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04/03/26

Formación en Pastoral de la Salud en Sant Pere de Ribes

El pasado 2 de marzo, las Unidades Pastorales del Arciprestazgo de Garraf, acompañadas por los sacerdotes de la zona, celebraron una charla formativa sobre Pastoral de la Salud en la capilla del Hospital de la comunidad de Sant Pere de Ribes.

El encuentro se planteó como un espacio de intercambio de conocimientos y experiencias para fortalecer el cuidado a los enfermos en las parroquias y en los hospitales, con especial atención a las personas en situación de cuidados paliativos. La iniciativa contó con la participación activa de los religiosos de la comunidad, que favorecieron y acompañaron este momento de reflexión compartida.

La jornada puso de relieve la importancia de la formación específica en Pastoral de la Salud como expresión concreta del compromiso eclesial. Cuidar no es solo asistir; implica saber escuchar, acompañar procesos de sufrimiento, sostener la esperanza y respetar la dignidad de cada persona en su fragilidad.

En este sentido, el encuentro subrayó que la Iglesia está llamada no solo a estar presente junto al enfermo, sino también a preparar agentes pastorales capaces de ofrecer una relación de ayuda cualificada, especialmente en contextos de vulnerabilidad avanzada como los cuidados paliativos.

Desde la inspiración de San Camilo de Lelis, el cuidado del enfermo se entiende como un acto profundamente evangélico: servir con competencia, ternura y humanidad. El carisma camiliano no se limita a la atención directa, sino que incluye también la tarea de formar y sensibilizar a las comunidades para que aprendan a cuidar mejor.

Este tipo de iniciativas fortalecen la conciencia de que la Pastoral de la Salud es una dimensión esencial de la misión de la Iglesia. Enseñar a cuidar, acompañar con calidad humana y espiritual y sostener a quienes atraviesan la enfermedad grave son expresiones concretas de una Iglesia samaritana, cercana y comprometida.

El encuentro en Sant Pere de Ribes se convierte así en un signo de comunión pastoral y de renovación del compromiso con los enfermos, especialmente los más frágiles, reafirmando que cuidar y enseñar a cuidar es parte esencial de nuestra identidad eclesial y carismática.