14/10/26
Agustín Bado reflexiona sobre la muerte y la salud mental en Perú
El P. Agustín Bado, religioso camilo y superior de la comunidad de Valencia, participó el pasado 9 de octubre en una Jornada Científica Internacional organizada por el Instituto Nacional de Salud Mental «Honorio Delgado-Hideyo Noguchi» de Perú, con motivo del Día Mundial de la Salud Mental.
La jornada, impulsada en torno al lema «Escuchar las experiencias vividas: voces reales, cambio real», reunió a profesionales y especialistas para reflexionar sobre los desafíos actuales de la salud mental, la atención centrada en la persona y la importancia de escuchar las experiencias de quienes viven situaciones de sufrimiento psicológico.
La muerte desde una perspectiva integral de la persona
En su conferencia magistral, titulada «El hombre ante la muerte, una mirada desde la salud mental», el P. Agustín Bado abordó las implicaciones psicológicas, relacionales, espirituales y existenciales que experimenta una persona cuando se enfrenta a una enfermedad potencialmente mortal.
Su intervención partió de una cuestión fundamental: ¿qué sucede en el ser humano cuando descubre que la enfermedad ya no amenaza solamente su salud, sino también su propia existencia?
Desde esta perspectiva, el ponente invitó a superar una visión exclusivamente médica de la enfermedad, centrada en el diagnóstico, los síntomas y los tratamientos, para reconocer cómo la conciencia de la muerte puede transformar la manera en que una persona se comprende a sí misma, vive sus relaciones y afronta el futuro.
En este contexto, destacó la importancia de los cuidados paliativos, que contemplan el sufrimiento en sus dimensiones física, psicológica, social y espiritual, incluyendo también la atención a la familia. Hablar de la muerte desde la salud mental, señaló en su reflexión, implica preguntarse qué ocurre con la persona cuando se encuentra ante uno de los límites fundamentales de la existencia humana.
La enfermedad como ruptura de la propia historia
La ponencia desarrolló cinco ejes de reflexión: el ser humano ante la enfermedad y la muerte; la enfermedad como ruptura biográfica; el suicidio cuando el sufrimiento parece insoportable; la narración y la búsqueda de sentido; y el acompañamiento a través de la presencia, la escucha y el vínculo.
Estos temas se relacionan con la preocupación que atraviesa la investigación del P. Agustín Bado: cómo acompañar a una persona cuando la enfermedad y la proximidad de la muerte amenazan con romper la continuidad de su propia historia.
Esta reflexión conecta también con su libro Essai sur le deuil et la narration à partir du malade en phase terminale, publicado en 2022, dedicado al duelo y a la narración a partir de la experiencia del enfermo en fase terminal.
Desde esta perspectiva, escuchar no consiste únicamente en atender las palabras del paciente, sino también en acoger sus temores, reconocer sus pérdidas y acompañar la búsqueda de sentido ante una situación que puede alterar profundamente su vida.
Un programa dedicado a los desafíos actuales de la salud mental
La intervención del religioso camilo formó parte de un programa científico que incluyó conferencias y simposios sobre el estado mundial de la salud mental, las experiencias territoriales en Perú, las terapias psicológicas, el bienestar emocional durante la infancia, la atención de emergencias psiquiátricas y la rehabilitación biopsicosocial.
La jornada puso de relieve la necesidad de promover una atención integral, capaz de incorporar la experiencia de las personas y de responder a sus necesidades en las distintas etapas de la vida.
La participación del P. Agustín Bado contribuyó a incorporar a este diálogo una reflexión sobre la enfermedad, la muerte y el sufrimiento humano, cuestiones que interpelan tanto a los profesionales de la salud mental como a quienes acompañan a las personas en situaciones de especial vulnerabilidad.
Desde el carisma de san Camilo de Lelis, esta mirada recuerda la importancia de cuidar a la persona en todas sus dimensiones, ofreciendo presencia, escucha y cercanía cuando la enfermedad y la incertidumbre hacen especialmente necesario sentirse acompañado.
