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17/02/26

Cuaresma 2026: «Escuchar y ayunar. La Cuaresma como tiempo de conversión»

El próximo miércoles 18 de febrero iniciamos la Cuaresma 2026. Con motivo de este tiempo litúrgico, la Oficina de Prensa de la Santa Sede ha publicado el Mensaje del Papa León XIV, titulado «Escuchar y ayunar. La Cuaresma como tiempo de conversión», fechado el 5 de febrero en el Vaticano.

El Santo Padre sitúa la Cuaresma como un tiempo privilegiado para “poner de nuevo el misterio de Dios en el centro de nuestra vida”, recuperando el dinamismo de la fe y evitando que el corazón se disperse entre preocupaciones y distracciones. La conversión, recuerda, comienza cuando nos dejamos alcanzar por la Palabra y la acogemos con docilidad, renovando la decisión de seguir a Cristo en el camino hacia Jerusalén, donde se consuma el misterio pascual.

Escuchar: abrir espacio a la Palabra y al clamor

El Papa subraya que la escucha es el primer signo de una relación auténtica. Escuchar la Palabra de Dios en la liturgia educa una escucha más profunda de la realidad, especialmente del sufrimiento y la injusticia. A la luz del episodio de la zarza ardiente (cf. Ex 3,7), recuerda que Dios mismo “oye el clamor” de su pueblo oprimido, inaugurando así una historia de liberación.

Esta llamada interpela directamente a nuestras comunidades. Parroquias, familias y comunidades religiosas están invitadas a realizar un camino compartido en el que la escucha de la Palabra y del clamor de los pobres y de la tierra se convierta en estilo de vida. Desde el carisma de San Camilo de Lelis, esta exhortación adquiere una resonancia particular: escuchar el sufrimiento concreto del enfermo, acoger su dolor y reconocer en él el rostro de Cristo es camino privilegiado de conversión y servicio.

Ayunar: educar el deseo y desarmar el lenguaje

Si la Cuaresma es tiempo de escucha, el ayuno —afirma el Papa— dispone el corazón para acoger la Palabra. No se trata solo de una práctica ascética, sino de un ejercicio que ordena los apetitos, mantiene despierta el hambre y la sed de justicia y las orienta hacia Dios y hacia el prójimo. Vivido con fe y humildad, el ayuno conduce a un estilo de vida más sobrio y coherente con el Evangelio.

De modo concreto, el Santo Padre propone una forma de abstinencia especialmente necesaria hoy: “desarmar el lenguaje”. Renunciar a las palabras hirientes, al juicio precipitado y a la calumnia es también ayuno. Medir las palabras y cultivar la amabilidad —en la familia, el trabajo, las redes sociales o los debates públicos— abre espacio a la esperanza y a la paz.

Una conversión que es comunitaria

Finalmente, el Papa insiste en la dimensión comunitaria de la Cuaresma. La conversión no afecta solo a la conciencia individual, sino también al estilo de las relaciones y a la calidad del diálogo. En este horizonte, nuestras comunidades están llamadas a convertirse en lugares donde el grito de quienes sufren encuentre acogida y donde la escucha genere caminos de liberación.

Para la Familia Camiliana, este mensaje es una invitación a renovar la fidelidad al carisma recibido: vivir la Cuaresma como tiempo de conversión pastoral y caritativa, intensificando la escucha del Señor en la oración y la escucha compasiva de los enfermos y más vulnerables. Así, el itinerario cuaresmal se convierte en oportunidad para crecer en humanidad, servicio y comunión, edificando —como recuerda el Papa— la civilización del amor.

Leer mensaje del Papa León XIV aquí