Actualidad


09/10/26

Manifiesto del Centro San Camilo para el día de los cuidados paliativos

Compartimos el manifiesto del Centro San Camilo para el día de los cuidados paliativos como gesto que quiere significar la importancia de continuar trabajando y difundiendo de forma apasionada compartir una cultura humanizada del cuidado.

«Cuidar y comunicar en la cronicidad y el final de la vida»

El Centro San Camilo de Tres Cantos (Madrid), al celebrar las XXI Jornadas que contribuyen a incidir en la cultura paliativa y a capacitar para un acompañamiento humanizado, especialmente al final de la vida, proclama este manifiesto.

Nos sentimos orgullosos de poner al servicio de quien sufre un equipo de personas excelentes, profesional y humanamente, para cuidar a quien vive el final de su vida y a sus familias, en unas instalaciones entrañablemente dispuestas para atravesar con dignidad el umbral final de la existencia. Paliamos síntomas, acompañamos corazones, restauramos vínculos y nos abrimos, con esperanza, a la trascendencia.

Hacemos nuestro el lema de este año, «El manejo del dolor: una parte esencial de los cuidados paliativos», porque sabemos que el dolor mal tratado despoja a la persona de su dignidad, de su lucidez y de su capacidad de despedirse en paz. Por eso reafirmamos, sin condiciones, nuestro compromiso con el derecho de toda persona a morir sin dolor: a que ningún paciente quede privado de una analgesia adecuada, oportuna y proporcionada, evaluada y revisada cuantas veces sea necesario, hasta el último aliento.

Pero sabemos también que no todo el sufrimiento que rodea el final de la vida se resuelve con fármacos. Junto al dolor físico —que debemos y podemos evitar— hay un sufrimiento inevitable: el que nace de la despedida, del miedo, de la incertidumbre, de las preguntas sin respuesta, de la fragilidad del cuerpo y del alma que se sabe finita. Ese dolor total, físico, emocional, social y espiritual, no siempre se cura; se acompaña. Y acompañarlo con presencia, escucha y cercanía, sin huir de él ni banalizarlo, es tan parte esencial de los cuidados paliativos como el mejor de los analgésicos.

Por ello, nos comprometemos a distinguir con honestidad lo que se puede evitar de lo que solo se puede acompañar, y a no confundir nunca la necesidad de integrar el sufrimiento inevitable con la tolerancia ante un dolor evitable. Nos comprometemos a formar equipos capaces de sostener ambas tareas: aliviar cuanto sea posible y permanecer cuando ya no es posible aliviar más. Nos comprometemos a que ni la persona enferma ni su familia transiten solas ese tramo final del camino.

La falta de cultura paliativa sigue generando sufrimiento evitable. Por eso ponemos a disposición de la sociedad nuestra Unidad de Cuidados Paliativos, nuestro equipo multiprofesional que trabaja de forma interdisciplinar, nuestro diplomado en cuidados paliativos y cuantas acciones formativas organizamos e impartimos a demanda, para contribuir a mejorar la cultura paliativa, en sintonía con nuestra tradición, que nos ha reconocido como «los padres del bello morir o de la buena muerte». Nuestras publicaciones y estudios están a disposición de quienes deseen socializar el saber y el buen hacer.

Con San Camilo nos unimos a su exhortación «Más corazón en las manos», necesaria en cuidadores, voluntarios, familiares, administrativos, políticos, periodistas… y en toda la sociedad. Y brindamos por todos los grupos que, en cualquier rincón del mundo, se dedican a que nadie muera con dolor y nadie sufra en soledad.

Tres Cantos, Madrid, octubre de 2026