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Orden de los Ministros de los Enfermos.
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«¿Que tengamos cuidado porque en Milán hay peste? Precisamente por eso vamos allí.»(San Camilo)

Luis Tezza

Beato Luis Tezza

Beato Luis Tezza, religioso camilo.

Beato Luis Tezza.

Luis Tezza. Nació en Conegliano (Treviso) el 1 de noviembre de 1842, y murió en Lima (Perú), el 26 de septiembre de 1923. Su existencia fue una larga, movida y auténtica peregrinación por la misión.

De sus 82 años de vida, 42 los pasó en Italia, 19 en Francia y 23 en Perú. Las actividades y cargos que desempeñó en la Orden de los Ministros de los Enfermos fueron muy variados: educador, responsable de comunidad, fundador de un Instituto religioso, ministro del amor misericordioso con los enfermos, director de almas y reformador de la vida religiosa. Ingresó a la edad de 15 años en el seminario camiliano de Santa María del Paraíso, en Verona, y allí transcurrió todo el periodo de su formación, noviciado y estudios teológicos, así como los primeros años de su sacerdocio.

La presencia de la Orden camiliana en Verona había sido promovida durante las primeras décadas del siglo XIX por Camilo Cesare Bresciani, sacerdote diocesano veronés, hombre culto, orador y poeta conocido en los círculos culturales de la ciudad, a quien animaba un profundo amor a los enfermos, fruto de su participación en «La Hermandad de los Sacerdotes y los Laicos Hospitalarios», del que era uno de sus mayores promotores. Tras hacerse camilo, comenzó una fundación (1842) que en poco tiempo se desarrolló de tal modo que se constituyó en Provincia de la Orden.

En la ciudad de San Zenón la Orden, que había sufrido una crisis grave en las demás regiones de Italia, volvió al espíritu del Fundador y recobró nuevas energías. Ordenado sacerdote en la iglesia de Santa María del Paraíso en 1864, Luis Tezza pasó los primeros años de su ministerio en la casa camiliana de formación. Fue un periodo difícil debido a causas externas, como las guerras de independencia y la supresión de las órdenes religiosas (1866), como consecuencia de la anexión del Véneto a Italia. Como los demás religiosos, los camilos conocieron la dispersión y el destierro. Durante este periodo de turbación, el padre Tezza se vio implicado en el proyecto misionero de Daniel Comboni, juntamente con un grupo de camilos, entre los que sobresalía el padre Estanislao Carcereri, de Cerro Veronese. Se trató de una vicisitud compleja, difícil a causa del contraste entre los superiores camilianos de Roma y las autoridades eclesiásticas de Verona y Roma.

Aunque estaba animado por un gran dinamismo misionero, el padre Tezza, por espíritu de obediencia, se alejó del proyecto de sus hermanos de seguir a Comboni a África. La decisión de no unirse al contingente africano no significó para el padre Tezza la permanencia en Italia, pues tras un breve periodo de estancia en Roma, fue enviado a Francia, donde dio vida a una floreciente a esa Provincia. La experiencia de gobierno de aquella Provincia le preparó para asumir cargos de mayor rango en la Orden. En 1889 fue elegido vicario general del Instituto, con residencia en Roma.

Durante el periodo romano, que duró hasta 1898, compaginó sus responsabilidades de vicario general con una intensa actividad pastoral y fundó, con Josefina Vannini, beatificada en 1994, la congregación de las Hijas de San Camilo. A través de la presencia y la obra de sus amadas hijas, el carisma camiliano del amor misericordioso con los que sufren, en versión femenina, se extendió por diecisiete países de cuatro continentes. Terminado su mandato de consejero general, el padre Tezza volvió a Francia durante un breve periodo.

Dos años más tarde era enviado a Perú como visitador general de la comunidad camiliana de Lima. Los camilos, presentes en la capital peruana desde hacía dos siglos, habían tejido una historia rica en luces y sombras. Las complicadas vicisitudes políticas del continente sudamericano y la separación de Roma, exigida por la monarquía española, no dejaron de suscitar numerosas crisis y cierta degradación de la observancia de la vida religiosa. Cuando la fundación peruana volvió a unirse en 1897 a Roma, fue necesaria la presencia y acción de alguien que señalara los pasos que debían darse para volver a un estilo de vida acorde con las exigencias religiosas. El padre Tezza fue el elegido para esta misión. En su cumplimiento puso en juego las ricas dotes de su personalidad, que una larga experiencia de formación y gobierno habían afinado y que le habían llevado a armonizar con facilidad dulzura y firmeza, comprensión y exigencia. El proyecto de reforma fue acompañado por el éxito y la comunidad camiliana recobró el espíritu primitivo. En la capital peruana concluía la peregrinación del padre Tezza el 26 de septiembre de 1923. Sus restos mortales fueron llevados del cementerio de Lima a Buenos Aires, a la capilla de la comunidad de las Hijas de San Camilo de aquella ciudad.

El 15 de diciembre de 1999 tuvo lugar un nuevo traslado de sus restos desde Buernos Aires a Grottaferrata (Roma), a la Casa General de las Hijas de San Camilo, donde descansan también los restos mortales de la Beata Josefina Vannini. La vida espiritual fue el hilo conductor que mantuvo unidos todos los aspectos de la existencia del padre Luis Tezza. Guiado por el Espíritu, poco a poco consiguió poner en constante relación con el Señor sus vivencias, transformando su comportamiento (deseos, sentimientos, aspiraciones, acciones…) en una gradual manifestación del amor de Dios presente en él. Dejándose guiar por la fidelidad y la creatividad, el padre Tezza fue un continuador admirable de aquella nueva escuela de caridad iniciada por San Camilo, que enseña a considerar a los enfermos como los propios señores y dueños, y a hacer del servicio a quienes sufren una auténtica experiencia de Dios.

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