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«¿Que tengamos cuidado porque en Milán hay peste? Precisamente por eso vamos allí.»(San Camilo)

Crisis de juventud

Camilo de Lellis rezando en la capilla. Ilustración realizada por Javier Prat.

Camilo estaba en crisis o iba entrando en ella: crisis de vocación y de vida, de valores fundamentales sobre los que optar para orientar toda la vida. Una vez que fue aceptando e! continuar con sus borricos carreteros, Camilo volvió a reflexionar con calma sobre la vida, a recordar a su madre… como lo había hecho cuando hizo voto de hacerse fraile de S. Francisco. A pesar de que su tío le había dicho que aquel voto no le obligaba, curiosamente había repetido el voto en un peligro de muerte en el mar, y ahora se creía obligado a cumplirlo. Durante la vida de aventuras el voto desaparecía; pero ahora, cuando e! ambiente lo ayudaba a ver las cosas con calma, a recordar la figura luminosa de su madre y valorar de nuevo sus palabras… el voto revivía, se hacía fuerte. No era sólo el escrúpulo de cumplir un voto lamentándolo haberlo formulado, porque en el fondo de su corazón no deseaba aquel género de vida. No, era otra cosa más profunda, Camilo estaba buscando con ansia una nueva orientación. Era impetuoso, cuando tomaba un camino lo seguía hasta el final, cuando buscaba una cosa la buscaba de verdad. Con los dados había sido un cabezota, un empedernido, en las aventuras militares un quijote idealista y extremoso en busca de gloria y ventura. Aunque se considera todavía ligado a su vocación militar, Camilo se encuentra desazonado. Quiere ser todo un caballero, un quijote… para desfacer muchos entuertos e imponer la justicia en el mundo, proteger a los débiles y oprimidos… pero, han pasado cuatro largos años y la gloria y la fortuna, cuanto más las ha buscado, tanto más huyen de él. Viendo los frailes de San Francisco,  Camilo se interroga a sí mismo: ¿no serán éstos también unos buenos  caballeros…? enderezan entuertos, protegen a muchos desvalidos… cumplen lealmente el juramento de fidelidad hecho a un gran Señor, Dueño inmortal de cielos y tierra… tal vez sean mejores caballeros que yo lo he sido durante estos cuatro años.
 
Camilo reflexiona, busca, luego comienza a rezar pidiendo a Dios que le haga ver el camino mejor para él, porque -eso  siempre-  Camilo quiere ver claro y seguir el mejor camino. Puesto a buscar buscará de verdad y sin pausa; ahora escucha a los frailes, quiere conocer bien su vida, en los ideales y en la realidad; y casi sin darse cuenta halla que le va gustando rezar con los frailes, no sólo para pedir luz, para sí, sino porque empieza a ver cosas nuevas… la oración le ayuda en su búsqueda…

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