El pasado miércoles 15 de abril, el Superior Provincial de los religiosos camilos de España, Hno. José Carlos Bermejo, intervino en la Pontificia Comisión Bíblica, reunida en la Casa Santa Marta, con una reflexión sobre la antropología del sufrimiento humano y la humanización del cuidado a la luz de la Sagrada Escritura.
La Pontificia Comisión Bíblica es un organismo de la Santa Sede compuesto por especialistas en Sagrada Escritura que asesoran al Magisterio en cuestiones bíblicas y promueven la investigación teológica en diálogo con los desafíos actuales de la Iglesia. En este contexto, la aportación de Bermejo se centró en la experiencia pastoral del acompañamiento en la enfermedad, el final de la vida y el duelo, integrando claves antropológicas, espirituales y relacionales.
Durante su intervención, subrayó la importancia de reconocer la vulnerabilidad humana como lugar teológico, promover la escucha como primer acto de cuidado y avanzar hacia una comprensión integral del sufrimiento que articule dimensiones médicas, psicológicas, sociales y espirituales. Señaló también la necesidad de “empalabrar el sufrimiento”, es decir, ayudar a las personas a poner palabras a su experiencia para recuperar sentido, esperanza y responsabilidad sobre su propia historia.
Esta reflexión se sitúa plenamente en la tradición carismática de San Camilo de Lelis, que invita a cuidar a los enfermos con “más corazón en las manos”, promoviendo una cultura del encuentro, la compasión y la hospitalidad como núcleo de la pastoral de la salud.
El pasado 11 de abril, la Diócesis de Long Xuyên celebró la misa de acción de gracias y la inauguración del Centro de protección social para el cuidado de personas mayores Láng Sen, una nueva residencia destinada a acoger gratuitamente a personas mayores en situación de vulnerabilidad. El centro está construido por la diócesis y gestionado por la Vieceprovincia de Vietnam de la Orden de San Camilo de Lelis, y se ubica en la comuna de Vĩnh Thạnh, en la ciudad de Cần Thơ, en el corazón del delta del Mekong.
La residencia ocupa una superficie de más de 42.000 m² y constituye una iniciativa de gran alcance social y pastoral orientada al cuidado integral de las personas mayores sin recursos ni apoyo familiar.
Actualmente, 30 personas mayores ya han sido acogidas, y el proyecto prevé atender en el futuro hasta 300 residentes de manera completamente gratuita, sin distinción de religión, género o etnia.
Un proyecto al servicio de la dignidad de las personas mayores
Durante la ceremonia inaugural, el obispo José Trần Văn Toản explicó los principales objetivos que inspiran esta obra eclesial y social.
El primero de ellos es garantizar la dignidad humana de las personas mayores más vulnerables, muchas de ellas marcadas por la pobreza material y espiritual, ofreciéndoles un entorno donde sean respetadas, acompañadas y cuidadas con amor.
El centro aspira además a:
promover los valores de la piedad filial;
convertirse en un espacio educativo vivo para las nuevas generaciones;
transmitir valores familiares como el amor, el servicio, el sacrificio y el perdón;
ofrecer un entorno ecológico y saludable, en armonía con la riqueza natural del delta del Mekong;
garantizar el acompañamiento espiritual respetuoso con la diversidad religiosa, también en el tramo final de la vida.
Las autoridades locales de Cần Thơ valoraron la iniciativa como una aportación profundamente humanitaria al bienestar social, especialmente significativa en el contexto del envejecimiento progresivo de la población.
Un proyecto confiado a la misión camiliana: el liderazgo del p. Vu Anh Hoàng (Joseph)
La residencia Láng Sen está estrechamente vinculada a la misión del religioso camilo Vu Anh Hoàng (Joseph), quien ha asumido la responsabilidad de su dirección tras su reciente regreso a Vietnam.
Durante los últimos dos años, el p. Joseph ha desarrollado su ministerio en la Provincia española de los Camilos, donde llegó en junio de 2023 para integrarse en la comunidad de Tres Cantos y colaborar pastoralmente en el Centro San Camilo. Aqui ejerció su servicio como capellán acompañando a residentes, enfermos, familias y profesionales con cercanía, sencillez y espíritu fraterno, dejando un recuerdo muy significativo en la comunidad.
Durante este tiempo completó además su formación en acompañamiento mediante el Máster en Counselling del Centro de Humanización de la Salud, fortaleciendo así sus competencias para el cuidado integral de las personas en situaciones de fragilidad.
A su regreso a Vietnam, el p. Joseph ha asumido el impulso y la dirección de este nuevo proyecto residencial, fruto de su iniciativa, dedicación pastoral y compromiso con los más vulnerables, y que ha sido posible gracias también a la colaboración generosa de numerosos benefactores.
Un signo concreto del carisma camiliano en el delta del Mekong
La residencia Láng Sen representa una expresión concreta del carisma camiliano en el contexto asiático: servir a los enfermos y a las personas más frágiles con competencia profesional y ternura evangélica.
Este nuevo centro se configura así como un espacio donde la atención social, el acompañamiento espiritual y la promoción de la dignidad humana se integran en una misma misión: hacer visible el Evangelio del cuidado allí donde la fragilidad necesita ser acogida con esperanza.
La Provincia española de los religiosos camilos continúa fortaleciendo los vínculos de comunión y colaboración con otras presencias de la Orden en el mundo. En este contexto, el pasado lunes 9 de marzo llegó a España el P. Brayan Stiven Gallo, procedente de la Delegación Colombia–Ecuador, para incorporarse durante un tiempo a la vida y misión de la Provincia.
El P. Brayan nació el 1 de junio de 1997 en Chiscas (Boyacá, Colombia). Ingresó en el seminario en 2014 y comenzó su camino formativo en la Orden de los Camilos con el postulantado en 2015. Inició el noviciado el 6 de enero de 2017 y emitió su profesión temporal el 6 de enero de 2018, realizando posteriormente su profesión solemne el 8 de diciembre de 2022. Recibió el diaconado el 15 de abril de 2023 y fue ordenado sacerdote el 29 de noviembre de 2024.
En el ámbito académico, ha realizado estudios de Filosofía y Teología en la Universidad Santo Tomás de Bogotá, formación que ha acompañado con diversas experiencias pastorales vinculadas al carisma camiliano. Entre ellas destacan su año de pastoral en la comunidad Salus Infirmorum de Medellín, así como su colaboración en el Centro de Humanización y Pastoral de la Salud de Bogotá y su servicio como asesor espiritual en el Hospital Santa Clara y en la Clínica Los Nogales.
Durante estos primeros días en España, el P. Brayan se encuentra en la comunidad de Tres Cantos, donde está teniendo la oportunidad de conocer de cerca las actividades del Centro San Camilo y comenzar a integrarse en el ritmo de la vida comunitaria y pastoral de la Provincia.
Su presencia tiene como finalidad colaborar en las actividades ministeriales y continuar su itinerario formativo, al tiempo que se fortalecen los lazos de comunión entre la Provincia española y la Delegación Colombia–Ecuador.
La llegada del P. Brayan representa un signo de apertura y colaboración internacional dentro de la familia camiliana, llamada a compartir dones, experiencias pastorales y caminos de formación al servicio de los enfermos y de quienes sufren.
Desde la Provincia española le damos una cordial bienvenida, deseándole una estancia fecunda entre nosotros. Que este tiempo sea ocasión de crecimiento personal, enriquecimiento ministerial y profundización en el carisma de San Camilo de Lelis, en favor de una misión cada vez más humanizadora en el cuidado y acompañamiento de los enfermos.
El pasado 2 de marzo, las Unidades Pastorales del Arciprestazgo de Garraf, acompañadas por los sacerdotes de la zona, celebraron una charla formativa sobre Pastoral de la Salud en la capilla del Hospital de la comunidad de Sant Pere de Ribes.
El encuentro se planteó como un espacio de intercambio de conocimientos y experiencias para fortalecer el cuidado a los enfermos en las parroquias y en los hospitales, con especial atención a las personas en situación de cuidados paliativos. La iniciativa contó con la participación activa de los religiosos de la comunidad, que favorecieron y acompañaron este momento de reflexión compartida.
La jornada puso de relieve la importancia de la formación específica en Pastoral de la Salud como expresión concreta del compromiso eclesial. Cuidar no es solo asistir; implica saber escuchar, acompañar procesos de sufrimiento, sostener la esperanza y respetar la dignidad de cada persona en su fragilidad.
En este sentido, el encuentro subrayó que la Iglesia está llamada no solo a estar presente junto al enfermo, sino también a preparar agentes pastorales capaces de ofrecer una relación de ayuda cualificada, especialmente en contextos de vulnerabilidad avanzada como los cuidados paliativos.
Desde la inspiración de San Camilo de Lelis, el cuidado del enfermo se entiende como un acto profundamente evangélico: servir con competencia, ternura y humanidad. El carisma camiliano no se limita a la atención directa, sino que incluye también la tarea de formar y sensibilizar a las comunidades para que aprendan a cuidar mejor.
Este tipo de iniciativas fortalecen la conciencia de que la Pastoral de la Salud es una dimensión esencial de la misión de la Iglesia. Enseñar a cuidar, acompañar con calidad humana y espiritual y sostener a quienes atraviesan la enfermedad grave son expresiones concretas de una Iglesia samaritana, cercana y comprometida.
El encuentro en Sant Pere de Ribes se convierte así en un signo de comunión pastoral y de renovación del compromiso con los enfermos, especialmente los más frágiles, reafirmando que cuidar y enseñar a cuidar es parte esencial de nuestra identidad eclesial y carismática.
La Diócesis de Salamanca inauguró el pasado 27 de febrero el nuevo Centro de Escucha, un servicio diocesano puesto en marcha en colaboración con el Centro de Humanización de la Salud San Camilo. Con esta apertura, el proyecto se incorpora a la Red de Centros de Escucha San Camilo, alcanzando los 51 centros en España.
El acto, celebrado en los locales parroquiales de la Santísima Trinidad, fue bendecido por el obispo de Salamanca, Mons. José Luis Retana, quien expresó su deseo de que este espacio sea “un lugar de acogida sincera, donde los corazones heridos encuentren alivio y consuelo”. Durante la inauguración se descubrió la placa con el nombre del centro, “Carmen Calzada”, en reconocimiento a su trayectoria al frente de Cáritas Diocesana durante 26 años.
Fruto del Jubileo de la Esperanza
El Centro nace como concreción pastoral del Jubileo de la Esperanza 2025, respondiendo a la llamada del Papa Francisco a ser signos tangibles de esperanza en un mundo herido. La iniciativa surge de una “doble mirada”: al Evangelio —donde Jesús escucha antes de responder— y a la realidad social salmantina, marcada por la soledad, el duelo, la enfermedad y múltiples formas de sufrimiento.
“Vivimos en una sociedad con muchas palabras, pero con demasiadas personas que se sienten solas”, se subrayó durante el acto. El nuevo centro quiere ofrecer precisamente eso: un espacio seguro y confidencial donde cada persona pueda narrar su historia sin juicio.
Integrado en la Red de Centros de Escucha
Tras la inauguración, se firmó el convenio de colaboración entre la Diócesis y el Centro de Humanización de la Salud San Camilo, formalizando la incorporación del nuevo servicio a la Red nacional.
El director del Centro de Humanización de la Salud, José Carlos Bermejo, recordó que el primer servicio de escucha nació en 1997 y destacó que “sufrir en soledad es sufrir demasiado innecesariamente”. Subrayó que lo que no está previsto en la naturaleza humana es atravesar el dolor solos. “Nos han sido dadas dos orejas y una boca para escuchar el doble de lo que hablamos”, afirmó, definiendo la escucha como una auténtica diaconía de la caridad.
Bermejo puso en valor el trabajo en red: centros que comparten experiencia, formación y supervisión, respetando la identidad de cada diócesis, pero caminando juntos para mejorar la atención. Con la apertura de Salamanca, Castilla y León cuenta ya con su segundo centro integrado en esta red nacional.
Un servicio gratuito, con voluntariado formado
El Centro de Escucha está atendido por un equipo de voluntarios formados durante un año según el modelo humanizador de los Centros de Escucha San Camilo, basado en una antropología y espiritualidad cristiana. No se trata de un servicio terapéutico ni sustituye la atención psicológica o psiquiátrica, sino de un espacio de relación de ayuda cualificada, escucha activa y acompañamiento estructurado.
El servicio está dirigido a personas que atraviesan duelo, soledad, enfermedad, rupturas, conflictos familiares o crisis vitales. Ofrece atención individual, grupos de ayuda mutua y acciones comunitarias de sensibilización y formación.
Abrirá al público en la primera semana de marzo, de lunes a viernes, de 16:30 a 18:30 horas, con cita previa telefónica o por correo electrónico.
Con esta nueva iniciativa, la Iglesia en Salamanca reafirma su vocación de ser una comunidad que, antes de hablar, aprende a escuchar; un lugar donde el dolor pueda pronunciar su nombre sin miedo y donde la esperanza vuelva a abrirse camino.
La editorial San Pablo ha publicado Sanar la muerte de un ser querido, una obra escrita por el religioso camilo Mateo Bautista García junto a Cecilia Bazzino, que aborda en profundidad el proceso de duelo ante la pérdida de un ser querido, especialmente cuando se trata de la muerte de un hijo.
El libro forma parte de una colección dirigida por José Carlos Bermejo, Superior Provincial de los Religiosos Camilos en España, y se sitúa en la línea de la pastoral del duelo y la humanización del acompañamiento, tan vinculadas al carisma camiliano.
Una herida que atraviesa toda la persona
¿Cómo de profunda es la herida que deja la muerte de alguien cercano? La obra parte de esta pregunta radical. El sufrimiento —señalan los autores— impacta en todas las dimensiones de la persona: corporal, emocional, mental, social, valórica y espiritual. No se trata solo de “superar” el dolor, sino de reconocerlo, integrarlo y transformarlo a través de un trabajo de duelo serio y acompañado.
Desde el relato testimonial de Cecilia Bazzino, que narra la muerte de su hijo Diego y el proceso interior vivido tras esa experiencia límite, el padre Mateo Bautista ofrece claves pastorales, psicológicas y espirituales para gestionar la pérdida desde una fe madura y encarnada. El duelo aparece así como una tarea personal e intransferible, pero profundamente comunitaria.
Pastoral del duelo: evangelizar el sufrimiento
Con una amplia trayectoria misionera en América Latina y creador de los Grupos Resurrección de Pastoral del Duelo, el padre Mateo Bautista propone en estas páginas subsidios concretos para agentes pastorales, coordinadores de grupos de ayuda mutua y toda persona que desee acompañar con calidad humana y espiritual.
La obra insiste en que la relación de ayuda en el duelo no es patrimonio exclusivo de la psicología. Es también una dimensión esencial de la misión evangelizadora de la Iglesia, llamada a anunciar la Resurrección de Cristo como luz que no elimina el sufrimiento, pero sí lo ilumina y lo transforma.
En coherencia con el espíritu de San Camilo de Lelis, patrono de los enfermos y modelo de compasión concreta, el libro recuerda que quien sufre necesita escucha, desahogo, sentido y fe. Acompañar el duelo es, en este horizonte, una expresión sublime de solidaridad y comunión eclesial.
El Superior Provincial de los Religiosos Camilos y director del Centro San Camilo, José Carlos Bermejo, presenta una nueva publicación titulada El principio de la humanización, editada por Desclée de Brouwer, en la que profundiza en los fundamentos antropológicos, éticos y espirituales del cuidado en el ámbito sanitario y social.
El texto propone recuperar la humanización como principio vertebrador de la acción asistencial, más allá de enfoques meramente técnicos o procedimentales. Desde una perspectiva interdisciplinar, el autor articula una reflexión que integra tradición cristiana, bioética contemporánea y experiencia clínica, subrayando que cuidar no es solo intervenir, sino reconocer la dignidad inviolable de cada persona, especialmente en situaciones de vulnerabilidad .
Humanizar: más que una estrategia, un fundamento
En la obra, Bermejo advierte del riesgo de reducir la humanización a un eslogan institucional o a un conjunto de protocolos. Frente a ello, defiende que se trata de un principio estructural que debe inspirar la cultura organizativa, la relación profesional–paciente y las políticas de atención. Humanizar implica situar a la persona en el centro, reconocer su dimensión biográfica, emocional y espiritual, y promover entornos asistenciales basados en la compasión, la escucha y la responsabilidad ética .
El autor insiste en que la calidad técnica es condición necesaria, pero no suficiente: sin una auténtica orientación al cuidado integral, la asistencia corre el riesgo de despersonalizarse. En este sentido, la humanización se presenta como criterio de discernimiento para evaluar prácticas, estructuras y estilos de liderazgo en instituciones sanitarias y sociosanitarias.
Una aportación al debate actual sobre el cuidado
El principio de la humanización dialoga con los desafíos contemporáneos del sistema sanitario: la tecnificación creciente, la presión asistencial, la gestión de la cronicidad y el acompañamiento al final de la vida. Desde la experiencia acumulada en el ámbito de los cuidados paliativos y la formación en counselling y bioética, Bermejo ofrece claves concretas para fortalecer una cultura del cuidado centrada en la dignidad, la empatía y la justicia.
La publicación, realizada con la editorial Desclée de Brouwer, se inscribe en la trayectoria del autor como referente en humanización de la salud y supone una nueva contribución al pensamiento pastoral y sanitario en lengua española, consolidando su compromiso con una asistencia que no solo cure cuando sea posible, sino que siempre cuide y acompañe .
Con esta obra, los Religiosos Camilos refuerzan su misión carismática al servicio de los enfermos y de quienes los atienden, promoviendo una visión del cuidado que integra competencia profesional, sensibilidad ética y profundidad espiritual.
El próximo miércoles 18 de febrero iniciamos la Cuaresma 2026. Con motivo de este tiempo litúrgico, la Oficina de Prensa de la Santa Sede ha publicado el Mensaje del Papa León XIV, titulado «Escuchar y ayunar. La Cuaresma como tiempo de conversión», fechado el 5 de febrero en el Vaticano.
El Santo Padre sitúa la Cuaresma como un tiempo privilegiado para “poner de nuevo el misterio de Dios en el centro de nuestra vida”, recuperando el dinamismo de la fe y evitando que el corazón se disperse entre preocupaciones y distracciones. La conversión, recuerda, comienza cuando nos dejamos alcanzar por la Palabra y la acogemos con docilidad, renovando la decisión de seguir a Cristo en el camino hacia Jerusalén, donde se consuma el misterio pascual.
Escuchar: abrir espacio a la Palabra y al clamor
El Papa subraya que la escucha es el primer signo de una relación auténtica. Escuchar la Palabra de Dios en la liturgia educa una escucha más profunda de la realidad, especialmente del sufrimiento y la injusticia. A la luz del episodio de la zarza ardiente (cf. Ex 3,7), recuerda que Dios mismo “oye el clamor” de su pueblo oprimido, inaugurando así una historia de liberación.
Esta llamada interpela directamente a nuestras comunidades. Parroquias, familias y comunidades religiosas están invitadas a realizar un camino compartido en el que la escucha de la Palabra y del clamor de los pobres y de la tierra se convierta en estilo de vida. Desde el carisma de San Camilo de Lelis, esta exhortación adquiere una resonancia particular: escuchar el sufrimiento concreto del enfermo, acoger su dolor y reconocer en él el rostro de Cristo es camino privilegiado de conversión y servicio.
Ayunar: educar el deseo y desarmar el lenguaje
Si la Cuaresma es tiempo de escucha, el ayuno —afirma el Papa— dispone el corazón para acoger la Palabra. No se trata solo de una práctica ascética, sino de un ejercicio que ordena los apetitos, mantiene despierta el hambre y la sed de justicia y las orienta hacia Dios y hacia el prójimo. Vivido con fe y humildad, el ayuno conduce a un estilo de vida más sobrio y coherente con el Evangelio.
De modo concreto, el Santo Padre propone una forma de abstinencia especialmente necesaria hoy: “desarmar el lenguaje”. Renunciar a las palabras hirientes, al juicio precipitado y a la calumnia es también ayuno. Medir las palabras y cultivar la amabilidad —en la familia, el trabajo, las redes sociales o los debates públicos— abre espacio a la esperanza y a la paz.
Una conversión que es comunitaria
Finalmente, el Papa insiste en la dimensión comunitaria de la Cuaresma. La conversión no afecta solo a la conciencia individual, sino también al estilo de las relaciones y a la calidad del diálogo. En este horizonte, nuestras comunidades están llamadas a convertirse en lugares donde el grito de quienes sufren encuentre acogida y donde la escucha genere caminos de liberación.
Para la Familia Camiliana, este mensaje es una invitación a renovar la fidelidad al carisma recibido: vivir la Cuaresma como tiempo de conversión pastoral y caritativa, intensificando la escucha del Señor en la oración y la escucha compasiva de los enfermos y más vulnerables. Así, el itinerario cuaresmal se convierte en oportunidad para crecer en humanidad, servicio y comunión, edificando —como recuerda el Papa— la civilización del amor.
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