Celebramos la Fiesta de San Camilo

Hoy, 14 de julio, la Iglesia celebra la memoria litúrgica de San Camilo de Lelis, fundador de la Orden de los Ministros de los Enfermos (Religiosos Camilos), patrono de los enfermos, de los hospitales y de los profesionales de la salud.

Conocido como el «gigante de la caridad», San Camilo revolucionó la atención a los enfermos al situar en el centro la dignidad de la persona, promoviendo un cuidado integral que uniera la competencia profesional con la ternura, la compasión y el amor evangélico. Su célebre invitación a «poner más corazón en las manos» continúa inspirando, más de cuatro siglos después, la misión de los Religiosos Camilos y de tantas personas comprometidas con el cuidado de quienes sufren.

En esta jornada de fiesta, damos gracias a Dios por el legado de San Camilo y renovamos nuestro compromiso de seguir haciendo presente su carisma allí donde hay enfermedad, fragilidad y sufrimiento, llevando esperanza, consuelo y humanidad a quienes más lo necesitan.

La muerte de Camilo tuvo lugar en Roma, a los 64 años, en la casa de La Magdalena, que aún hoy se conserva como casa generalicia de la Orden.

El proceso final de Camilo no fue de unos días… Camilo se sintió particularmente débil unos meses antes, no pudiendo ir al hospital como los demás (como cuidador) y sintiendo envidia: “Dichosos vosotros, que habéis estado en aquella santa viña, sirviendo a los pobres enfermos”, les decía a sus compañeros que iban al hospital, al que él llamaba viña.

Un día de su última primavera en que el médico le dejó salir de la casa de la Magdalena, donde él tenía certeza de morir, pidió al carrocero que se dirigiera hacia el hospital del Espíritu Santo, que para él era el jardín donde se respira el aire que solo hay en el paraíso. Allí entró con ayuda de dos religiosos y conversó con los enfermos a los que les dio su bendición y expresó su deseo de estar siempre con ellos. Sentía una particular “atracción” hacia el hospital. Decía que tenía imán para él.

Durante los últimos meses, Camilo mendigaba apoyo espiritual al estilo de la época, solicitando que celebrase por él la Eucaristía e hicieran oraciones. Le visitaban y buscaban su bendición y su intercesión, así como el deseo de conservar algo suyo simbólicamente.

Camilo tuvo la posibilidad, en las últimas semanas de su vida, de despedirse por escrito con una Carta Testamento con algunas recomendaciones. En esta Carta Testamento, son claras las preocupaciones de Camilo al final de su vida y los deseos de morir cerrando el círculo biográfico. Con conciencia de continuidad para sí mismo en manos de Dios y de continuidad para la Orden, pide comunión espiritual, transmite su deseo de fidelidad en la pobreza y en la misión de la Orden de servir a los enfermos, así como expresa su deseo de que no se malogre la identidad hecha de religiosos sacerdotes y laicos, con su particular originalidad. Una herencia hermosa de un hombre apasionadamente entregado a la humanización del mundo del sufrimiento y conocedor de las vulnerabilidades de los religiosos y de la misma condición humana.

En los últimos días, ordenó que pintaran un cuadro, concretamente que se pintase un Cristo muerto en la cruz, y en la parte superior el Padre eterno, y el Espíritu Santo en forma de paloma en los lados, llenos de la sangre derramada por Jesús; y al pie de la cruz, María orando por Camilo.

El 6 de julio hizo que todos los padres y hermanos se sentaran, y habiendo pedido licencia al Padre General para decir algunas palabras, les exhortó a todos a la observancia del Instituto, en particular a la fervorosa caridad con los enfermos, a la unión y caridad entre sí mismos, a la pureza del corazón y del cuerpo, a la pobreza, obediencia y humildad, que no perdiesen el ánimo por las grandes borrascas y persecuciones que había vivido la Orden, porque todos los principios eran dificultosos. Al fin, derramando muchas lágrimas, según su biógrafo Sancio Cicatelli, dijo:

“Padres y hermanos míos, yo pido misericordia a Dios, y después demando perdón al Padre General y a todos los demás, de cualquier mal ejemplo que les haya dado en el pasado, asegurándoles que más ha procedido de mi poco saber, que de mala voluntad”. Y a todos, presentes y ausentes, les dio la bendición.

A continuación, el Padre General y los presentes le pidieron perdón y se despidieron entre lágrimas, besándole las manos.

Le trajeron el cuadro que había encargado, pero el confesor había hecho pintar al mismo padre Camilo arrodillado ante la cruz, junto a la Virgen. Camilo exclamó: “Señor, vos sabéis que no ha sido esta mi intención; pero como habéis querido que me pongan debajo de vuestros pies, y de la protección de vuestra Santísima Madre, sea para que yo espere más misericordia, y que me caiga alguna gota de vuestra sangre, que con abundancia me purifique” . Quiso acomodar el cuadro en lugar donde le pudiese ver para meditar el misterio que representaba, como hiciera San Agustín con los Salmos Penitenciales.

Le pidió al enfermero que cuando se muriese, que le repitiese palabras de esperanza hasta cuarto de hora después de muerto.

Según sus escritos, el 10 de julio Camilo confirma su Testamento espiritual que pediría que se lo pusieran al cuello después de muerto. Al demonio tentador le deja Camilo “todos los pecados y todas las ofensas que he cometido contra Dios”; al mundo, “todas las vanidades”; a Jesús, “mi alma”; a San Miguel Arcángel, “todo el intelecto”; a María Virgen y Madre, “mi voluntad”; y de nuevo a Jesús crucificado, in extremis, “todo mi ser, en alma y cuerpo”.

La mañana del domingo 13 de julio le dijo a un padre que le velaba: “No sé si estos padres han pensado ya en las cosas necesarias para mi entierro”. Respondió el padre que ya se había hablado de eso. Añadió Camilo: “Advertid que no hay más tiempo que mañana”.

La mañana del 14 de julio, último día de su vida, le visitó de nuevo el Cardenal Ginnasio Protector. Después preguntó qué hora era, al escuchar dar el reloj. Eran las ocho. El dijo “cómo tan tarde, que esta será la última Misa que oiré”. Estaba realmente preocupado por su salvación. Acabada la misa rogó al confesor que no se apartase de su cama por si le viniera a la mente alguna cosa que pudiese confesar.

Al médico, después de agradecerle, le dijo: “Otro médico me espera”. Así pasó algunas horas rodeado de los suyos hasta que, a las 21.30, falleció a los 64 años de edad, 40 años después de su conversión y 28 después de que aprobó su Congregación Sixto V y 20 después de elevada a Orden por el papa Gregorio XIV. Fue enterrado por la noche, por indicación del papa, a la vista del revuelo que se generó en Roma.

 

A la muerte del Fundador , la Orden Ministros de los Enfermos contaba con 299 religiosos, 154 sacerdotes y 145 hermanos, en 17 casas repartidas por casi toda Italia y divididas en 5 provincias .

Hoy, al celebrar el recuerdo de aquel 14 de julio de 1614, podemos quedarnos con algunas de sus bendiciones, como la del 10 de julio de 1614: «Con esto acabo, enviando a todos (en cuanto me es concedido por Dios nuestro Señor, y de su parte) mil bendiciones; no solo a los presentes, sino también a los futuros que sean operarios de esta santa Orden hasta el fin del mundo».

Descargar carta y testamento Espiritual de San Camilo

Emotiva despedida a José Manuel Martínez tras 19 años de servicio en San Camilo

El pasado 23 de junio, el Centro San Camilo de Tres Cantos —integrado por el Centro de Humanización de la Salud y el Centro Asistencial— rindió un emotivo homenaje a José Manuel Martínez, quien se jubila tras 19 años de servicio como gerente, dejando una profunda huella en la vida de la institución.

El acto, conducido por Francisco Javier Rodríguez, actual director asistencial y de Recursos Humanos, quien asumirá el relevo de la gerencia, estuvo marcado por el agradecimiento, la cercanía y la emoción. La celebración comenzó con un vídeo que recorrió algunos de los momentos más significativos de la trayectoria de José Manuel en San Camilo.

Durante su intervención, el superior provincial y director general del Centro, José Carlos Bermejo, agradeció la entrega generosa de José Manuel y destacó algunas de las virtudes que han marcado su servicio: su identificación con el carisma camiliano, su lealtad institucional, su amor por la misión, su valentía en los momentos difíciles, su esperanza y su libertad interior. Bermejo subrayó especialmente su compromiso con la sostenibilidad de la obra, su cercanía a las personas y su capacidad para mantener siempre en el centro a los más vulnerables.

A continuación, varios compañeros tomaron la palabra para expresar su gratitud, recordando su sencillez, su alegría, su disponibilidad y su especial sensibilidad hacia trabajadores, voluntarios y residentes.

En su intervención final, José Manuel evocó con emoción sus primeros años vinculados a los Camilos como aspirante y novicio, una experiencia que marcó profundamente su manera de entender la vida y el servicio. Recordó también su llegada al Centro San Camilo hace casi dos décadas, agradeciendo la confianza recibida, el trabajo compartido y el apoyo constante de su familia, a la que reconoció como pilar fundamental de su trayectoria.

Con gratitud por estos años de dedicación, la familia camiliana despide a quien ha vivido su responsabilidad profesional como una auténtica vocación de servicio. Como recordaba San Camilo de Lelis, «más corazón en las manos», una expresión que resume bien el legado que José Manuel deja entre nosotros: una gestión al servicio de las personas, inspirada por el cuidado, la cercanía y la fidelidad a la misión.

Graduados para cuidar: una nueva promoción al servicio de la humanización

El Centro de Humanización de la Salud San Camilo celebró el acto de graduación de sus programas de posgrado, una ceremonia académica que reunió a estudiantes, profesorado, equipo directivo y familiares para acompañar la culminación de un proceso formativo orientado a la humanización del cuidado.

La entrega de diplomas reconoció a los alumnos que han finalizado su formación en el Máster en Counselling, el Máster en Intervención en Duelo, el Diploma de Especialización Universitaria en Gestión de Centros y Servicios para Personas Mayores y Atención a la Dependencia, así como el Experto Universitario en Pastoral de la Salud.

Estas titulaciones cuentan con el aval académico de la Facultad de Trabajo Social Pere Tarrés de la Universidad Ramon Llull, en el caso de los másteres y el diploma de especialización, y del Centro Universitario La Salle, en el caso del Experto Universitario en Pastoral de la Salud, garantizando el rigor académico y la calidad de la formación impartida.

La ceremonia se desarrolló como un encuentro de reconocimiento y celebración del camino recorrido, en el que se puso en valor la preparación de los nuevos profesionales para intervenir en contextos de vulnerabilidad, sufrimiento, dependencia y acompañamiento espiritual, integrando competencia técnica y sensibilidad humana.

El acto contó con la conducción de Felicidad Vicente, coordinadora de los Posgrados, quien destacó el sentido de comunidad y el crecimiento compartido que caracteriza el itinerario formativo del Centro San Camilo.

Asimismo, participó Cristina Alonso, coordinadora de posgrados de la Fundación Pere Tarrés, quien subrayó la importancia de la colaboración interinstitucional en la formación de profesionales comprometidos con la calidad del cuidado y la atención centrada en la persona.

Uno de los momentos centrales del acto fue la intervención de José Carlos Bermejo, Superior Provincial de los religiosos camilos y director académico del Centro San Camilo, quien invitó a los asistentes a profundizar en el sentido humanizador del cuidado desde el carisma de San Camilo de Lelis. Bermejo destacó que cuidar no es solo una tarea técnica, sino una forma de relación que transforma tanto a quien cuida como a quien es cuidado.

En su intervención, desarrolló una reflexión en torno al concepto de la belleza como vía de humanización, vinculándola a valores esenciales en la práctica asistencial: bondad, empatía, escucha, liberación, autenticidad y compromiso. Estos elementos, señaló, constituyen la base de una atención verdaderamente centrada en la persona.

El director académico recordó también que la formación recibida no se limita a la adquisición de conocimientos, sino que implica una transformación personal orientada a hacer del cuidado un espacio de encuentro humano. En este sentido, animó a los graduados a ejercer su labor profesional como una extensión del carisma camiliano de “cuidar y enseñar a cuidar”, especialmente en contextos de fragilidad y sufrimiento.

La ceremonia concluyó con un reconocimiento a los nuevos titulados, llamados a ejercer su profesión en distintos ámbitos sociosanitarios, pastorales y psicosociales, llevando consigo una formación que integra rigor académico, ética del cuidado y compromiso con la dignidad de cada persona.

Con este acto, el Centro San Camilo reafirma su identidad como institución dedicada a la formación de profesionales que hacen del cuidado una vocación transformadora, fiel al legado de San Camilo de Lelis y a su misión de humanizar la salud desde la competencia y la compasión.

Los camilos reflexionan sobre autoridad y cultura del cuidado

Los Superiores Mayores de la Orden de los Ministros de los Enfermos (Camilos), reunidos en el Centro de Espiritualidad “Nicola D’Onofrio” de Bucchianico (Italia), dedicaron una nueva jornada de trabajo a profundizar en el ejercicio de la autoridad, el uso responsable del poder y la construcción de una auténtica cultura del cuidado en la vida religiosa y en las instituciones camilianas.

La reflexión estuvo acompañada por el P. Olivier Tienana Soma, misionero de los Padres Blancos y doctor en Psicología, miembro del equipo del P. Hans Zollner, una de las referencias internacionales en el ámbito de la prevención de abusos y la promoción de entornos seguros.

Durante la jornada se abordó la necesidad de promover modelos de ejercicio del poder más humanizados, fruto de una autoridad sana, coherente y orientada al servicio. Las ponencias y dinámicas de trabajo permitieron reflexionar sobre los riesgos asociados al uso inadecuado de la autoridad, así como sobre la importancia de fortalecer liderazgos capaces de generar confianza, corresponsabilidad y cuidado de las personas.

Los participantes trabajaron posteriormente en grupos para analizar la aplicación práctica de estas reflexiones en las distintas provincias y delegaciones de la Orden, compartiendo experiencias y propuestas orientadas a fortalecer una cultura institucional basada en el respeto, la transparencia y la protección de los más vulnerables.

Asimismo, durante los intercambios se identificaron diversos desafíos formativos que marcarán futuras líneas de trabajo para la Orden, entre ellos la relación entre inteligencia artificial y salud, el acompañamiento de las personas mayores y con problemas de salud mental, y la gestión responsable de los recursos institucionales.

La jornada se enmarca en el programa de formación y reflexión que reúne estos días a los Superiores Mayores de los religiosos camilos, llamados a discernir juntos los retos actuales de la misión y del gobierno de la Orden en los distintos países donde está presente.

Reunión de Superiores Mayores: Crónica del segundo día de encuentro

El encuentro de la Consulta General con los Superiores Mayores de la Orden de los Religiosos Camilos continúa su rumbo en la localidad de Buquiánico. El Superior Provincial de los religiosos camilos de España, José Carlos Bermejo, nos comparte la relación y los aspectos clave abordados durante este segundo día de intenso trabajo grupal, una jornada marcada por la mirada profunda hacia los retos globales y la viabilidad del carisma camiliano en el mundo actual.

El pulso de la Orden en el mundo: de África a América y Asia

Continuando con la dinámica de escuchar y conocer de primera mano la realidad de la Orden en las distintas geografías, durante este día se ha profundizado en los desafíos, esperanzas y proyectos de múltiples comunidades. En concreto, la asamblea ha escuchado con atención los testimonios de la presencia camiliana en:

  • África: Burkina Faso, Tanzania y Kenia.

  • Europa: Francia e Irlanda.

  • América: Colombia, Estados Unidos y Haití.

  • Asia y Oceanía: Indonesia, Tailandia y Australia.

Este recorrido global ha permitido constatar la enorme diversidad en la que encarna el carisma del cuidado de los enfermos, así como la fuerte multiculturalidad que define hoy a la Orden.

Economía, formación y sostenibilidad institucional

Además de las realidades provinciales, otro de los ejes centrales de esta segunda jornada ha sido la presentación de la oficina de economía de la Orden. Durante la sesión, se han expuesto con detalle los balances y la situación de las finanzas generales, subrayando la importancia de la transparencia y de la buena gestión para garantizar la sostenibilidad económica de las misiones y de las distintas provincias.

Asimismo, se ha abierto un espacio de debate fundamental sobre la pastoral vocacional y la formación. Los participantes han dialogado ampliamente sobre la necesidad de actualizar los itinerarios formativos de los jóvenes religiosos, buscando ofrecer un acompañamiento sólido que les capacite para responder a los complejos contextos sociales y sanitarios del mundo actual.

El encuentro combina de manera armónica estas sesiones de trabajo institucional con valiosos espacios de oración compartida y fraternidad, celebrados en el marco espiritual de Bucchianico, la tierra natal de san Camilo de Lelis.

Los XI Premios Humanizar reconocen el compromiso con una salud más humana y centrada en la dignidad

La XXXI Jornada de Humanización de la Salud, celebrada en el Auditorio Centenario de la Universidad de Deusto, acogió la entrega de los XI Premios Humanizar, un reconocimiento promovido por el Centro de Humanización de la Salud para visibilizar iniciativas, entidades y personas que hacen de la dignidad, el cuidado y la compasión el centro de su acción.

La ceremonia, presentada por Gema Moreno, responsable de Comunicación del Centro San Camilo, estuvo amenizada por el cantautor Migueli y reunió a representantes del ámbito sanitario, social, asociativo y académico en una celebración marcada por el reconocimiento a quienes trabajan cada día por una atención más humana.

En la apertura del acto, José Carlos Bermejo definió los Premios Humanizar como “una fiesta de la humanización” y “un encuentro de buenas noticias sobre la excelencia”. Subrayó que los galardones nacen con el deseo de “socializar buenas noticias, estimular buenas prácticas y visibilizar pasiones exitosas”, poniendo en valor a personas e instituciones que “unen cabeza, corazón y manos” y comparten “el ADN de la humanización”.

Bermejo recordó también que estos premios reconocen a quienes dignifican la atención y elevan el nivel ético y humano de la sociedad: “Los premiados nos orientan, embellecen y dignifican la especie humana”. Asimismo, agradeció la colaboración de entidades e instituciones que hacen posible esta iniciativa desde su primera edición en 2016.

Entidades reconocidas por su compromiso con el cuidado y la inclusión

En la categoría de Entidades fueron reconocidos el Foro Español de Pacientes, la Asociación Berakah y la Fundación Apsuria.

Andoni Lorenzo Garmendia, presidente del Foro Español de Pacientes, reivindicó el “hilo invisible” que une a las organizaciones de pacientes: “ayudar, defender, resistir, empatizar y humanizar”. Además, afirmó que el amor al prójimo “no es solo un sentimiento, sino el motor más poderoso e indispensable” para acompañar a quienes viven procesos de enfermedad.

Por su parte, Fidel Molina, en representación de la Asociación Berakah, habló de los más de 300 voluntarios que sostienen la labor de la entidad y los definió como “soñadores” que se rebelan frente a los límites de lo posible. Destacó que el trabajo en comedores sociales, despensas y programas de acompañamiento les ha enseñado a ser “más solidarios, más acogedores y más humanos”.

Desde la Fundación Apsuria, Nuria López de la Oz dedicó el premio a sus padres, agradeciéndoles haberle enseñado que “la dignidad de las personas está por encima de todo y nunca se pierde, ni con la enfermedad ni con la discapacidad”. Definió el cuidado como “un acto sagrado de amar, sostener y permanecer al lado del otro”.

Una trayectoria de defensa de la dignidad y los derechos humanos

En la categoría de Personas fueron premiadas Matilde Fernández, Carmen Comas Mata y Agustina Borrás López.

Matilde Fernández puso el acento en la necesidad de fortalecer el “nosotros” frente al individualismo y defendió la creación de alianzas entre los sectores sanitario y social para afrontar retos como la soledad no deseada. “Necesitamos que la compasión cale más hondo para construir una verdadera sociedad cuidadora”, afirmó.

Carmen Comas Mata recordó que la humanización “no es un complemento, sino la esencia de la salud”, y reivindicó la dignidad de las personas privadas de libertad y de quienes viven situaciones de especial vulnerabilidad. Señaló que los derechos humanos se protegen “cuando hay profesionales capaces de mirar con respeto y permanecer cerca”.

Agustina Borrás López compartió una intervención profundamente marcada por su experiencia como enfermera y madre. Destacó la importancia de la mirada empática y del respeto al momento vital de cada persona, explicando cómo su compromiso evolucionó desde el cuidado individual hacia una defensa colectiva de los derechos y de un modelo social inclusivo para las personas con parálisis cerebral.

Cultura, calidad y participación para humanizar la asistencia

La categoría de Divulgación reconoció a la Fundación Cultura en Vena, la Sociedad Española de Calidad Asistencial y la Fundación Más que Ideas.

Juan Alberto García de Cubas, de Fundación Cultura en Vena, expresó su agradecimiento “desde el alma” y aseguró sentirse parte de un “ecosistema y una familia” comprometidos con los valores de la humanización.

Desde la Sociedad Española de Calidad Asistencial, Víctor Reyes Alcázar defendió que la calidad asistencial trata, ante todo, “de personas que necesitan ser escuchadas y acompañadas”. Subrayó que la ciencia y la tecnología solo tienen sentido cuando están al servicio de la dignidad y la empatía.

Teresa Terrelana, de Fundación Más que Ideas, recordó que la entidad nació de la experiencia personal con el cáncer y de la necesidad de que los pacientes sean protagonistas de su propia salud. Reivindicó el valor de la investigación social para comprender las vivencias, inquietudes y miedos que existen detrás de cada diagnóstico.

Un reconocimiento especial a la divulgación de los cuidados paliativos

El Premio de Sensibilización y Divulgación de los Cuidados Paliativos fue concedido al periodista Pablo Martínez Zarracina, por su labor comunicativa en torno al acompañamiento al final de la vida.

Durante su intervención, defendió la necesidad de universalizar los cuidados paliativos y agradeció la labor de los profesionales sanitarios que los hacen posibles. También compartió una reflexión sobre la relación de la sociedad con la muerte: “Aprender a morir es aprender a vivir”.

La XXXI Jornada de Humanización de la Salud contó con la colaboración de la Fundación Pía Aguirreche, la Universidad de Deusto, Para Ti, Paliativos, así como con la colaboración especial de GSK y UNIE Universidad

Fallece el P. Joaquín Morant García, religioso camilo.

La Provincia Española de los Religiosos Camilos comunica, con profundo dolor y firme esperanza en la Resurrección, el fallecimiento del P. Joaquín Morant García (1927–2026), ocurrido en la mañana del 15 de abril a los 99 años de edad, en la comunidad de Sevilla, rodeado del afecto y la oración de sus hermanos de comunidad.

Religioso camilo y sacerdote durante más de siete décadas, el P. Joaquín ha sido testigo fiel del carisma de servicio a los enfermos inspirado por San Camilo de Lelis, viviendo con sencillez y constancia una vocación marcada por la cercanía, la perseverancia y la entrega silenciosa.

Una vida al lado de los enfermos

Nacido en Almoines (Valencia) en 1927, ingresó muy joven en la Orden y fue ordenado sacerdote en 1952. A lo largo de su extensa vida religiosa desarrolló su ministerio principalmente en Sevilla, Madrid y Valencia, desempeñando diversos servicios comunitarios y pastorales como superior local, consejero provincial, ecónomo y, de modo especial, capellán hospitalario.

Durante décadas acompañó a enfermos, familias y profesionales sanitarios, especialmente en el Hospital de San Lázaro de Sevilla y en otras instituciones asistenciales, haciendo de su presencia un verdadero ministerio de consuelo y esperanza.

Incluso cuando la pérdida progresiva de la visión le obligó a dejar la capellanía hospitalaria, continuó colaborando activamente en la vida comunitaria y pastoral, prestando servicio religioso en la Residencia San Camilo de Sevilla y manteniendo siempre un espíritu disponible y agradecido.

Testigo de fidelidad hasta el final

El P. Joaquín era el religioso más anciano de la Orden. A pesar de la fragilidad propia de la edad y de la ceguera, permaneció durante años sereno, autónomo y profundamente unido a la vida comunitaria, siendo para todos un ejemplo de fidelidad vocacional y confianza en Dios.

Su vida puede resumirse en las palabras del Evangelio que marcaron su ministerio:

«Estuve enfermo y me visitasteis» (Mt 25,36)

Hoy, la Familia Camiliana da gracias por su testimonio humilde y perseverante, y lo encomienda al Señor con la esperanza pascual que sostiene nuestra fe:

«Si morimos con Cristo, viviremos con Él» (2 Tim 2,11)

Con gratitud por su vida entregada al servicio de los más frágiles, pedimos al Señor que lo acoja en su Reino y le conceda participar plenamente de la vida nueva prometida a sus servidores fieles

Inaugurada la residencia de mayores Láng Sen en Vietnam

El pasado 11 de abril, la Diócesis de Long Xuyên celebró la misa de acción de gracias y la inauguración del Centro de protección social para el cuidado de personas mayores Láng Sen, una nueva residencia destinada a acoger gratuitamente a personas mayores en situación de vulnerabilidad. El centro está construido por la diócesis y gestionado por la Vieceprovincia de Vietnam de la Orden de San Camilo de Lelis, y se ubica en la comuna de Vĩnh Thạnh, en la ciudad de Cần Thơ, en el corazón del delta del Mekong.

La residencia ocupa una superficie de más de 42.000 m² y constituye una iniciativa de gran alcance social y pastoral orientada al cuidado integral de las personas mayores sin recursos ni apoyo familiar.

Actualmente, 30 personas mayores ya han sido acogidas, y el proyecto prevé atender en el futuro hasta 300 residentes de manera completamente gratuita, sin distinción de religión, género o etnia.

Un proyecto al servicio de la dignidad de las personas mayores

Durante la ceremonia inaugural, el obispo José Trần Văn Toản explicó los principales objetivos que inspiran esta obra eclesial y social.

El primero de ellos es garantizar la dignidad humana de las personas mayores más vulnerables, muchas de ellas marcadas por la pobreza material y espiritual, ofreciéndoles un entorno donde sean respetadas, acompañadas y cuidadas con amor.

El centro aspira además a:

  • promover los valores de la piedad filial;
  • convertirse en un espacio educativo vivo para las nuevas generaciones;
  • transmitir valores familiares como el amor, el servicio, el sacrificio y el perdón;
  • ofrecer un entorno ecológico y saludable, en armonía con la riqueza natural del delta del Mekong;
  • garantizar el acompañamiento espiritual respetuoso con la diversidad religiosa, también en el tramo final de la vida.

Las autoridades locales de Cần Thơ valoraron la iniciativa como una aportación profundamente humanitaria al bienestar social, especialmente significativa en el contexto del envejecimiento progresivo de la población.

Un proyecto confiado a la misión camiliana: el liderazgo del p. Vu Anh Hoàng (Joseph)

La residencia Láng Sen está estrechamente vinculada a la misión del religioso camilo Vu Anh Hoàng (Joseph), quien ha asumido la responsabilidad de su dirección tras su reciente regreso a Vietnam.

Durante los últimos dos años, el p. Joseph ha desarrollado su ministerio en la Provincia española de los Camilos, donde llegó en junio de 2023 para integrarse en la comunidad de Tres Cantos y colaborar pastoralmente en el Centro San Camilo. Aqui ejerció su servicio como capellán acompañando a residentes, enfermos, familias y profesionales con cercanía, sencillez y espíritu fraterno, dejando un recuerdo muy significativo en la comunidad.

Durante este tiempo completó además su formación en acompañamiento mediante el Máster en Counselling del Centro de Humanización de la Salud, fortaleciendo así sus competencias para el cuidado integral de las personas en situaciones de fragilidad.

A su regreso a Vietnam, el p. Joseph ha asumido el impulso y la dirección de este nuevo proyecto residencial, fruto de su iniciativa, dedicación pastoral y compromiso con los más vulnerables, y que ha sido posible gracias también a la colaboración generosa de numerosos benefactores.

Un signo concreto del carisma camiliano en el delta del Mekong

La residencia Láng Sen representa una expresión concreta del carisma camiliano en el contexto asiático: servir a los enfermos y a las personas más frágiles con competencia profesional y ternura evangélica.

Este nuevo centro se configura así como un espacio donde la atención social, el acompañamiento espiritual y la promoción de la dignidad humana se integran en una misma misión: hacer visible el Evangelio del cuidado allí donde la fragilidad necesita ser acogida con esperanza.