Primer pensamiento que tuvo camilo de instituir la compañía

Mañana 15 de agosto, la Iglesia en el mundo celebra la Solemnidad de la Asunción de la Virgen María al cielo, una fecha especial para los Religiosos Camilos, que recordamos que en la víspera de esta fiesta, un día como hoy 14 de agosto, pero de 1582, Camilo de Lelis tuvo la inspiración de crear un grupo de hombres piadosos y generosos, que no quisieran saber nada de salarios o compensaciones de ningún tipo, sino guiados y movidos únicamente por el amor a Dios y los pobres… “que los cuiden con el amor que tiene una madre para con su hijo único enfermo…”

 

Años después gracias a este pensamiento y por los sucesos que va generando el espíritu, nace la Orden de Ministros de los Enfermos, un grupo de hombres con corazón de madre, que ya no solo asisten en los hospitales sino que son capaces de entregar su vida en la atención a los apestados y en diferentes realidades de sufrimiento y exclusión donde descubren el rostro del mismo Cristo.

Cumpleaños de un pensamiento

1582. Es el año de la muerte de Teresa de Ávila. El año de la llegada de Mateo Ricci a China. El año de la reforma del calendario querida por Gregorio (Para hacer que salgan las cuentas respecto al antiguo calendario juliano, es preciso suprimir diez días.)

Pero el 1582 señala la fecha del nacimiento de un pensamiento. Es el 15 de agosto, fiesta de la Asunción. Durante la noche, Camilo vuelve a devanar el hilo de las acostumbradas consideraciones. Muchos se hallan satisfechos de lo que ha logrado en el San Giacomo. En poco tiempo ha conseguido imponer su impronta inconfundible de caridad en aquel ambiente. Se respira otro aire. Incluso el «espíritu» se ha elevado a niveles hasta entonces impensables.

Camilo Pasa largas horas de la noche velando a la cabecera de los enfermos graves y orando ante su Señor crucificado. Hace evaluación, ante Dios y ante su conciencia, de la marcha del hospital en los últimos años: lleva casi tres años de Director-Gerente, se ha hecho algo… bastante por mejorar el hospital, pero le parece poco, muy poco para lo que él querría. No encuentra, ya no se le ocurren medios para mejorar más aún el servicio, ha echado mano de todo. Sin embargo está seguro de que Dios quiere otros caminos; la dignidad de sus dueños y señores exige imperiosamente otra cosa, otro servicio; le parece que las cosas de Dios no pueden quedarse a medias. Camilo ora, medita y se interroga: ¿cuáles serán los nuevos caminos del Señor?

La respuesta se le ocurrió en una de sus velas nocturnas a los enfermos, el día 14 de agosto de 1582 – recordó siempre esta fecha -. Hace falta otro tipo de gente – se dijo – otros enfermeros, «hombres piadosos y generosos, que no quieran saber nada de salarios o compensaciones de ningún tipo, sino guiados y movidos únicamente por el amor a Dios, y a estos pobres… que los cuiden con el amor que tiene una madre para con su hijo único enfermo…»
Sí… esta sería la solución. Y ¿cómo hacerlo? ¿Cómo organizar una compañía de enfermeros así? ¿Son sueños? Camilo se permite soñar… acaricia esta idea, que para él es luminosa. Pero, ya que se trata de servir a su Señor, de cumplir su voluntad soberana, a Él no le faltarán ciertamente medios para hacerla posible. Camilo se lanza, pues, a esta nueva aventura en el servicio fie1 a su Señor. Él, escondido en el enfermo, se lo merece, Él lo quiere y lo hará posible.

Busca enseguida compañeros que quieran compartir su idea; los encuentra entre sus mejores amigos y colaboradores, dentro del mismo hospital: Francisco Profeta, sacerdote siciliano, recién nombrado capellán del hospital; Bernardino Norcino, Curcio Lodi, Ludovico Altabelli y Benigno Sauri, estos cuatro, seglares que servían en el hospital. Todos ellos aceptan de buen grado el plan, porque conocen a Camilo, conocen bien su corazón y la pureza de sus intenciones, se fían de él. Comienzan a reunirse por la noche, concluido su trabajo habitual, en un pequeño oratorio presidido por un hermoso Crucifijo. Puesto que lo que los mueve es la fe, sus reuniones son siempre de oración y reflexión, de diálogo libre y fraterno… se alegran de compartir un ideal grande, que los atrae poderosamente, dan gracias a Dios por esta inspiración y le piden que sepan cómo realizarlo. En la voz y en la fuerza del ideal que se proponen, reconocer la llamada de Dios y quieren disponerse a responder humilde pero firmemente a esa llamada. La oración del grupo es intensa, confiada y gozosa.

Pasaron… dos años y el grupo de los seis seguía compacto. Firme con sus reuniones, cada vez más firme y unido en sus ideales y llevando a la práctica de uno u otro modo lo que ante Dios reflexionaban y oraban. No molestaban a nadie y mejoraban su servicio al hospital.

Conoce más sobre la vida de Camilo de Lelis

14 de julio fiesta de San Camilo

Hoy 14 de julio la Iglesia y la Orden de Ministros de los Enfermos (Religiosos Camilos) celebran  la fiesta de San Camilo, fundador de la Orden de Ministros de los EnfermosReligiosos, patrono de los enfermos y trabajadores del mundo de la salud.

Con motivo de esta celebración José Carlos Bermejo Delegado general de los religiosos Camilos en España, presenta algunos aspectos del final de la vida de Camilo, aspectos provocadores para humanizar el proceso de vivir el morir de manera apropiada.

La muerte de Camilo tuvo lugar en Roma, a los 64 años, en la casa de La Maddalena, que aún hoy se conserva como casa generalicia de la Orden.

El proceso final de Camilo no fue de unos días… Camilo se sintió particularmente débil unos meses antes, no pudiendo ir al hospital como los demás (como cuidador) y sintiendo envidia: “Dichosos vosotros, que habéis estado en aquella santa viña, sirviendo a los pobres enfermos”, les decía a sus compañeros que iban al hospital, al que él llamaba viña.

Un día de su última primavera en que el médico le dejó salir de la casa de la Maddalena, donde él tenía certeza de morir, pidió al carrocero que se dirigiera hacia el hospital del Espíritu Santo, que para él era el jardín donde se respira el aire que solo hay en el paraíso. Allí entró con ayuda de dos religiosos y conversó con los enfermos a los que les dio su bendición y expresó su deseo de estar siempre con ellos. Sentía una particular “atracción” hacia el hospital. Decía que tenía imán para él.

Fue el 1 de mayo cuando mandó llamar al Prefecto de la Casa y le preguntó si había traído ya el Óleo Santo nuevo, pidiendo que lo hicieran porque sería necesario para su Unción. Se hizo una reunión de médicos en su presencia y, después de escucharles a todos, se pronosticó su muerte, diciendo: “Sí, señores, yo he seguido muchos tratamientos, tanto en Nápoles como en Génova, y aquí en Roma, y no mejoro, por lo que concluyo que hay aquí escondido algún secreto de Dios, y quién sabe si quiere que padezca alguna cosa por su amor; y ¿cuándo hemos de hacer algo bueno por la Eternidad, si no es al final de la vida?”.

Al día siguiente también le dijeron que los médicos consideraban que si bien la enfermedad podía alargarse tiempo, no escaparía de ella. A la pregunta del Superior sobre cómo lo vivía, él dijo que bien y alegremente, porque había tenido la Buena Noticia de que pronto haría el viaje al Paraíso. “¿Por qué no he de estar alegre siendo esta la mejor noticia que yo podía tener? Ya no me preocupa más que Dios me conceda un pequeño rinconcito en el Paraíso. Tampoco me preocupa la Orden porque Dios enviará otros hombres. Ya hace seis años que dejé el generalato para cuidar de mi alma y disponerme para la muerte”.

Durante los últimos meses, Camilo mendigaba apoyo espiritual al estilo de la época, solicitando que celebrase por él la Eucaristía e hicieran oraciones. Le visitaban y buscaban su bendición y su intercesión, así como el deseo de conservar algo suyo simbólicamente.

Camilo tuvo la posibilidad, en las últimas semanas de su vida, de despedirse por escrito con una Carta Testamento con algunas recomendaciones. En esta Carta Testamento, son claras las preocupaciones de Camilo al final de su vida y los deseos de morir cerrando el círculo biográfico. Con conciencia de continuidad para sí mismo en manos de Dios y de continuidad para la Orden, pide comunión espiritual, transmite su deseo de fidelidad en la pobreza y en la misión de la Orden de servir a los enfermos, así como expresa su deseo de que no se malogre la identidad hecha de religiosos sacerdotes y laicos, con su particular originalidad. Una herencia hermosa de un hombre apasionadamente entregado a la humanización del mundo del sufrimiento y conocedor de las vulnerabilidades de los religiosos y de la misma condición humana.

Su preocupación por la Orden le lleva a decir que esta “pobre planta” podría ser “destruida y aniquilada”, más que por la guerra externa, por la acción tortuosa de algunos religiosos que dejarán que engañen “su mente disfrazándose de bien pero buscando, en realidad, desviar y alterar nuestro santo Instituto”». Para él, los Ministros de los Enfermos deben ser siempre Ministros de los Enfermos. Vio amenazas de manera particular cuando se empezaron a tener iglesias propias y sacerdotes que podían preferir actividades eclesiásticas, en lugar de servicio a los enfermos. Tan delicada pudo ser la situación que el mismo Cicatelli, en su vida manuscrita del padre Camilo, escribe amargamente: «De la multitud nacía una confusión grandísima; y la mucha mala hierba sofocaba la poca buena que había».

Después del 20 de junio de 1614, escribió dos cartas: una firmada por él y dictada, y la otra escrita por él mismo, el 5 de julio.

La que firma, es dirigida al p. Agostino Grossi, superior de 5 casas que había en Nápoles, con un centenar de religiosos. Camilo es muy incisivo, y con amargura y pena pregunta si ha recibido la carta que le mandó para todos los padres y hermanos y si la ha leído en presencia de todos. Lo justifica diciendo que está peor y quiere a toda costa que esa carta sea leída por todos.

Camilo se sentirá peor y solicitará insistentemente la celebración de la Unción y el Viático, para lo cual se hará presente en su lecho de muerte el Cardenal Ginnasio Protector.

En los últimos días, ordenó que pintaran un cuadro, concretamente que se pintase un Cristo muerto en la cruz, y en la parte superior el Padre eterno, y el Espíritu Santo en forma de paloma en los lados, llenos de la sangre derramada por Jesús; y al pie de la cruz, María orando por Camilo.

El 6 de julio hizo que todos los padres y hermanos se sentaran, y habiendo pedido licencia al Padre General para decir algunas palabras, les exhortó a todos a la observancia del Instituto, en particular a la fervorosa caridad con los enfermos, a la unión y caridad entre sí mismos, a la pureza del corazón y del cuerpo, a la pobreza, obediencia y humildad, que no perdiesen el ánimo por las grandes borrascas y persecuciones que había vivido la Orden, porque todos los principios eran dificultosos. Al fin, derramando muchas lágrimas, según su biógrafo Sancio Cicatelli, dijo: “Padres y hermanos míos, yo pido misericordia a Dios, y después demando perdón al Padre General y a todos los demás, de cualquier mal ejemplo que les haya dado en el pasado, asegurándoles que más ha procedido de mi poco saber, que de mala voluntad”. Y a todos, presentes y ausentes, les dio la bendición.

A continuación, el Padre General y los presentes le pidieron perdón y se despidieron entre lágrimas, besándole las manos.

A las visitas que recibió después, aunque principales, les dio este recado: “Por mi amor que me excuséis con estos señores, que yo he ya recibido el Santo Óleo y me quiero retirar un poco dentro de mí mismo”. El padre Marcelo Manfio le dijo a Camilo: “Padre, estos señores vienen por consuelo de sus almas, vuestra Paternidad los admita, que irán desconsolados por no verle”. Respondió Camilo: “¡Qué quieren ver, sino un cuerpo casi corrompido, postrado en una cama, como un cadáver; si esto desean, vayan a los hospitales, allí hagan obras de caridad y consuelen los enfermos, y no quieran hablar al primero en los perversos hombres del mundo! Además, padre Marcelo, que una vez sola se muere, y yo debo procurar morir bien”.

Le trajeron el cuadro que había encargado, pero el confesor había hecho pintar al mismo padre Camilo arrodillado ante la cruz, junto a la Virgen. Camilo exclamó: “Señor, vos sabéis que no ha sido esta mi intención; pero como habéis querido que me pongan debajo de vuestros pies, y de la protección de vuestra Santísima Madre, sea para que yo espere más misericordia, y que me caiga alguna gota de vuestra sangre, que con abundancia me purifique” . Quiso acomodar el cuadro en lugar donde le pudiese ver para meditar el misterio que representaba, como hiciera San Agustín con los Salmos Penitenciales.

Le pidió al enfermero que cuando se muriese, que le repitiese palabras de esperanza hasta cuarto de hora después de muerto.

Según sus escritos, el 10 de julio Camilo confirma su Testamento espiritual que pediría que se lo pusieran al cuello después de muerto. Al demonio tentador le deja Camilo “todos los pecados y todas las ofensas que he cometido contra Dios”; al mundo, “todas las vanidades”; a Jesús, “mi alma”; a San Miguel Arcángel, “todo el intelecto”; a María Virgen y Madre, “mi voluntad”; y de nuevo a Jesús crucificado, in extremis, “todo mi ser, en alma y cuerpo”.

La mañana del domingo 13 de julio le dijo a un padre que le velaba: “No sé si estos padres han pensado ya en las cosas necesarias para mi entierro”. Respondió el padre que ya se había hablado de eso. Añadió Camilo: “Advertid que no hay más tiempo que mañana”.

La mañana del 14 de julio, último día de su vida, le visitó de nuevo el Cardenal Ginnasio Protector. Después preguntó qué hora era, al escuchar dar el reloj. Eran las ocho. El dijo “cómo tan tarde, que esta será la última Misa que oiré”. Estaba realmente preocupado por su salvación. Acabada la misa rogó al confesor que no se apartase de su cama por si le viniera a la mente alguna cosa que pudiese confesar.

Al médico, después de agradecerle, le dijo: “Otro médico me espera”. Así pasó algunas horas rodeado de los suyos hasta que, a las 21.30, falleció a los 64 años de edad, 40 años después de su conversión y 28 después de que aprobó su Congregación Sixto V y 20 después de elevada a Orden por el papa Gregorio XIV. Fue enterrado por la noche, por indicación del papa, a la vista del revuelo que se generó en Roma.

 

A la muerte del Fundador , la Orden Ministros de los Enfermos contaba con 299 religiosos, 154 sacerdotes y 145 hermanos, en 17 casas repartidas por casi toda Italia y divididas en 5 provincias .

Hoy, al celebrar el recuerdo de aquel 14 de julio de 1614, podemos quedarnos con algunas de sus bendiciones, como la del 10 de julio de 1614: «Con esto acabo, enviando a todos (en cuanto me es concedido por Dios nuestro Señor, y de su parte) mil bendiciones; no solo a los presentes, sino también a los futuros que sean operarios de esta santa Orden hasta el fin del mundo».

José Carlos Bermejo

Gran día de San Camilo

El viernes seis de julio celebramos en el Centro San Camilo la fiesta en honor a nuestro patrón.

Un día de emociones y ambiente familiar coronado por una cena compartida por los trabajadores, voluntarios y toda persona que se acercó a celebrar con nosotros la alegría de estar al servicio de los enfermos.

La jornada comenzó con la presentación por parte de Consuelo Santamaría, querida amiga, de san Camilo como sanador herido, nos presentó el currículum de vida de nuestro patrón, el cual, sabiendo trascender sus dificultades llegó a enviarnos a la misión que hoy continuamos.

Después celebramos la eucarística con la participación de Mons. José Cobo, obispo auxiliar de Madrid. Una emotiva celebración en la que nos unimos todos en la oración y la comunión al rededor de san Camilo.

La jornada finalizaba con las palabras del hno José Carlos Bermejo delegado provincial de la provincia española, en la que nos recordaba las palabras de san Camilo en sus últimos días, vividos con intensidad y buscando una “buena muerte” a pesar de las dificultades. También nos dirigió unas palabras José Cobo que nos pidió unidad, espiritualidad y creatividad para afrontar junto a la iglesia de Madrid los retos de nuestro tiempo.

Finalmente compartimos un fantástico concierto de Jazz que dio paso a la velada en Bucchianico donde estuvimos hasta bien entrada la noche. En definitiva celebramos la alegría del servicio alrededor de la figura de san Camilo en un ambiente de hogar disfrutando del encuentro de todos aquellos que apostamos porque se puede construir un mundo más humano empezando por el cuidado de las personas que sufren.

¡Feliz san Camilo!

Comienza el encuentro de la Consulta General de la Orden en Taiwán.

Durante esta semana (18 al 22 de junio) la comunidad de Taipéi (Delegación de Taiwán) acoge la reunión anual de la Consulta General con los Superiores Mayores de la Orden bajo el lema “Juntos en Asia para conocer, celebrar y proyectar el futuro. Renovar el espíritu misionero camiliano”. En este encuentro está participando el Hno. José Carlos Bermejo, como representante de la Provincia española.

El Encuentro ha sido inaugurado por el Superior General P. Leocir Pessini quien en su mensaje ha presentado algunos rasgos propios de esta región de Asia, donde los Religiosos camilos vienen trabajando desde hace más de 60 años (aspectos sociales, éticos, culturales y religiosos) Igualmente recordó los participantes los temas que serán abordados durante el encuentro:

  • Conocer y agradecer los 60 años de presencia camiliana en China (Taiwán) Profundizar los diferentes aspectos sociales, culturales y religiosos en esta región de Asia.
  • Confrontarse con algunas dimensiones particulares de la religión budista y sus relaciones con la iglesia.
  • Promover el intercambio y la fraternidad entre los participantes para conocer y evaluar la presencia camiliana en Asia: India, Tailandia, Filipinas, Vietnam e Indonesia.
  • Informe general de las diferentes Provincias, Viceprovincias y Delegaciones y las diversas áreas del Consejo General (economía, formación, secretaría, ministerio).
  • Presentar la fisonomía de la viceprovincia de Benin-Togo en vista de la transición al estado de Provincia (probablemente en septiembre de 2018); Evaluar el documento de la Consulta sobre la colaboración interprovincial.

San Camilo abre sus puertas

Te animamos a descubrir nuestro centro, a sus profesionales y docentes y nuestro carisma.

Con el deseo de  dar a conocer la puesta en práctica de nuestro carisma los Religiosos Camilos celebramos todos los años una jornada de puertas abiertas en la que podéis visitar nuestras obras en Tres Cantos. Animamos a participar a toda persona que esté interesada en la humanización de la salud, el duelo, la relación de ayuda, el final de la vida, el cuidado de las personas mayores, la pastoral de la salud etc. Nos esforzamos por cultivar estas artes desde la visión humana y humanizadora de San Camilo de Lelis, nuestro fundador y ejemplo que nos anima a poner cada día “más corazón en las manos” y lo damos a conocer.

El jueves 28 de junio te animamos a participar en nuestra jornada de puertas abiertas en la que podrás conocer la vida del Centro de Humanización de la Salud a sus profesionales y docentes, interesarte por la metodología de trabajo, conocer las acciones formativas y recorrer nuestro centro, referente de humanización del cuidado a las personas y en la formación de los profesionales.

 

Al final de las jornadas podréis disfrutar de forma gratuita en una masterclass titulada “Resiliencia. Crecer en la crisis” impartida por el Hno José Carlos Bermejo, Delegado General de la Provincia Española de los Religiosos Camilos y Director del Centro de Humanización de la salud. Participando en esta acción podréis degustar una pequeña parte de todas las áreas de conocimiento que transmitimos desde el centro.

Insistimos a toda persona que esté interesada que se acerque sin ningún compromiso a disfrutar de esta jornada desde las 16:30. Todas las actividades de la jornada se realizarán en la sede del Centro de Humanización de la Salud en Tres Cantos.

¡No dejéis pasar esta oportunidad de conocernos!

Encuentro de la Consulta General y los Superiores Mayores de la Orden en Taiwán.

La comunidad de Taipéi (Delegación de Taiwán) acoge la reunión anual de la Consulta General con los Superiores Mayores de la Orden de los religiosos Camilos del 18 al 22 de junio bajo el lema “Juntos en Asia para conocer, celebrar y proyectar el futuro. Renovar el espíritu misionero camiliano”.

En este encuentro Participa el Hno. José Carlos Bermejo, Delegado General de la Provincia Española.

Este encuentro tiene como objetivos:

  • Conocer y agradecer los 60 años de presencia camiliana en China (Taiwán)
    Profundizar los diferentes aspectos sociales, culturales y religiosos en esta región de Asia.
  • Confrontarse con algunas dimensiones particulares de la religión budista y sus relaciones con la iglesia.
  • Promover el intercambio y la fraternidad entre los participantes para conocer y evaluar la presencia camiliana en Asia: India, Tailandia, Filipinas, Vietnam e Indonesia.
  • Informe general de las diferentes Provincias, Viceprovincias y Delegaciones y las diversas áreas del Consejo General (economía, formación, secretaría, ministerio).
  • Presentar la fisonomía de la viceprovincia de Benin-Togo en vista de la transición al estado de Provincia (probablemente en septiembre de 2018);
    Evaluar el documento de la Consulta sobre la colaboración interprovincial

Delegación de Taiwán

En Taiwán hay dos comunidades, Taipei y Lotung. En el ámbito de la pastoral, la Delegación cuenta con dos hospitales, una escuela de formación para enfermeros, un centro de acogida para personas con minusvalía, una residencia para ancianos, la animación en seis parroquias, una capellanía y el centro cultural de danza Lanyang.
La Delegación de Taiwán sostiene y ayuda a la Provincia de Filipinas, a la comunidad camiliana de Indonesia y a las actividades de CADIS (Camillian Disaster Service)

Nueva Publicación: Reglamento de Formación de la Orden de Ministros de los Enfermos

Acaba de ser publicado en español el Reglamento de formación de la Orden Ministros de los Enfermos: Orientaciones generales presentado en italiano por la Consulta General el 8 de diciembre de 2017. Este texto hace parte de la colección “Más corazón en las manos” publicado con ediciones Mensajero (Grupos de Comunicación Loyola).

Con esta versión actualizada del Reglamento de formación la Orden responde a un apremio del LVIII Capítulo general extraordinario de 2014 en Roma, que descubrió –en el contexto del Proyecto camiliano: por una vida creativa y fiel: desafíos y oportunidades– el área de la formación y de la promoción vocacional como una de las tres prioridades de la Orden para el sexenio 2014-2020.

Uno de los requisitos en este sector estratégico y vital de la vida de la Orden era la actualización de las líneas guía de la formación: «ahondar en la realidad de la formación teniendo en cuenta los frecuentes abandonos entre los jóvenes y valorar la necesidad de trabajar por áreas geográficas y lingüísticas».

Este texto constituye un referente necesario, muy necesario, tanto para los formadores como para los formandos y los religiosos en general. Expresa un modo de pensar el “ser religioso camilo hoy”, así como un modo de comprometerse con el presente y el futuro de la Orden.

Concluye la reunión abierta de los religiosos camilos.

Del pasado 15 al 18 de abril, los religioso camilos de La Provincia de España hemos compartido unos días de reflexión, fraternidad, diálogo conocimiento mutuo como parte del proyecto en la vida de la Provincia para este trienio 2017-2020.

En la mañana del día 17 el encuentro ha estado marcado por la reflexión inicial del P. Jesús Zurbano Superior de la Comunidad de Sevilla sobre el envejecimiento activo y saludable. En su intervención P. Zurbano insistió en la importancia de ver en envejecimiento con una mirada más optimista y dinámica, siendo conscientes que en la vida religiosa no existe la jubilación, así como de las pérdidas que se van dando en la dimensión física con el paso de los años. Igualmente presentó la realidad del envejecimiento en la vida religiosa en España, en la diócesis de Sevilla, así como en la Provincia.

Terminada su intervención se dio paso al dialogo, donde se enfatizó en la importancia de ser conscientes de las pérdidas y de asumir los cambios que se van dando con la edad. Ser capaces de dar un paso al lado y renunciar a ciertas realidades de la vida como el manejo del dinero, actividades ministeriales o actividades ordinarias como conducir el coche.

Terminada la reflexión del P. Zurbano, se continuo con la segunda parte de la reflexión sobre el libro “La diaconía de la caridad” con el P. Jesús Ruiz, quien tomó como referencia la segunda parte del libro: la comunidad camiliana construida sobre el cuarto voto, destacando el itinerario de la Orden para llegar a su aprobación como Orden Religiosa, donde se matiza el papel de Camilo y sus compañeros en el servicio a los enfermos y apestados.

La mañana ha concluido con la celebración eucarística, presidida por el P. Jesús Ruiz.

En la tarde el grupo ha participado de una peregrinación al Santuario Nuestra Señora del Rocío. Este Santuario se levanta en la aldea de El Rocío, de Almonte, en un lugar mágico, esotérico, En ella se celebra anualmente la famosa Romería de El Rocío (en la que se venera a la Virgen), y que en la actualidad congrega a más de un millón de personas. Allí el grupo ha disfrutado de un momento de esparcimiento conociendo el Santuario y sus alrededores como las marismas, las casas de las hermandades, etc. Igualmente en el Santuario se tuvo un momento de oración a la virgen.

La mañana del miércoles hemos continuado con la reflexión del libro “La Diaconía de la caridad”. En esta última reflexión el P. Jesús Ruiz tomó como referencia el pasaje del evangelio de San Juan en el capítulo 12, “la unción de Jesús en Betania” compaginándolo con la imagen de San Camilo y su celo por el servicio a los enfermos los enfermos. La vivencia del cuarto voto nos remite al llamado de Camilos a sus seguidores de ser capaces de “Ver a Cristo en los enfermos y ser, al miso tiempo, Cristo para los enfermos”

Después de un descanso el encuentro ha seguido con la ponencia sobre las Las relaciones interprovinciales y el desafío intercultural a cargo del P. Luis Armando Leite, Superior de la comunidad de Valencia.

Finalizando el encuentro se dio paso a la presentación de la realidad de las diferentes comunidades de los religiosos camilos en España: Barcelona, San Pere de Ribes, Valencia, Sevilla y la Comunidad de Tres Cantos.

Con la eucaristía presidida por el Jesús Zurbano y la comida concluye la reunión abierta, dando gracias a Dios por permitirnos tener estos días de encuentro, fraternidad y reflexión.