Icono Orden
Orden de los Ministros de los Enfermos.
Religiosos Camilos
  • Cuidamos
    Cuidamos
  • Enseñamos a cuidar
    Enseñamos a cuidar
  • Cuidamos al final de la vida
    Cuidamos al final de la vida
  • Humanizar la salud
    Humanizar la salud
  • Trabajamos con personas con discapacidad
    Trabajamos con personas con discapacidad
  • Por todo el mundo
    Por todo el mundo
  • Consagrados
    Consagrados
  • Cuidamos a otros consagrados
    Cuidamos a otros consagrados
  • Vida Comunitaria
    Vida Comunitaria
  • Pastoral de la salud
    Pastoral de la salud
  • Capellanías en hospitales
    Capellanías en hospitales
  • Visítanos
    Visítanos
  • San Camilo
    San Camilo
  • Consulta General
    Consulta General
  • Capítulo Provincial
    Capítulo Provincial
  • Familia Camiliana Laica
    Familia Camiliana Laica
«¿Que tengamos cuidado porque en Milán hay peste? Precisamente por eso vamos allí.»(San Camilo)

Con Francisco de Asís.

Camilo de Lellis limpiando con los capuchinos. Ilustración realizada por Javier Prat.

Apenas llega pide el hábito de San Francisco y se lanza resuelto a la aventura de descubrir un camino nuevo en su vida, siguiendo sus pasos. Conforme va conociendo al nuevo guía, se siente feliz de seguir su camino. Se da cuenta con sorpresa de que su vida -la de Camilo- es muy parecida a la de Francisco en su juventud: también él fue soldado y luego rompió con su vida anterior clara y públicamente, contra viento y marea. Como Francisco, ahora Camilo que corrió afanosamente tras el dinero, prefiere y busca la pobreza rigurosa; si antes buscó gloria y poder entre los hombres, ahora busca humildad -los frailes lo apodan Fray Humilde- y servicio sencillo a los demás. Francisco fue el gran jipy de su tiempo, plantó cara resueltamente a los falsos valores de la sociedad y luego, con alegría y constancia, buscó nuevos valores, los del Evangelio… en los que cimentar su vida; y el que renunció a toda gloria y grandeza de este mundo, vio con sorpresa que eran muchos los que le seguían, un movimiento extenso y profundo que influyó poderosamente en sus contemporáneos y en los siglos siguientes. Camilo se siente arrastrado por la misma corriente que suscitó Francisco de Asís. Va viendo que este camino es costoso para él que hasta ahora ha pisado caminos muy distintos, pero también descubre que es maravilloso, lo atrae cada día más y le da alas para ir dominando la arrogancia y las pasiones juveniles que antes lo dominaron completamente. Quiere correr la nueva aventura hasta el fondo, porque cada vez ve más claramente que «Dios lo es todo, lo demás es nada». Busca lo grande, lo inmenso, lo absoluto, lo bello… más allá de lo pequeño y caduco de este mundo, busca al Señor del mundo y de su corazón.
 
Camilo cree que este es su camino, se siente tan centrado y tan firme que le parece que nada podrá apartado de él; ni Dios, que lo ha llamado, ni mucho menos los hombres.

REDES SOCIALES:
Perfiles de Camilos
| Compartir la página en:
Facebook
Twitter
o en otra