Fallece el P. Joaquín Morant García, religioso camilo.
La Provincia Española de los Religiosos Camilos comunica, con profundo dolor y firme esperanza en la Resurrección, el fallecimiento del P. Joaquín Morant García (1927–2026), ocurrido en la mañana del 15 de abril a los 99 años de edad, en la comunidad de Sevilla, rodeado del afecto y la oración de sus hermanos de comunidad.
Religioso camilo y sacerdote durante más de siete décadas, el P. Joaquín ha sido testigo fiel del carisma de servicio a los enfermos inspirado por San Camilo de Lelis, viviendo con sencillez y constancia una vocación marcada por la cercanía, la perseverancia y la entrega silenciosa.
Una vida al lado de los enfermos
Nacido en Almoines (Valencia) en 1927, ingresó muy joven en la Orden y fue ordenado sacerdote en 1952. A lo largo de su extensa vida religiosa desarrolló su ministerio principalmente en Sevilla, Madrid y Valencia, desempeñando diversos servicios comunitarios y pastorales como superior local, consejero provincial, ecónomo y, de modo especial, capellán hospitalario.
Durante décadas acompañó a enfermos, familias y profesionales sanitarios, especialmente en el Hospital de San Lázaro de Sevilla y en otras instituciones asistenciales, haciendo de su presencia un verdadero ministerio de consuelo y esperanza.
Incluso cuando la pérdida progresiva de la visión le obligó a dejar la capellanía hospitalaria, continuó colaborando activamente en la vida comunitaria y pastoral, prestando servicio religioso en la Residencia San Camilo de Sevilla y manteniendo siempre un espíritu disponible y agradecido.
Testigo de fidelidad hasta el final
El P. Joaquín era el religioso más anciano de la Orden. A pesar de la fragilidad propia de la edad y de la ceguera, permaneció durante años sereno, autónomo y profundamente unido a la vida comunitaria, siendo para todos un ejemplo de fidelidad vocacional y confianza en Dios.
Su vida puede resumirse en las palabras del Evangelio que marcaron su ministerio:
«Estuve enfermo y me visitasteis» (Mt 25,36)
Hoy, la Familia Camiliana da gracias por su testimonio humilde y perseverante, y lo encomienda al Señor con la esperanza pascual que sostiene nuestra fe:
«Si morimos con Cristo, viviremos con Él» (2 Tim 2,11)
Con gratitud por su vida entregada al servicio de los más frágiles, pedimos al Señor que lo acoja en su Reino y le conceda participar plenamente de la vida nueva prometida a sus servidores fieles
