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20/05/26

El arte como camino de humanización en la salud

El pasado 19 de mayo de 2026, el Auditorio Centenario de la Universidad de Deusto acogió la XXXI Jornada de Humanización de la Salud, organizada por el Centro de Humanización de la Salud junto a la Fundación Pía Aguirreche. Bajo el lema “Arte, salud y humanización”, la cita reunió a expertos del ámbito sanitario, académico y social para profundizar en el papel del arte como mediación terapéutica, recurso narrativo y herramienta de acompañamiento en los procesos de enfermedad y final de vida.

La jornada, dirigida por Cristina Muñoz, responsable de formación y calidad del Centro de Humanización de la Salud, comenzó con el acto inaugural a cargo del rector de la Universidad de Deusto, Juan José Etxeberría; el director general del Centro de Humanización de la Salud, José Carlos Bermejo; y el presidente de la Fundación Pía Aguirreche, José Galíndez.

Durante su intervención, Juan José Etxeberría subrayó el desafío que supone la tecnología para una auténtica humanización del cuidado, recordando que “el fin siempre debe ser la persona”. Destacó además que el arte abre el acceso a la dimensión espiritual y favorece la resiliencia ante la enfermedad y el sufrimiento.

Por su parte, José Carlos Bermejo presentó este tiempo como el “Año de la Belleza”, invitando a comprender el cuidado como una verdadera obra de arte. En su reflexión, señaló que la salud trasciende la mera ausencia de enfermedad y constituye una experiencia profundamente biográfica y espiritual.

José Galíndez centró su intervención en la necesidad de impulsar la cultura paliativa a través de la iniciativa “Para Ti Paliativos”, un movimiento que busca acercar a la sociedad la importancia de los cuidados paliativos y promoverlos como un derecho universal.

El arte como bálsamo espiritual

La conferencia inaugural estuvo a cargo del filósofo y teólogo Francesc Torralba, quien abordó el valor del arte como sostén humano en situaciones límite. Bajo el título “El arte, bálsamo espiritual”, Torralba diferenció la belleza superficial de aquella belleza profunda vinculada a la bondad, la verdad y la unidad.

El ponente defendió que el arte permite expresar lo indecible, canalizar el sufrimiento y convertir emociones complejas en experiencias compartidas. Asimismo, advirtió sobre la dificultad de contemplar la belleza en una sociedad marcada por la prisa y la hiperactividad.

Medicina narrativa y arteterapia

La jornada continuó con una mesa de experiencias centrada en la aplicación práctica del arte en salud.

La Dra. Sandra López presentó la medicina narrativa como una herramienta clínica basada en la escucha atenta y en la capacidad de interpretar las historias de enfermedad de los pacientes. Explicó que esta metodología fortalece el vínculo terapéutico y favorece una atención más humana y personalizada.

Por su parte, Silvia Fernández compartió la experiencia de la fundación Arte Paliativo, donde el proceso creativo ayuda a personas con enfermedades avanzadas a expresar emociones difíciles, recuperar autonomía y construir un legado emocional para sus familias.

En el marco de la jornada se presentó la plataforma “Para ti, Paliativos”, una iniciativa impulsada por la Fundación Pía Aguirreche y expuesta por su directora, Dña. Sofía Vallejo. El proyecto nace con el propósito de acercar los cuidados paliativos a la sociedad, promoviendo su comprensión como parte esencial de la atención sanitaria y como un derecho vinculado a la dignidad de la persona. La plataforma busca sensibilizar, informar y formar, favoreciendo una cultura paliativa que ayude a normalizar el acompañamiento en el final de la vida y a poner en valor el cuidado integral de pacientes y familias.

Cultura y salud con respaldo científico

Uno de los momentos destacados de la jornada fue la intervención de Juan Alberto García de Cubas, presidente de la Fundación Cultura en Vena, quien expuso evidencias científicas sobre el impacto positivo de las prácticas artísticas en la salud.

Entre otros ejemplos, presentó investigaciones desarrolladas en unidades hospitalarias que muestran cómo la música en directo reduce la ansiedad, disminuye los niveles de cortisol y mejora parámetros fisiológicos en pacientes críticos. En este contexto, destacó el programa de “Músicos Internos Residentes (MIR)” desarrollado en la UCI del Hospital 12 de Octubre.

Uno de los momentos más significativos de la jornada fue el acto de entrega de los Premios Humanizar, un reconocimiento que pone en valor iniciativas, profesionales y entidades comprometidas con una atención sanitaria y social más humana, cercana y centrada en la dignidad de la persona. Estos galardones, promovidos por el Centro de Humanización de la Salud, visibilizan experiencias inspiradoras que contribuyen a construir una cultura del cuidado basada en la compasión, la escucha y el acompañamiento integral, reforzando así el compromiso colectivo con la humanización de la salud.

Escucha espiritual y acompañamiento

Durante la tarde, el teólogo y experto en counselling Xabier Azkoitia condujo el taller “Escucha y acompañamiento de la dimensión espiritual en el final de vida”.

Azkoitia insistió en que la escucha constituye una auténtica habilidad espiritual y recordó la importancia de reconocer necesidades profundas en las personas enfermas: sentirse reconocidas, reconciliarse consigo mismas, encontrar sentido o cerrar etapas vitales.

A través de herramientas de counselling y escucha activa, propuso acompañar al paciente desde una presencia cercana y compasiva capaz de ayudarle a expresar su sufrimiento y resignificar su experiencia.

Espiritualidad y clínica

La conferencia de clausura fue pronunciada por la Dra. María Nabal, quien abordó el diagnóstico espiritual como parte esencial de la humanización de la atención sanitaria.

Durante su exposición, presentó modelos de evaluación espiritual utilizados en cuidados paliativos, aunque subrayó que la herramienta principal sigue siendo el propio profesional sanitario y su capacidad de presencia terapéutica.

La Dra. Nabal destacó que el acompañamiento integral debe atender las dimensiones intrapersonal, interpersonal y trascendente de la persona, promoviendo una atención basada en la compasión, la ecuanimidad y la serenidad.

La jornada concluyó con las reflexiones finales de Migueli, poniendo el broche a un encuentro que volvió a reivindicar la necesidad de situar a la persona, su dignidad y su dimensión espiritual en el centro de los cuidados.