicos, voluntarios, cuidadores—, el Santo Padre los denomina entrañablemente los «mártires de lo cotidiano». Son ellos quienes demuestran que el verdadero humanismo no consiste en la optimización de las máquinas, sino en la capacidad de curar, acompañar y consolar con ternura.

La encíclica culmina con un vehemente llamado a la corresponsabilidad compartida ya «permanecer humanos». No se trata de rehuir los avances digitales, sino de «ensuciarse las manos en la obra de nuestro tiempo».

Desde la Provincia española de los religiosos camilos nos sumamos de corazón a este discernimiento comunitario. El gran desafío de nuestra era consiste en regular y orientar las herramientas tecnológicas para que sirvan a la civilización del amor. Solo así podremos transformar la diversidad digital en un recurso de fraternidad y hacer que las periferias del sufrimiento, de la enfermedad y de la vejez dejen de ser tratadas como descartes y pasen a ser las verdaderas piedras angulares de nuestra sociedad.

Leer-descargar encíclica aquí

Los XI Premios Humanizar reconocen el compromiso con una salud más humana y centrada en la dignidad

La XXXI Jornada de Humanización de la Salud, celebrada en el Auditorio Centenario de la Universidad de Deusto, acogió la entrega de los XI Premios Humanizar, un reconocimiento promovido por el Centro de Humanización de la Salud para visibilizar iniciativas, entidades y personas que hacen de la dignidad, el cuidado y la compasión el centro de su acción.

La ceremonia, presentada por Gema Moreno, responsable de Comunicación del Centro San Camilo, estuvo amenizada por el cantautor Migueli y reunió a representantes del ámbito sanitario, social, asociativo y académico en una celebración marcada por el reconocimiento a quienes trabajan cada día por una atención más humana.

En la apertura del acto, José Carlos Bermejo definió los Premios Humanizar como “una fiesta de la humanización” y “un encuentro de buenas noticias sobre la excelencia”. Subrayó que los galardones nacen con el deseo de “socializar buenas noticias, estimular buenas prácticas y visibilizar pasiones exitosas”, poniendo en valor a personas e instituciones que “unen cabeza, corazón y manos” y comparten “el ADN de la humanización”.

Bermejo recordó también que estos premios reconocen a quienes dignifican la atención y elevan el nivel ético y humano de la sociedad: “Los premiados nos orientan, embellecen y dignifican la especie humana”. Asimismo, agradeció la colaboración de entidades e instituciones que hacen posible esta iniciativa desde su primera edición en 2016.

Entidades reconocidas por su compromiso con el cuidado y la inclusión

En la categoría de Entidades fueron reconocidos el Foro Español de Pacientes, la Asociación Berakah y la Fundación Apsuria.

Andoni Lorenzo Garmendia, presidente del Foro Español de Pacientes, reivindicó el “hilo invisible” que une a las organizaciones de pacientes: “ayudar, defender, resistir, empatizar y humanizar”. Además, afirmó que el amor al prójimo “no es solo un sentimiento, sino el motor más poderoso e indispensable” para acompañar a quienes viven procesos de enfermedad.

Por su parte, Fidel Molina, en representación de la Asociación Berakah, habló de los más de 300 voluntarios que sostienen la labor de la entidad y los definió como “soñadores” que se rebelan frente a los límites de lo posible. Destacó que el trabajo en comedores sociales, despensas y programas de acompañamiento les ha enseñado a ser “más solidarios, más acogedores y más humanos”.

Desde la Fundación Apsuria, Nuria López de la Oz dedicó el premio a sus padres, agradeciéndoles haberle enseñado que “la dignidad de las personas está por encima de todo y nunca se pierde, ni con la enfermedad ni con la discapacidad”. Definió el cuidado como “un acto sagrado de amar, sostener y permanecer al lado del otro”.

Una trayectoria de defensa de la dignidad y los derechos humanos

En la categoría de Personas fueron premiadas Matilde Fernández, Carmen Comas Mata y Agustina Borrás López.

Matilde Fernández puso el acento en la necesidad de fortalecer el “nosotros” frente al individualismo y defendió la creación de alianzas entre los sectores sanitario y social para afrontar retos como la soledad no deseada. “Necesitamos que la compasión cale más hondo para construir una verdadera sociedad cuidadora”, afirmó.

Carmen Comas Mata recordó que la humanización “no es un complemento, sino la esencia de la salud”, y reivindicó la dignidad de las personas privadas de libertad y de quienes viven situaciones de especial vulnerabilidad. Señaló que los derechos humanos se protegen “cuando hay profesionales capaces de mirar con respeto y permanecer cerca”.

Agustina Borrás López compartió una intervención profundamente marcada por su experiencia como enfermera y madre. Destacó la importancia de la mirada empática y del respeto al momento vital de cada persona, explicando cómo su compromiso evolucionó desde el cuidado individual hacia una defensa colectiva de los derechos y de un modelo social inclusivo para las personas con parálisis cerebral.

Cultura, calidad y participación para humanizar la asistencia

La categoría de Divulgación reconoció a la Fundación Cultura en Vena, la Sociedad Española de Calidad Asistencial y la Fundación Más que Ideas.

Juan Alberto García de Cubas, de Fundación Cultura en Vena, expresó su agradecimiento “desde el alma” y aseguró sentirse parte de un “ecosistema y una familia” comprometidos con los valores de la humanización.

Desde la Sociedad Española de Calidad Asistencial, Víctor Reyes Alcázar defendió que la calidad asistencial trata, ante todo, “de personas que necesitan ser escuchadas y acompañadas”. Subrayó que la ciencia y la tecnología solo tienen sentido cuando están al servicio de la dignidad y la empatía.

Teresa Terrelana, de Fundación Más que Ideas, recordó que la entidad nació de la experiencia personal con el cáncer y de la necesidad de que los pacientes sean protagonistas de su propia salud. Reivindicó el valor de la investigación social para comprender las vivencias, inquietudes y miedos que existen detrás de cada diagnóstico.

Un reconocimiento especial a la divulgación de los cuidados paliativos

El Premio de Sensibilización y Divulgación de los Cuidados Paliativos fue concedido al periodista Pablo Martínez Zarracina, por su labor comunicativa en torno al acompañamiento al final de la vida.

Durante su intervención, defendió la necesidad de universalizar los cuidados paliativos y agradeció la labor de los profesionales sanitarios que los hacen posibles. También compartió una reflexión sobre la relación de la sociedad con la muerte: “Aprender a morir es aprender a vivir”.

La XXXI Jornada de Humanización de la Salud contó con la colaboración de la Fundación Pía Aguirreche, la Universidad de Deusto, Para Ti, Paliativos, así como con la colaboración especial de GSK y UNIE Universidad