Los XI Premios Humanizar reconocen el compromiso con una salud más humana y centrada en la dignidad
La XXXI Jornada de Humanización de la Salud, celebrada en el Auditorio Centenario de la Universidad de Deusto, acogió la entrega de los XI Premios Humanizar, un reconocimiento promovido por el Centro de Humanización de la Salud para visibilizar iniciativas, entidades y personas que hacen de la dignidad, el cuidado y la compasión el centro de su acción.
La ceremonia, presentada por Gema Moreno, responsable de Comunicación del Centro San Camilo, estuvo amenizada por el cantautor Migueli y reunió a representantes del ámbito sanitario, social, asociativo y académico en una celebración marcada por el reconocimiento a quienes trabajan cada día por una atención más humana.
En la apertura del acto, José Carlos Bermejo definió los Premios Humanizar como “una fiesta de la humanización” y “un encuentro de buenas noticias sobre la excelencia”. Subrayó que los galardones nacen con el deseo de “socializar buenas noticias, estimular buenas prácticas y visibilizar pasiones exitosas”, poniendo en valor a personas e instituciones que “unen cabeza, corazón y manos” y comparten “el ADN de la humanización”.

Bermejo recordó también que estos premios reconocen a quienes dignifican la atención y elevan el nivel ético y humano de la sociedad: “Los premiados nos orientan, embellecen y dignifican la especie humana”. Asimismo, agradeció la colaboración de entidades e instituciones que hacen posible esta iniciativa desde su primera edición en 2016.
Entidades reconocidas por su compromiso con el cuidado y la inclusión
En la categoría de Entidades fueron reconocidos el Foro Español de Pacientes, la Asociación Berakah y la Fundación Apsuria.

Andoni Lorenzo Garmendia, presidente del Foro Español de Pacientes, reivindicó el “hilo invisible” que une a las organizaciones de pacientes: “ayudar, defender, resistir, empatizar y humanizar”. Además, afirmó que el amor al prójimo “no es solo un sentimiento, sino el motor más poderoso e indispensable” para acompañar a quienes viven procesos de enfermedad.

Por su parte, Fidel Molina, en representación de la Asociación Berakah, habló de los más de 300 voluntarios que sostienen la labor de la entidad y los definió como “soñadores” que se rebelan frente a los límites de lo posible. Destacó que el trabajo en comedores sociales, despensas y programas de acompañamiento les ha enseñado a ser “más solidarios, más acogedores y más humanos”.

Desde la Fundación Apsuria, Nuria López de la Oz dedicó el premio a sus padres, agradeciéndoles haberle enseñado que “la dignidad de las personas está por encima de todo y nunca se pierde, ni con la enfermedad ni con la discapacidad”. Definió el cuidado como “un acto sagrado de amar, sostener y permanecer al lado del otro”.
Una trayectoria de defensa de la dignidad y los derechos humanos
En la categoría de Personas fueron premiadas Matilde Fernández, Carmen Comas Mata y Agustina Borrás López.

Matilde Fernández puso el acento en la necesidad de fortalecer el “nosotros” frente al individualismo y defendió la creación de alianzas entre los sectores sanitario y social para afrontar retos como la soledad no deseada. “Necesitamos que la compasión cale más hondo para construir una verdadera sociedad cuidadora”, afirmó.

Carmen Comas Mata recordó que la humanización “no es un complemento, sino la esencia de la salud”, y reivindicó la dignidad de las personas privadas de libertad y de quienes viven situaciones de especial vulnerabilidad. Señaló que los derechos humanos se protegen “cuando hay profesionales capaces de mirar con respeto y permanecer cerca”.

Agustina Borrás López compartió una intervención profundamente marcada por su experiencia como enfermera y madre. Destacó la importancia de la mirada empática y del respeto al momento vital de cada persona, explicando cómo su compromiso evolucionó desde el cuidado individual hacia una defensa colectiva de los derechos y de un modelo social inclusivo para las personas con parálisis cerebral.
Cultura, calidad y participación para humanizar la asistencia
La categoría de Divulgación reconoció a la Fundación Cultura en Vena, la Sociedad Española de Calidad Asistencial y la Fundación Más que Ideas.

Juan Alberto García de Cubas, de Fundación Cultura en Vena, expresó su agradecimiento “desde el alma” y aseguró sentirse parte de un “ecosistema y una familia” comprometidos con los valores de la humanización.

Desde la Sociedad Española de Calidad Asistencial, Víctor Reyes Alcázar defendió que la calidad asistencial trata, ante todo, “de personas que necesitan ser escuchadas y acompañadas”. Subrayó que la ciencia y la tecnología solo tienen sentido cuando están al servicio de la dignidad y la empatía.

Teresa Terrelana, de Fundación Más que Ideas, recordó que la entidad nació de la experiencia personal con el cáncer y de la necesidad de que los pacientes sean protagonistas de su propia salud. Reivindicó el valor de la investigación social para comprender las vivencias, inquietudes y miedos que existen detrás de cada diagnóstico.
Un reconocimiento especial a la divulgación de los cuidados paliativos

El Premio de Sensibilización y Divulgación de los Cuidados Paliativos fue concedido al periodista Pablo Martínez Zarracina, por su labor comunicativa en torno al acompañamiento al final de la vida.
Durante su intervención, defendió la necesidad de universalizar los cuidados paliativos y agradeció la labor de los profesionales sanitarios que los hacen posibles. También compartió una reflexión sobre la relación de la sociedad con la muerte: “Aprender a morir es aprender a vivir”.
La XXXI Jornada de Humanización de la Salud contó con la colaboración de la Fundación Pía Aguirreche, la Universidad de Deusto, Para Ti, Paliativos, así como con la colaboración especial de GSK y UNIE Universidad
