La Comisión Central Económica de la Orden inicia sus trabajos en Roma

El pasado 7 de septiembre, la Curia General de los Religiosos Camilos, en la iglesia de Santa María Magdalena de Roma, acogió el inicio de los trabajos de la Comisión Central Económica de la Orden de los Ministros de los Enfermos.

La Comisión está integrada por religiosos y laicos cualificados procedentes de distintas realidades de la Orden y desarrolla su misión en estrecha colaboración con el Ecónomo General y la Consulta General. Entre sus miembros ha participado D. Emilio Villar, Administrador Provincial de la Provincia Española de los Religiosos Camilos.

La Comisión tiene como finalidad favorecer una gestión de los recursos económicos que responda a los valores de transparencia, sostenibilidad, responsabilidad y solidaridad, siempre en coherencia con el carisma camiliano y con la misión de la Orden al servicio de los enfermos y de las personas que sufren.

Entre sus principales responsabilidades se encuentran el apoyo a las provincias, viceprovincias y delegaciones en la promoción de una cultura económica fundamentada en la ética, la solidaridad y la responsabilidad misionera; el asesoramiento y la coordinación de cuestiones económicas; y el acompañamiento de la planificación estratégica de acuerdo con las prioridades pastorales y sociales de la Orden.

Asimismo, la Comisión trabaja para impulsar la solidaridad entre las distintas entidades de la Orden, especialmente con aquellas que atraviesan mayores dificultades económicas, así como para promover criterios de inversión ética, ofrecer formación a los administradores locales y acompañar proyectos orientados a garantizar la sostenibilidad financiera de las obras de asistencia sanitaria, formación y ministerios sociales.

Otro de los ámbitos de actuación contempla el apoyo a las diferentes realidades de la Orden en situaciones de crisis o emergencia, reforzando así una visión de la economía al servicio de la misión y de la comunión entre las distintas comunidades y circunscripciones camilianas.

Los trabajos de esta Comisión Central Económica se desarrollaron hasta el 10 de septiembre, constituyendo este encuentro un espacio de análisis, coordinación y búsqueda conjunta de criterios que permitan fortalecer la sostenibilidad económica de la Orden y poner sus recursos al servicio de su misión y de su carisma.

José Carlos Bermejo impulsa la humanización de la salud en El Salvador

El Hno. José Carlos Bermejo, MI, Superior Provincial de los Religiosos Camilos y director general del Centro San Camilo, ha desarrollado durante esta semana una intensa agenda en El Salvador, participando en la V Semana de la Humanización del Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS) y visitando diferentes centros sanitarios para acompañar y fortalecer los procesos de humanización que la institución viene desarrollando.

Celebrada del 31 de agosto al 5 de septiembre, esta quinta edición ha reunido a más de 2.700 profesionales de la salud y personal administrativo, con el objetivo de consolidar una cultura organizacional centrada en la dignidad de las personas, el buen trato, la empatía y la calidad de la atención. Más de 400 profesionales han sido además reconocidos como agentes de humanización.

De la reflexión a las prácticas concretas

La participación de José Carlos Bermejo ha recorrido diferentes dimensiones de la humanización sanitaria. En la apertura de la Semana impartió la conferencia «Cultura de la humanización centrada en la persona: del discurso a la práctica», poniendo el acento en la necesidad de que la humanización se traduzca en comportamientos, estructuras y procesos concretos dentro de las organizaciones sanitarias.

Durante las distintas jornadas abordó cuestiones como la empatía clínica, la escucha, la fatiga y la satisfacción por compasión, el autocuidado de los profesionales y el liderazgo humanizador. También trabajó con directivos del Seguro Social sobre liderazgo y gestión, y con profesionales sanitarios sobre la importancia de la escucha como herramienta terapéutica y de acompañamiento.

Uno de los ejes de su participación fue asimismo el impulso de los Centros de Escucha en los hospitales, una iniciativa que busca ofrecer atención a las necesidades emocionales de pacientes, familiares y profesionales. El ISSS cuenta ya con varios de estos espacios dentro de su política institucional de humanización.

En este marco se presentó también el modelo CUIDAR, orientado a mejorar la comunicación en situaciones difíciles, especialmente en la transmisión de malas noticias, desde criterios de evidencia científica, ética y respeto a la dignidad de las personas.

Cinco años de una política de humanización

La presencia de Bermejo se produce en el marco de una colaboración que el Centro de Humanización de la Salud San Camilo mantiene desde hace años con el ISSS. El proceso salvadoreño ha ido consolidando una política institucional que busca transformar no solo la relación entre profesionales y pacientes, sino también la cultura y las estructuras de la organización sanitaria.

Durante su intervención, Bermejo ha valorado especialmente el camino recorrido por el Seguro Social durante estos últimos cinco años y ha animado a seguir avanzando desde una humanización que no se limite al discurso, sino que se concrete en proyectos capaces de transformar la experiencia de pacientes, familias y profesionales.

En la última jornada, centró su intervención en los valores para humanizar, subrayando que el verdadero legado que los profesionales pueden dejar en las personas enfermas se expresa en conductas concretas y virtuosas. En esta línea, afirmó que las profesiones sanitarias pueden ser entendidas como una expresión de la ternura de los pueblos convertida en profesionalidad compasiva.

Visitas a hospitales y Centros de Escucha

La estancia en El Salvador ha ido mucho más allá de la participación en la Semana de la Humanización. José Carlos Bermejo ha aprovechado su presencia en el país para visitar hospitales y conocer de primera mano los avances realizados en materia de humanización, acompañado por responsables y directivos del ISSS.

Entre estas visitas destaca el acercamiento a nuevos Centros de Escucha hospitalarios, espacios destinados a acompañar las necesidades emocionales de pacientes, familiares y profesionales. También visitó el nuevo centro de hemodiálisis de San Salvador y el Hospital Zacamil, donde pudo conocer diferentes iniciativas orientadas a comunicar y hacer visibles los valores de la humanización en los espacios asistenciales.

Asimismo, volvió al Hospitalito de la Divina Misericordia, un espacio dedicado a los cuidados paliativos, donde pudo comprobar la transformación de sus ambientes y la creación de una Sala de Escucha inspirada en propuestas de humanización promovidas desde el Centro San Camilo.

Humanización también en los medios y en la sociedad

La presencia del Superior Provincial de los Camilos ha tenido igualmente una dimensión de sensibilización social. Bermejo participó en el programa televisivo «Doctores» de Telecorporación Salvadoreña (TCS) y en otro espacio de Canal 10, donde presentó claves para humanizar la asistencia sanitaria y puso en valor el trabajo que están desarrollando los profesionales del ISSS.

En sus intervenciones públicas ha insistido en que humanizar no es una tarea exclusiva de los profesionales sanitarios, sino un desafío que implica a toda la sociedad, especialmente en el reconocimiento y la dignificación de quienes trabajan diariamente en el cuidado de la salud.

Durante la visita, Bermejo y Sylvia Blanco, administradora del Centro San Camilo, también tuvieron ocasión de acercarse a lugares vinculados a la memoria y al compromiso por la dignidad humana, entre ellos el Museo de los Mártires de la UCA, un espacio que recuerda el testimonio de Ignacio Ellacuría y sus compañeros y su compromiso con la justicia, la paz y la transformación social.

Una colaboración que sigue creciendo

Al finalizar esta intensa semana, la dirección del ISSS y José Carlos Bermejo han renovado el compromiso de seguir consolidando la política de humanización de la asistencia sanitaria, fortaleciendo la formación de los profesionales, evaluando su satisfacción y desarrollando nuevos programas.

Esta experiencia confirma también el compromiso internacional del Centro de Humanización de la Salud San Camilo con la construcción de una cultura del cuidado centrada en la persona. Una misión que conecta profundamente con el carisma de San Camilo de Lelis, para quien cuidar significa reconocer en cada enfermo a una persona digna de respeto, compasión y un servicio competente.

La colaboración con el ISSS representa, así, una expresión concreta de la vocación camiliana de cuidar y enseñar a cuidar, llevando a distintos contextos sanitarios una propuesta de humanización que busca poner en el centro aquello que nunca debe perderse: la persona, su dignidad y su necesidad de ser cuidada con humanidad.

El Centro de Humanización de la Salud San Camilo presenta su oferta formativa para el curso 2026-2027

El Centro de Humanización de la Salud San Camilo presenta su programación formativa para el curso 2026-2027, con una amplia propuesta dirigida a profesionales de la salud y de los servicios sociales, agentes pastorales, voluntarios y todas aquellas personas interesadas en mejorar sus competencias para el cuidado y el acompañamiento.

Con más de treinta años de experiencia, el Centro San Camilo mantiene su compromiso con la humanización del mundo de la salud y del sufrimiento humano, promoviendo una formación que integra conocimientos técnicos con competencias relacionales, éticas, espirituales y humanas.

La programación ha sido diseñada como un conjunto de itinerarios progresivos, que permiten acceder a actividades de diferente nivel y duración: desde propuestas introductorias y jornadas hasta cursos intensivos, certificaciones universitarias, microcredenciales, expertos universitarios, diplomas de especialización y másteres.

Formación para diferentes necesidades y perfiles

El programa se organiza en cuatro grandes niveles. Las actividades de iniciación ofrecen un primer acercamiento a cada temática y buscan sensibilizar y proporcionar herramientas básicas. La especialización permite profundizar en ámbitos concretos y está dirigida tanto a quienes buscan una formación sólida como a quienes desean actualizar sus conocimientos.

La certificación universitaria incorpora cursos y microcredenciales universitarias, mientras que el nivel de máster y posgrado ofrece las propuestas de mayor capacitación y reconocimiento académico.

Entre las diferentes áreas formativas se encuentran el counselling y la relación de ayuda, con propuestas sobre acompañamiento en situaciones difíciles, mediación, escucha y recursos para la intervención; el duelo, con formación sobre acompañamiento, duelo perinatal, duelo complejo y duelo infantil; y los cuidados paliativos y el final de vida, uno de los ámbitos centrales de la experiencia asistencial y formativa de San Camilo.
En este último ámbito, la programación incluye el Experto Universitario en Atención Paliativa y Final de Vida, de 15 ECTS y con mención de Microcredencial universitaria, además de diferentes microcredenciales centradas en la cultura paliativa, el counselling aplicado a la atención paliativa, el acompañamiento espiritual y los aspectos éticos y legales del cuidado al final de la vida.

La oferta se completa con formación en espiritualidad y pastoral de la salud, intervención social, crecimiento personal, gestión emocional, gerontología, atención a personas mayores, bioética, ética del cuidado y liderazgo humanizador. También se incluyen escuelas de verano, retiros y espacios de encuentro y reflexión.

Presencial y online

Una de las características de la programación 2026-2027 es la diversidad de modalidades. Las actividades presenciales se desarrollan en Tres Cantos, Valencia y Sevilla, favoreciendo el encuentro directo entre docentes y participantes. En Tres Cantos, además, los alumnos pueden disponer de la hospedería del Centro San Camilo.

El programa incorpora también aula virtual, con actividades en directo mediante videoconferencia, y formación online con clases en directo a través del campus virtual eHumanizar, que combina aprendizaje autónomo, recursos bibliográficos, acompañamiento tutorial y sesiones prácticas en directo.

Una propuesta vinculada a la experiencia camiliana

La formación del Centro de Humanización de la Salud nace de la experiencia de los camilos en el ámbito del cuidado y de su compromiso con una atención centrada en la persona. Su metodología busca unir experiencia e investigación, y sus aprendizajes se difunden también a través de la revista HUMANIZAR, artículos y libros.

La programación contempla asimismo actividades que pueden adaptarse a las necesidades de hospitales, entidades sociales, asociaciones, congregaciones religiosas y ONG, con un equipo de más de 90 profesores expertos y disponibilidad para desarrollar formación en distintos lugares de España, Portugal, Italia y América Latina.

Con la nueva programación, el Centro de Humanización de la Salud San Camilo renueva su apuesta por una formación que no se limita a transmitir conocimientos, sino que busca mejorar la manera de cuidar, acompañar y estar junto a las personas.

La programación completa del curso 2026-2027 puede consultarse en www.humanizar.es.

Celebramos la Fiesta de San Camilo

Hoy, 14 de julio, la Iglesia celebra la memoria litúrgica de San Camilo de Lelis, fundador de la Orden de los Ministros de los Enfermos (Religiosos Camilos), patrono de los enfermos, de los hospitales y de los profesionales de la salud.

Conocido como el «gigante de la caridad», San Camilo revolucionó la atención a los enfermos al situar en el centro la dignidad de la persona, promoviendo un cuidado integral que uniera la competencia profesional con la ternura, la compasión y el amor evangélico. Su célebre invitación a «poner más corazón en las manos» continúa inspirando, más de cuatro siglos después, la misión de los Religiosos Camilos y de tantas personas comprometidas con el cuidado de quienes sufren.

En esta jornada de fiesta, damos gracias a Dios por el legado de San Camilo y renovamos nuestro compromiso de seguir haciendo presente su carisma allí donde hay enfermedad, fragilidad y sufrimiento, llevando esperanza, consuelo y humanidad a quienes más lo necesitan.

La muerte de Camilo tuvo lugar en Roma, a los 64 años, en la casa de La Magdalena, que aún hoy se conserva como casa generalicia de la Orden.

El proceso final de Camilo no fue de unos días… Camilo se sintió particularmente débil unos meses antes, no pudiendo ir al hospital como los demás (como cuidador) y sintiendo envidia: “Dichosos vosotros, que habéis estado en aquella santa viña, sirviendo a los pobres enfermos”, les decía a sus compañeros que iban al hospital, al que él llamaba viña.

Un día de su última primavera en que el médico le dejó salir de la casa de la Magdalena, donde él tenía certeza de morir, pidió al carrocero que se dirigiera hacia el hospital del Espíritu Santo, que para él era el jardín donde se respira el aire que solo hay en el paraíso. Allí entró con ayuda de dos religiosos y conversó con los enfermos a los que les dio su bendición y expresó su deseo de estar siempre con ellos. Sentía una particular “atracción” hacia el hospital. Decía que tenía imán para él.

Durante los últimos meses, Camilo mendigaba apoyo espiritual al estilo de la época, solicitando que celebrase por él la Eucaristía e hicieran oraciones. Le visitaban y buscaban su bendición y su intercesión, así como el deseo de conservar algo suyo simbólicamente.

Camilo tuvo la posibilidad, en las últimas semanas de su vida, de despedirse por escrito con una Carta Testamento con algunas recomendaciones. En esta Carta Testamento, son claras las preocupaciones de Camilo al final de su vida y los deseos de morir cerrando el círculo biográfico. Con conciencia de continuidad para sí mismo en manos de Dios y de continuidad para la Orden, pide comunión espiritual, transmite su deseo de fidelidad en la pobreza y en la misión de la Orden de servir a los enfermos, así como expresa su deseo de que no se malogre la identidad hecha de religiosos sacerdotes y laicos, con su particular originalidad. Una herencia hermosa de un hombre apasionadamente entregado a la humanización del mundo del sufrimiento y conocedor de las vulnerabilidades de los religiosos y de la misma condición humana.

En los últimos días, ordenó que pintaran un cuadro, concretamente que se pintase un Cristo muerto en la cruz, y en la parte superior el Padre eterno, y el Espíritu Santo en forma de paloma en los lados, llenos de la sangre derramada por Jesús; y al pie de la cruz, María orando por Camilo.

El 6 de julio hizo que todos los padres y hermanos se sentaran, y habiendo pedido licencia al Padre General para decir algunas palabras, les exhortó a todos a la observancia del Instituto, en particular a la fervorosa caridad con los enfermos, a la unión y caridad entre sí mismos, a la pureza del corazón y del cuerpo, a la pobreza, obediencia y humildad, que no perdiesen el ánimo por las grandes borrascas y persecuciones que había vivido la Orden, porque todos los principios eran dificultosos. Al fin, derramando muchas lágrimas, según su biógrafo Sancio Cicatelli, dijo:

“Padres y hermanos míos, yo pido misericordia a Dios, y después demando perdón al Padre General y a todos los demás, de cualquier mal ejemplo que les haya dado en el pasado, asegurándoles que más ha procedido de mi poco saber, que de mala voluntad”. Y a todos, presentes y ausentes, les dio la bendición.

A continuación, el Padre General y los presentes le pidieron perdón y se despidieron entre lágrimas, besándole las manos.

Le trajeron el cuadro que había encargado, pero el confesor había hecho pintar al mismo padre Camilo arrodillado ante la cruz, junto a la Virgen. Camilo exclamó: “Señor, vos sabéis que no ha sido esta mi intención; pero como habéis querido que me pongan debajo de vuestros pies, y de la protección de vuestra Santísima Madre, sea para que yo espere más misericordia, y que me caiga alguna gota de vuestra sangre, que con abundancia me purifique” . Quiso acomodar el cuadro en lugar donde le pudiese ver para meditar el misterio que representaba, como hiciera San Agustín con los Salmos Penitenciales.

Le pidió al enfermero que cuando se muriese, que le repitiese palabras de esperanza hasta cuarto de hora después de muerto.

Según sus escritos, el 10 de julio Camilo confirma su Testamento espiritual que pediría que se lo pusieran al cuello después de muerto. Al demonio tentador le deja Camilo “todos los pecados y todas las ofensas que he cometido contra Dios”; al mundo, “todas las vanidades”; a Jesús, “mi alma”; a San Miguel Arcángel, “todo el intelecto”; a María Virgen y Madre, “mi voluntad”; y de nuevo a Jesús crucificado, in extremis, “todo mi ser, en alma y cuerpo”.

La mañana del domingo 13 de julio le dijo a un padre que le velaba: “No sé si estos padres han pensado ya en las cosas necesarias para mi entierro”. Respondió el padre que ya se había hablado de eso. Añadió Camilo: “Advertid que no hay más tiempo que mañana”.

La mañana del 14 de julio, último día de su vida, le visitó de nuevo el Cardenal Ginnasio Protector. Después preguntó qué hora era, al escuchar dar el reloj. Eran las ocho. El dijo “cómo tan tarde, que esta será la última Misa que oiré”. Estaba realmente preocupado por su salvación. Acabada la misa rogó al confesor que no se apartase de su cama por si le viniera a la mente alguna cosa que pudiese confesar.

Al médico, después de agradecerle, le dijo: “Otro médico me espera”. Así pasó algunas horas rodeado de los suyos hasta que, a las 21.30, falleció a los 64 años de edad, 40 años después de su conversión y 28 después de que aprobó su Congregación Sixto V y 20 después de elevada a Orden por el papa Gregorio XIV. Fue enterrado por la noche, por indicación del papa, a la vista del revuelo que se generó en Roma.

 

A la muerte del Fundador , la Orden Ministros de los Enfermos contaba con 299 religiosos, 154 sacerdotes y 145 hermanos, en 17 casas repartidas por casi toda Italia y divididas en 5 provincias .

Hoy, al celebrar el recuerdo de aquel 14 de julio de 1614, podemos quedarnos con algunas de sus bendiciones, como la del 10 de julio de 1614: «Con esto acabo, enviando a todos (en cuanto me es concedido por Dios nuestro Señor, y de su parte) mil bendiciones; no solo a los presentes, sino también a los futuros que sean operarios de esta santa Orden hasta el fin del mundo».

Descargar carta y testamento Espiritual de San Camilo

El P. Agustín Bado acompaña la peregrinación valenciana a Lourdes

Durante los días 1 al 5 de julio de 2026, el P. Agustín Bado, superior de la comunidad de Valencia de los Religiosos Camilos, ha participado en la Peregrinación Diocesana de la Hospitalidad Valenciana de Nuestra Señora de Lourdes, ofreciendo acompañamiento espiritual, celebraciones sacramentales y cercanía pastoral a los peregrinos durante su estancia en el santuario mariano.

La Hospitalidad Valenciana de Nuestra Señora de Lourdes, fundada en 1927, organiza cada año esta peregrinación con el objetivo de facilitar la participación de personas enfermas, con discapacidad y sus familias, gracias a la entrega de cientos de voluntarios, profesionales sanitarios, sacerdotes y colaboradores que hacen posible una experiencia de fe, esperanza y servicio.

Durante cinco días, cerca de 1.200 peregrinos participan en las celebraciones litúrgicas, la oración comunitaria y los actos propios del Santuario de Lourdes, viviendo una intensa experiencia de encuentro con Dios y de fraternidad. En este contexto, la presencia del P. Agustín Bado ha permitido acompañar espiritualmente a los enfermos, administrar los sacramentos y compartir el carisma camiliano allí donde el sufrimiento se encuentra con la esperanza.

Para los Religiosos Camilos, Lourdes representa un lugar privilegiado donde hacer visible la espiritualidad de San Camilo de Lelis, que invita a descubrir en cada persona enferma el rostro de Cristo y a servirla con misericordia, ternura y competencia. La atención espiritual, la escucha y la celebración de la fe se convierten así en un verdadero ministerio de consuelo para quienes viven la enfermedad y para quienes dedican su tiempo al cuidado de los más frágiles.

La participación del P. Agustín Bado en esta peregrinación refuerza el compromiso de la Provincia Española de los Religiosos Camilos con la pastoral de la salud, colaborando con iniciativas eclesiales que promueven una Iglesia cercana a quienes más necesitan ser acompañados, haciendo del servicio un auténtico camino de evangelización y esperanza.

El P. Arnaldo Pangrazzi aporta la visión cristiana en el Foro Espiritual Interreligioso de Estella

Del 3 al 5 de julio, la ciudad navarra de Estella-Lizarra acogió una nueva edición del Foro Espiritual Interreligioso, un espacio de encuentro y diálogo entre representantes de distintas confesiones religiosas y tradiciones espirituales que, este año, reflexionó bajo el lema «Sanar la herida. Del sufrimiento a la esperanza».

Durante las jornadas participaron representantes de las tradiciones cristiana, budista, hinduista, judía, sufí y de la espiritualidad universal, entre otras, compartiendo la riqueza de sus respectivas visiones sobre una cuestión profundamente humana: cómo afrontar y sanar las heridas de la vida.

En representación de la tradición cristiana intervino el P. Arnaldo Pangrazzi, religioso camilo de la comunidad de Tres Cantos (Madrid), reconocido internacionalmente por su trayectoria en el ámbito del acompañamiento al duelo, la humanización de la salud y la atención espiritual.

En las mesas de diálogo interreligioso, el P. Pangrazzi compartió la aportación del cristianismo para afrontar algunas de las heridas que más afectan a la persona, como el duelo, el abandono, la traición y la ruptura de vínculos, la injusticia, la culpa y la vergüenza, así como la discriminación y el sentimiento de no pertenencia. Desde la fe cristiana, destacó el valor del perdón, la esperanza, la reconciliación y el acompañamiento como caminos de sanación integral.

Además, impartió la conferencia «La herida del suicidio y su impacto en la familia y en la sociedad», en la que abordó las profundas consecuencias humanas, familiares y sociales que deja esta realidad, subrayando la importancia de una escucha compasiva, del acompañamiento en el duelo y de la creación de comunidades capaces de sostener el sufrimiento sin dejar a nadie solo.

La presencia del P. Arnaldo Pangrazzi en este foro refleja el compromiso de los Religiosos Camilos con el diálogo, la cultura del encuentro y el cuidado integral de la persona. Fieles al carisma de San Camilo de Lelis, los Camilos continúan promoviendo una espiritualidad que sitúa a la persona herida en el centro, convencidos de que el cuidado, la compasión y la esperanza son un lenguaje universal capaz de tender puentes entre culturas, religiones y sensibilidades diferentes.

Concluye la visita pastoral del Provincial a la comunidad de Tres Cantos

El Superior Provincial de los Religiosos Camilos de España, Hno. José Carlos Bermejo, ha concluido la visita pastoral a la comunidad de Tres Cantos, desarrollada los días 29 y 30 de junio y 1 de julio. Esta visita forma parte del itinerario de acompañamiento previsto en el Plan Estratégico Provincial 2025-2028, que contempla la visita a todas las comunidades de la Provincia como una oportunidad para fortalecer la vida fraterna, renovar la misión y favorecer el discernimiento compartido.

Aunque la comunidad de Tres Cantos alberga la sede del Gobierno Provincial y mantiene un contacto habitual con el Superior Provincial, la visita pastoral posee un significado propio. Se trata de un tiempo privilegiado de encuentro, escucha y acompañamiento, que permite detenerse para mirar la vida de la comunidad desde una perspectiva espiritual y pastoral, reforzando el sentido de pertenencia y la comunión en torno al carisma de San Camilo.

Durante estos tres días, el Hno. José Carlos Bermejo mantuvo encuentros personales con cada uno de los religiosos de la comunidad, interesándose por su situación personal, su experiencia de vida consagrada, el ejercicio del ministerio y la marcha de la vida comunitaria. Estos diálogos, vividos en un clima de confianza y cercanía, ofrecieron un espacio de escucha mutua y discernimiento, favoreciendo la identificación de fortalezas, retos y oportunidades para seguir creciendo como comunidad al servicio de la misión.

La visita incluyó también diversos momentos de convivencia fraterna, oración y reflexión compartida, en los que la comunidad pudo revisar su caminar a la luz del Evangelio, del carisma camiliano y de las prioridades establecidas para el presente trienio. En este contexto, se reafirmó la importancia de seguir construyendo comunidades fraternas, abiertas al diálogo, capaces de cuidar a cada uno de sus miembros y de responder con creatividad a las necesidades del mundo de la salud y del sufrimiento humano.

Fallece el P. Luis María Landa, religioso camilo

La Provincia Española de los Religiosos Camilos encomienda a la misericordia del Padre la vida del P. Luis María Landa Unanue, religioso y sacerdote camilo, fallecido en la mañana del 1 de julio de 2026 en la comunidad de Sant Pere de Ribes (Barcelona), a la edad de 86 años.

La noticia de su partida llena de tristeza a quienes compartieron con él el camino de la fe y de la misión. Sin embargo, la esperanza cristiana ilumina este momento con la certeza de que quien dedicó su vida a servir a Cristo en los enfermos participa ahora del abrazo definitivo del Señor Resucitado. Como escribe san Pablo: «Si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. De manera que, tanto en la vida como en la muerte, del Señor somos» (Rm 14, 7-9).

Nacido en Zumárraga (Guipúzcoa) el 21 de junio de 1940, el P. Luis María descubrió muy pronto la llamada al sacerdocio. Tras cursar sus estudios en el Seminario Diocesano de Bilbao y licenciarse en Teología por la Universidad de Deusto, fue ordenado sacerdote el 4 de julio de 1973. Sus primeros años de ministerio transcurrieron en la diócesis de San Sebastián, donde ejerció con generosidad el servicio pastoral como párroco y capellán hospitalario, descubriendo que el rostro de Cristo se hace especialmente visible en la fragilidad de quienes sufren.

Aquella experiencia pastoral fue configurando una vocación profundamente marcada por la cercanía al enfermo. Su paso por Ghana como capellán de un hospital, junto a los Hermanos de San Juan de Dios, fortaleció todavía más su deseo de consagrar toda su vida al ministerio de la misericordia. Convencido de que el cuidado requiere también preparación y competencia, completó su formación con estudios de Enfermería, Técnico Auxiliar de Clínica y especialización en geriatría, integrando el conocimiento profesional con una profunda sensibilidad evangélica.

Ese camino encontró su plenitud cuando, movido por el carisma de San Camilo de Lelis, ingresó en la Orden de los Ministros de los Enfermos en 1990. Un año después emitió su profesión temporal y, en 1994, realizó su profesión solemne en Vagues (Argentina), entregando definitivamente su vida al servicio de Cristo presente en los enfermos.

Argentina se convirtió durante muchos años en el principal escenario de su misión. Desde la comunidad de Vagues colaboró en la pastoral sanitaria y en la formación de los prenovicios, mientras que posteriormente, como capellán del Hospital Oncológico «Ángel H. Roffo» de Buenos Aires, acompañó con extraordinaria delicadeza a innumerables pacientes y familias en algunos de los momentos más difíciles de sus vidas. Allí ejerció también como maestro de profesos de votos temporales, promovió la pastoral vocacional, acompañó a la Familia Laica Camiliana y formó parte del equipo de cuidados paliativos, haciendo visible el corazón misericordioso de Cristo allí donde el sufrimiento parecía tener la última palabra.

Entre 2013 y 2017 desempeñó el servicio de Superior de la comunidad de Vagues y consejero de la Delegación Argentina. Quienes compartieron con él aquellos años recuerdan a un religioso cercano, sereno y profundamente fraterno, siempre dispuesto a escuchar, animar y sostener a los hermanos con discreción y sencillez.

En octubre de 2019 regresó a la Provincia Española y fue destinado a la comunidad de Sant Pere de Ribes, donde, debido al progresivo deterioro de su salud, recibió el cuidado y el cariño de la comunidad. También en esta última etapa de su vida continuó evangelizando desde el silencio de la enfermedad, aceptada con paz, confianza y abandono en las manos de Dios. Su manera de vivir la fragilidad fue, para quienes le rodeaban, un testimonio elocuente de fe y esperanza.

Hoy la Provincia Española da gracias al Señor por el don de su vida y por el fecundo ministerio que desarrolló durante décadas al servicio de la Iglesia y de la Orden. En él se hizo realidad el ideal de San Camilo de «poner más corazón en las manos», haciendo del cuidado una expresión concreta del amor de Cristo hacia los enfermos, los ancianos y cuantos experimentan el dolor.

Con la mirada puesta en Cristo Resucitado, hacemos nuestras las palabras del Evangelio: «Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá» (Jn 11,25).

Que el Señor, a quien sirvió fielmente durante toda su vida en el rostro de los enfermos, lo reciba ahora en la plenitud de su Reino y le conceda el descanso eterno. Descanse en la paz del Señor.