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21/12/17

Apertura de la causa de beatificación y de canonización del Siervo de Dios hermano Héctor Boschini

El pasado martes 19 de diciembre de 2017 en la comunidad casa de Betania de Seveso en la periferia de Milano, Monseñor Mario Del Pini Arzobispo de Milán ha presidido la Solemne liturgia de la apertura de la causa de beatificación y de canonización del Siervo de Dios el hermano Héctor Boschini (1928-2004) de los religiosos Camilos de la Provincia de Italia del Norte.
El momento formal jurídico canónico de la apertura de la investigación diocesana sobre la fama de santidad del hermano Héctor ha sido coordinada por Mons. Ennio Apeciti, Delegado episcopal para las Causas de los Santos, Don Marcos Gianola promotor de justicia, Don Simón Lucca notario y por la doctora Consolini postuladora de la causa.
La grande capilla dedicada a la Virgen de Fátima, edificada por el propio Hno. Héctor, ha sido el escenario donde se han reunido las autoridades civiles, párrocos, diversos representantes de las comunidades cristianas y algunos religiosos camilos de la provincia de Italia del Norte. El grupo anfitrión ha estado en cabeza de Sor Teresa Martino quien continúa adelante con la obra del hermano Héctor acogiendo a las personas pobres y socialmente excluidas; por los voluntarios del Centro y sobre todo por las personas que han encontrado en esta casa ayuda, comprensión, alimentos, vestido y sobre todo la experiencia de una casa y de una familia.

Hermano Héctor Boschini

Nació el 25 de mayo de 1928 en Belvedere di Roverbella, provincia de Mantua, e ingresó en la Orden de los Camilos a los 24 años, atraído por el amor a los enfermos. Su vida como religioso transcurrió en dos ciudades especialmente: Venecia y Milán.
En Venecia ejercitó durante veinte años un servicio generoso, ordinario, con los enfermos del hospital de San Camilo de los Alberoni, pero fue en la metrópoli lombarda donde descubrió su verdadera vocación. Encargado de acoger a los pobres que llamaban a la puerta de la Clínica San Camilo, se dio cuenta de la triste situación en que se encontraban cientos y cientos de personas en situación de pobreza y exclusión social.
El sufrimiento de estas personas le llegó al corazón, por lo que, considerando insuficiente darles un trozo de pan, fue en su busca a la estación central del ferrocarril y a los barrios más deprimidos, y buscó para ellos lugares de acogida, los llamados “refugios”, en Milán y luego en Seveso, en Roma, en Abruzzo, en Bogotá.
En sus instituciones encuentran actualmente cobijo más de quinientas personas. En el don de sí mismo al prójimo pobre y enfermo, el hermano Héctor realizaba plenamente el carisma de la Orden camiliana, que llama a cuantos pertenecen a ella a servir a los enfermos incluso con riesgo de la propia vida.
Consumido por el trabajo y víctima de una grave enfermedad, el hermano Héctor murió en la Clínica San Camilo de Milán el 20 de agosto de 2004. Sus restos mortales descansan en la capilla de la Casa Betania de Seveso.