Actualidad


26/05/26

León XIV llama a “permanecer humanos” en la era de la inteligencia artificial

El Magisterio de la Iglesia ha sumado una página histórica ante uno de los retos más decisivos de la era contemporánea. Este lunes 25 de mayo, coincidiendo con el 135° aniversario de la célebre encíclica Rerum Novarum de León XIII , ha visto la luz “Magnifica humanitas”, la nueva carta encíclica del Papa León XIV sobre la custodia de la persona humana en los tiempos de la inteligencia artificial.

A través de cinco capítulos, una introducción y una conclusión, el Santo Padre ofrece una lúcida mirada teológica y pastoral sobre la revolución digital. Su planteamiento esquiva los miedos estériles y los optimismos ingenuos : la tecnología no es una fuerza enemiga de las personas ni un mal en sí misma. Sin embargo, el Pontífice nos advierte con firmeza que la IA no es neutral, sino que «asume el rostro de quien la concibe, la financia, la regula y la utiliza».

San Camilo enseñó a sus hermanos a servir «con el mismo afecto que una madre amorosa suele asistir a su único hijo enfermo», combinando la técnica y el amor, la competencia y la compasión. León XIV pide hoy lo mismo a toda la humanidad ante la IA: que la tecnología nunca sustituya al corazón que cuida.

San Camilo ante la IA: poner el corazón en las manos que programan y cuidan

León XIV introduce una hermosa metáfora para nuestro tiempo: el riesgo de sufrir el «síndrome de Babel» —donde la idolatría del beneficio y la eficiencia sacrifican a los más vulnerables en busca de un lenguaje deshumanizado que reduce las vidas a simples datos— frente al «camino de Nehemías», centrado en la corresponsabilidad y en el cuidado recíproco.

En la encíclica resonará con especial fuerza para toda la familia camiliana un principio antropológico fundamental: el deseo contemporáneo de la técnica por superar todo límite borrando la fragilidad, la enfermedad y el sufrimiento como si fueran defectos a corregir. Frente a esta quimera , el Papa nos recuerda que «el ser humano no florece a pesar del límite, sino a menudo a través del límite». La verdadera madurez humana acontece en la vulnerabilidad, que es el espacio sagrado donde la persona se abre al misterio del otro y a la solidaridad real.

Para quienes vivimos el carisma de San Camilo de Lelis, este magisterio se convierte en una urgente llamada a la acción. San Camilo nos enseñó a servir a los enfermos y dolientes «con más corazón en las manos». Hoy, en la era de los algoritmos, el progreso auténtico nos exige asegurar que el corazón guíe a la técnica , impidiendo que la frialdad de los datos y la automatización acaben descartando a los más débiles. Al referirse a quienes alivian discretamente el dolor en el mundo —enfermeros, médicos, voluntarios, cuidadores—, el Santo Padre los denomina entrañablemente los «mártires de lo cotidiano». Son ellos quienes demuestran que el verdadero humanismo no consiste en la optimización de las máquinas, sino en la capacidad de curar, acompañar y consolar con ternura.

La encíclica culmina con un vehemente llamado a la corresponsabilidad compartida ya «permanecer humanos». No se trata de rehuir los avances digitales, sino de «ensuciarse las manos en la obra de nuestro tiempo».

Desde la Provincia española de los religiosos camilos nos sumamos de corazón a este discernimiento comunitario. El gran desafío de nuestra era consiste en regular y orientar las herramientas tecnológicas para que sirvan a la civilización del amor. Solo así podremos transformar la diversidad digital en un recurso de fraternidad y hacer que las periferias del sufrimiento, de la enfermedad y de la vejez dejen de ser tratadas como descartes y pasen a ser las verdaderas piedras angulares de nuestra sociedad.

Leer-descargar encíclica aquí