El Centro San Camilo celebró el Día M, una de las jornadas institucionales integradas en los días HUMANIZAR, dedicada a hacer memoria del camino recorrido durante 2025 y a compartir los principales resultados de su actividad asistencial, formativa, investigadora y social.
El encuentro congregó a trabajadores de los distintos servicios del Centro —auxiliares, enfermeras, médicos, psicólogos, fisioterapeutas, docentes y técnicos—, junto a personal de administración, cocina, limpieza y mantenimiento; además del voluntariado de la Residencia y del Centro de Escucha, así como colaboradores de la Revista Humanizar.
Una memoria construida desde las personas
La apertura de la jornada estuvo a cargo de Francisco Javier Rodríguez, director asistencial y responsable de Recursos Humanos, quien contextualizó el sentido del Día M como un ejercicio de transparencia, agradecimiento y reconocimiento colectivo.
Posteriormente, Cristina Muñoz, responsable de Programas y Calidad, y Sylvia Blanco, directora de Administración, realizaron una presentación dinámica de la Memoria 2025, articulando los datos de actividad de cada servicio junto con la dimensión económica que sostiene los distintos programas e iniciativas del Centro.
Bajo el lema “La belleza de cuidar y enseñar a cuidar”, la Memoria recoge el impacto humano y asistencial desarrollado en ámbitos como la Unidad de Cuidados Paliativos, la Residencia Asistida y Centro de Día, el Servicio de Ayuda a Domicilio, el Centro de Escucha, la formación especializada, la investigación y las alianzas nacionales e internacionales.
Entre los principales datos de 2025 destacan:

José Carlos Bermejo: “Cuidar es también un acto de belleza”

Tras la presentación de la Memoria, tomó la palabra José Carlos Bermejo, director del Centro San Camilo y Superior Provincial de los Religiosos Camilos de España, quien expresó un profundo agradecimiento por el trabajo realizado durante el año 2025 y por el compromiso diario de quienes sostienen la misión humanizadora del Centro.
En su intervención, profundizó en algunos conceptos fundamentales para la humanización de la salud y del cuidado contemporáneo, proponiendo una reflexión ética y antropológica sobre la autonomía, la empatía y la bioética.
Respecto a la autonomía, recordó que una comprensión excesivamente individualista puede terminar siendo perjudicial para la propia persona. Citando al profesor José Martínez Otero, señaló que una autonomía desvinculada de las circunstancias y de la realidad relacional del ser humano puede incluso justificar dinámicas de dominio.
Bermejo insistió en que la autonomía humana nunca es absoluta: no equivale a autosuficiencia ni a autarquía, es siempre circunstancial, temporal, gradual y esencialmente relacional, en línea con el pensamiento de Francesc Torralba.
En torno al concepto de empatía, compartió aportaciones de Carl Rogers, quien la definía como la capacidad de comprender el mundo interior del otro “como si” fuera propio, sin perder nunca esa distancia necesaria. También hizo referencia a Paul Bloom y su crítica a determinadas formas de empatía puramente emocional, reivindicando la importancia de una compasión racional y madura.
En este contexto, recuperó la visión de Martha Nussbaum, para quien la auténtica empatía requiere una dimensión ética comprometida con la dignidad y la justicia. Una perspectiva que empieza a denominarse “empatía ética”, especialmente relevante en el ámbito sociosanitario y del acompañamiento.
Finalmente, abordó la evolución del pensamiento bioético contemporáneo a partir del llamado “Convenio de Barcelona” de 1997, que incorpora principios como autonomía, integridad, dignidad y vulnerabilidad, subrayando especialmente este último como expresión de la fragilidad humana y de la responsabilidad de proteger a quienes más sufren.
Reconocer el cuidado cotidiano
Tras esta reflexión, se celebró la entrega de los reconocimientos “San Camilo reconoce y agradece”, una iniciativa nacida desde la participación interna del Centro para destacar buenas prácticas y valores encarnados en el trabajo cotidiano.
Los reconocimientos fueron entregados a:
- Laura Steegmann, en la categoría de Excelencia y Calidad
- Chelo Pérez, por Trabajo en equipo y compañerismo
- Rosa Ruiz, en Humanización y valores
- Eduardo Álvarez, por Innovación y creatividad

El acto concluyó con un espacio de encuentro y compartir entre los asistentes, reforzando el sentido comunitario y relacional que caracteriza el modelo de San Camilo.
Inspirado en el carisma y espiritualidad de San Camilo de Lelis, el Centro continúa promoviendo una cultura del cuidado donde la competencia profesional y la ternura humana caminan unidas. Una misión que la Memoria 2025 expresa con claridad a través de su lema: “La belleza de cuidar y enseñar a cuidar”.
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