Hoy, 2 de febrero, coincidiendo con la fiesta de la Presentación del Señor en el Templo, la Iglesia celebra también la memoria de la conversión de san Camilo de Lelis, acontecida en 1575 y considerada uno de los momentos fundacionales más significativos para la Orden de los Ministros de los Enfermos.
A la edad de 25 años, mientras caminaba entre San Giovanni Rotondo y Manfredonia (en la región de Puglia, Italia), Camilo —que hasta entonces llevaba una vida desordenada marcada por el juego, la violencia y la propia herida incurable de la pierna— vivió un encuentro decisivo con Dios que lo convertiría en un servidor de los más frágiles.
Según las crónicas de la tradición camiliana, después de unos días viviendo entre los frailes capuchinos y escuchando sus cantos y acciones de vida, Camilo sintió que Dios lo llamaba a un cambio radical. En la mañana del 2 de febrero de 1575, mientras regresaba hacia Manfredonia, su corazón se llenó de luz, arrepentimiento y entrega: “¡Ay de mí, qué gran ceguera ha sido mi vida sin antes conocer a mi Señor!” —exclamó, dando inicio a una conversión profunda que transformó su vida y su misión.
Este momento no solo marcó su vida personal, sino que configuró el carisma de una Orden dedicada al servicio de los enfermos, cuya historia culminaría con la aprobación formal por el Papa Gregorio XIV en 1591.
Reflexión y mensaje del Superior Provincial
Con motivo de esta fiesta, el Hno. José Carlos Bermejo, Superior Provincial, ha dirigido un video, recordando las llamadas tradicionales a la conversión de san Camilo. En su mensaje, Bermejo invita a contemplar este acontecimiento no solo como un hecho histórico, sino como una llamada continua a la conversión personal y comunitaria, en sintonía con el espíritu de servicio, humildad y misericordia que caracteriza a los Camilos.
Un aniversario que impulsa la misión
La conmemoración anual del 2 de febrero recuerda que la conversión interior puede cambiar el rumbo de una vida y, por extensión, el impacto que esa vida puede tener en el mundo. La experiencia de san Camilo es también un llamado para la familia camiliana contemporánea a profundizar en el servicio humanizador: acompañar a los enfermos, consolar a los que sufren y llevar esperanza allí donde hay fragilidad y dolor.
En este día solemne, la comunidad camiliana reza para que la memoria de la conversión de san Camilo siga inspirando a generaciones de religiosos y laicos a servir con más corazón en las manos, encarnando el amor misericordioso de Cristo.




